Como la mayoría de los protagonistas de los anuncios de
estas fechas, vuelvo a casa por Navidad, como no podía ser de otro modo. El sevillano errante arriba de nuevo en su
tierra, en su ciudad, en el lugar que jamás olvida, en el lugar que siempre
mantiene presente, esté donde esté.
Casi llegado al ecuador de esta experiencia, llamada Erasmus,
no puedo por más dejar de recordar los fantásticos días que acabo de vivir en
varios países centroeuropeos, y que a buen seguro, inspiraran muchos capítulos para
este serial, e incluso, por qué no, un especial dentro de este apartado para
tratar, ampliamente, estos lugares que recomiendo visitar en Navidad. Si algo
me queda claro, queridos lectores, es que España, al menos en este aspecto,
continúa hoy, a varios años luz, del sentimiento y espíritu navideño de países
como Bélgica o Alemania. Nada que por supuesto no se pueda cambiar y adaptar
con el tiempo, algo, que según me informaba desde la distancia, parece que está haciendo mi
tan mencionada Sevilla. Pronto, muy pronto, lo comprobaré.
Por lo demás, poco más que añadir, y no quiero hacer de este
artículo más que una breve reseña de este alto en mi camino. Pronto volveremos
cargados con artículos de muchas de las experiencias vividas a lo largo de
estos 3 meses que llevo en Holanda, como siempre, ciudad, lugares, anécdotas,
costumbres, personajes, etc. Porque a la mar sólo han de marchar los bravos, y
sólo los bravos han de regresar. Feliz Navidad y próspero año nuevo.
Imagen de: Absolut Holanda

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