Una vez más nos encontramos aquí
tratando de dilucidar una nueva efímera duda existencial. En esta ocasión,
trataremos de responder a la siguiente pregunta; ¿Por qué tiritamos cuando
tenemos frío?.
Pues bien, esta reacción natural
del cuerpo se produce cuando nuestra temperatura corporal se aleja
peligrosamente de los 36,7º en los que suele oscilar. Es entonces cuando
nuestro cerebro, encargado de prevenir que suframos una hipotermia, recibe señales
de los receptores localizados en nuestra piel que le avisan de que se ha
producido una distanciamiento significativo del umbral de temperatura adecuado. Confirmado
el presupuesto de hecho, el cerebro ejecuta una serie de medidas para subir y mantener
la temperatura corporal, entre las que destacamos la protagonista de nuestro
artículo de hoy, la de tiritar.
Imagen de: Lirianoantonio
Cuando tiritamos, los músculos de
la mayor parte del cuerpo se contraen y expanden de forma acelerada e
inconsciente (ya que esta función es homeostática, es decir, no requiere de
control consciente para su ejecución, así como ocurre con la respiración o el
bombeo del corazón). Son estos espasmos musculares los que producen calor y
aumentan nuestra temperatura corporal. Pero, entonces ¿qué papel juega el castañear
los dientes? El acto de tiritar no es más que el reflejo o resultado de la contracción
y expansión frenética de los músculos de la mandíbula en este propósito de
elevar la temperatura de nuestro cuerpo.
Curiosamente muchos estaréis
pensando, ¿y por qué cuando estoy malo suelo tiritar más a menudo? La respuesta
se encuentra en la propia explicación que hemos dado antes. La fiebre sube la
temperatura corporal, provocando que, erróneamente el cerebro establezca un
nuevo umbral de temperatura recomendable superior al que tenemos cuando estamos
sanos. Por tanto, si el cerebro detecta que la temperatura desciende de forma
vertiginosa, nos hará tiritar para recuperarla, algo que suele ser común cuando
nos estamos recuperando, y que explica por qué muchas personas tienden a
tiritar cuando están malas.
Imagen de: Taringa
Ya a parte, entrando más a fondo
en la cuestión, los medicamentos, y principalmente la anestesia, pueden
producirnos este castañeo, pero en esta ocasión se debe a que, como efecto
secundario, pueden afectar a la capacidad corporal de regular de forma adecuada
nuestra temperatura.
Finalizamos este episodio del
serial “Lo que siempre quisiste saber pero nunca te acordaste de investigar”
exponiendo dos hechos más relacionados con el tiritar. La primera, es que a
través de este movimiento consumimos enormes cantidades de energía, o en otras
palabras, de calorías. La segunda, que conforme nuestra edad avanza, al perder
capacidad y sensibilidad nuestro sistema sensorial, disminuyen su habilidad de
identificar los cambios de temperatura. ¿Será por ello que las personas
mayores, de media, tienden a tener un mayor peso? Por supuesto que no. Así que
del mismo modo, deberíamos de pensar que tiritar, tampoco nos va a hacer perder
peso. Sin embargo, muchas dietas milagros y muchos iluminados se autoprovocan
prolongados ratos de tiritar para eliminar calorías. Quizás tengan razón, es
más, científicamente la tienen. Así consiguen quemar calorías, pero es mucho más
sano hacer deporte, llevar una dieta equilibrada, y no confundir a tu cuerpo
voluntariamente, no sea que el día que de verdad necesites tiritar, te pase
como a Pedro, el personaje del cuento del Lobo, y al final, tu cuerpo no mueva
ni un solo músculo por ti.


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