En este sentido, es famosa la
historia de Henry David Thoreau, un tipo excéntrico, genial y tozudo, que en
1846 fue a la cárcel porque se negó a pagar un impuesto destinado a financiar
la guerra de Texas contra México. Años después, Thoreau escribiría la obra con
la que pasaría a la Historia: La
desobediencia civil. Como dato curioso, señalar que Thoreau no saldría de
la cárcel, hasta que sus amigos, hartos ya de intentar hacerle entrar en razón,
pagaron la deuda por él.
Sin embargo, estoy seguro de que
el padre de la desobediencia civil, bien se habría pensado lo de la cárcel, si
hubiera conocido a Leonard George Casley, quien un siglo más tarde, lejos de
convertirse en mártir por sus ideas, se decantó por una opción un tanto
insólita: se autoproclamó príncipe,
protagonizando una historia que perfectamente podría ser el argumento de una
nueva película de Woody Allen.
En la década de los sesenta, el Gobierno australiano aprobó una ley de cuotas sobre la producción del trigo que a ojos de muchos granjeros era flagrantemente abusiva. Así, cinco aguerridas familias con granjas en la región de Hutt River, en la Australia occidental, se unieron para combatir esta ley. Sin embargo, viendo que sus protestas eran ignoradas, Leonard George Casley, portavoz de los granjeros, decidió que sus granjas se independizarían de Australia alegando una ley de finales del siglo XV, la Treason Act de 1495. Ni cortos ni perezosos, los habitantes de Hutt River se constituyeron como provincia en 1969.
En la década de los sesenta, el Gobierno australiano aprobó una ley de cuotas sobre la producción del trigo que a ojos de muchos granjeros era flagrantemente abusiva. Así, cinco aguerridas familias con granjas en la región de Hutt River, en la Australia occidental, se unieron para combatir esta ley. Sin embargo, viendo que sus protestas eran ignoradas, Leonard George Casley, portavoz de los granjeros, decidió que sus granjas se independizarían de Australia alegando una ley de finales del siglo XV, la Treason Act de 1495. Ni cortos ni perezosos, los habitantes de Hutt River se constituyeron como provincia en 1969.
Dado el peculiar sistema jurídico
vigente en el mundo anglosajón, dicha ley aún seguía vigente, por lo que el
Gobierno de Australia Occidental determinó que no podía hacer nada sin la
intervención del Gobierno Federal. Además, en medio de todo este revuelo
político y jurídico, en una correspondencia con el gobernador general, sin
querer una carta fue dirigida a Casley como “Administrador de la Provincia de
Hutt River” que bajo una prerrogativa real convertía este reconocimiento en vinculante
para todas cortes de justicia.
Acabándose la paciencia de las
autoridades australianas, Casley fue amenazado de ser demandado ante los
tribunales si no acababa con esta farsa. Nuestro granjero, hombre de armas
tomar y buen conocedor de la Ley, comenzó a usar el título de “Príncipe de Hutt
River” con el fin de aprovecharse de una ley australiana según la cual “un monarca no podrá ser enjuiciado y que
aquél que interfiera en sus labores será acusado de traición”. De esta
forma, de la noche a la mañana, el 21 de abril de 1970, la Provincia de Hutt
River pasó a convertirse en Principado.
Por su parte, Australia tenía por delante un plazo de dos años para responder a
esta declaración de independencia, sin embargo, por increíble que parezca, el
Estado australiano NO RESPONDIÓ,
dándole al principado el estatus legal de
facto el mismo 21 de abril de 1972.
En 1976 el servicio de correos de Australia se rehusó a
manejar la correspondencia de Hutt River, lo que forzó a que el correo fuera
redirigido vía Canadá. Por
otro lado, el fisco australiano cerraba el cerco, exigiendo sin miramientos que
los hutriveños cumplieran con sus obligaciones tributarias. Sin embargo, esta
aldea de irreductibles granjeros no estaba dispuesta a ceder ante este asedio
administrativo y tras varias demandas ante los tribunales, el servicio de
correo fue restaurado y los pedidos de cobro de impuestos cesaron.
A día de hoy, la agencia de impuestos de Australia cataloga
a los habitantes de Hutt River como no-residentes en Australia para cobro de
impuestos; así que los ingresos obtenidos en el principado de Hutt River están
exentos del cobro de impuestos. El principado cobra su propia tarifa del 0,5%
en transacciones financieras por compañías extranjeras registradas en el
principado y cuentas personales.
El Príncipe Leonard I,
el cual se declara leal a la reina Isabel II, es el Jefe de Estado de una micronación con un territorio de 75 km²
y una población que si bien en un principio era de 60 personas, en la
actualidad asciende, contando con los extranjeros nacionalizados, a 20.000 almas.
El Principado cuenta con su propia moneda (el dólar de Hutt River), su capital se
llama Nain y las lenguas más
habladas son el inglés, el francés y el esperanto.
Aunque resulte un tópico, no por ello es menos cierto: a veces la realidad supera a la ficción.


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