jueves, 9 de mayo de 2013

Cruces de Mayo

Mayo, mes de flores, de la Virgen, del buen tiempo… y de cruces. Festividad propia del sur peninsular, pero de igual manera extendida por buena parte de todo los territorios con raíces hispanas y andaluzas (como es el caso de Chile, Ecuador, Guatemala, Perú o El Salvador), el origen de estas fiestas en honor a la Santa Cruz parece perderse en el tiempo.

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De forma extendida, se esgrime que el origen de este culto proviene del hallazgo a manos de Santa Elena de la cruz donde murió Jesucristo. La historia cuenta como el Constantino I el Grande, hijo de Santa Elena, se enfrentaba a los barbaros a orillas del Danubio en una batalla que previsiblemente parecía imposible de ganar debido a la exacerbada diferencia en cuanto al número de tropas de ambos contendientes.  Durante este periodo, una noche Constantino tuvo una visión en el cielo. En ella, aparecía una brillante Cruz en la cual destacaba una frase “In hoc signo vinces”, “con esta señal vencerás”.

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Tras el suceso, Constantino ordenó la construcción de una Cruz, que pondría al frente de su ejército. Por suerte o no, lo cierto es que sus tropas, encabezadas por la Cruz, lograron hacerse con la victoria en la batalla.

Ya de vuelta a su ciudad, el emperador decidió convertirse al cristianismo y abrazar dicha religión, mandando crear multitud de nuevas iglesias para acoger esta nueva fe. Además, le encomendaría a su madre, Santa Elena, la misión de viajar a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo.

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Cruz de Mayo en Nicaragua

Una vez en Jerusalén y tras reunirse con los más sabios y ancianos sacerdotes de la zona, Santa Elena halló el lugar donde se encontraba la Cruz de Jesús, aunque esta no se encontraba sola. Junto a ella, en el monte Gólgota, se encontraban 2 maderos más ensangrentados. Para descubrir cuál era la auténtica Cruz de Cristo, colocó una a una las cruces sobre personas enfermas, e incluso muertos. Al comprobar que algunos de ellos mejoraban, o incluso resucitaban, al tocar un madero concreto, supo que esa había sido la Cruz en la que Jesús pasó sus últimas horas.

Imagen de SantaElena

Tras este descubrimiento, Santa Elena se pasó toda su vida tratando de extender el culto y veneración a la Santa Cruz, motivo por el cual surgió la festividad actual de la Santa Cruz que celebramos a lo largo del mes de Mayo (si bien, más específicamente, hay que decir que el día que el calendario recoge específicamente para esta celebración es el 3 de Mayo).

Hoy en día, debemos reseñar que la liturgia cristiana ha eliminado esta fiesta de su calendario, quedando unificada con la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz que se celebra el 14 de Septiembre.

Como hemos visto, podemos afirmar que el arraigo popular de esta tradición, proviene de ciertas celebraciones que los romanos, de oriente, comenzaron a desarrollar tras estos hechos, rito que a su vez, empezó a suplantar anteriores tradiciones paganas que consistían en adornar con flores y abalorios las plazas de las ciudades y pueblos, como recibimiento en sociedad a una nueva Primavera.

Históricamente, podemos señalar que en los siglos XVI y XVII que la fiesta de las Cruces de Mayo de Sevilla eran las más importantes de Andalucía, e incluso del mundo. Celebraciones donde los vecinos eran los auténticos protagonistas. ¿Por qué? Pues porque en los patios de vecinos, muy comunes en aquella época, se levantaban altares presididos por una Cruz, la cuál era engalanada con ilusión por estas personas con flores y demás adornos. Además, en torno a estas cruces en los patios de vecinos se celebraban durante todo el mes de Mayo numerosas fiestas, en las que todos bailaban y cantaban con alegría y festejo. De esta época cabe destacar el ambiente que se vivía en los barrios de Triana, San Bernardo, San Vicente o en la Calle Santiago, en Sevilla.

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Patio de vecinos sevillano festejando las Cruces de Mayo

Aunque con el paso de los años la importancia de estas celebraciones en Sevilla fue decayendo a consecuencia del imparable auge de la Semana Santa, y décadas después, de la Feria de Abril (o incluso del Rocío), lo cierto es que a principios del Siglo XX el Ayuntamiento de Sevilla optó por premiar cada año a la Cruz de Mayo que mejor estuviera decorada, lo cual generó un sano clima de competitividad entre los numerosos patios de vecinos que por aquel entonces había en Sevilla.

Imagen de Dagelo

Tristemente, años después, la Iglesia, durante los cardenalatos de Illundain y Segura, decidió acabar con este rito en Sevilla prohibiendo por ejemplo a las Hermandades que participaran en estas celebraciones.  Si bien, para ser claros, hay que decir que el principal detonante para que las Cruces de Mayo perdieran su esplendor hispalense fue la renovación de la urbe sevillana, donde los patios y corrales de vecinos como tal, empezaron a escasear. y en las que se levantaban imponentes y engalanadas cruces

De todo aquello, quizás el más vivo ejemplo (relativo, pues también está bastante desvirtuado) que queda en la actualidad sea el de Córdoba. Una ciudad magnífica y totalmente recomendada para visitar, pues por sus calles y edificios del Casco histórico parece que el tiempo jamás ha pasado. Pues bien, en la ciudad conocida mundialmente por su Mezquita, se celebra todos los años del 1 al 5 de Mayo un Concurso de cruces de Mayo dividido en 3 categorías; Cruces en zona histórico-artística, Cruces Modernas y Cruces en recintos cerrados. De entre ellas, la 3º modalidad sería la más fiel al origen popular de esta festividad.

Imagen de GastronomiaCordoba

¿Y qué hay de los pasos que vemos en muchos lugares con motivo de las Cruces de Mayo? Como hemos contado, la historia de las Cruces de Mayo se mezcló durante su evolución con la aparición y auge de la Semana Santa. Ésto produjo que muchos pequeños de la época, atraídos por sus intereses y gustos cofrades, sus ganas de disfrutar de la celebración popular de las Cruces de Mayo, y repletos de la inocencia e ilusión propia de esas edades, emprendiera durante este mes, y acompañando a las celebraciones que sus mayores disfrutaban, la creación de pequeños cortejos cofrades con motivo de la Cruz. En estos cortejos, a modo de hermandad de Semana Santa, los pequeños en grupos no muy numerosos paseaban a una cruz por sus corrales, adoptando cada uno de ellos distintos roles; capataces, costaleros, músicos, nazarenos, etc. Es por ello que desde entonces, y hasta nuestros días, siempre se ha dicho popularmente que las Cruces de Mayo, como cofradías, son las canteras de las Hermandades penitenciales.

Imagen de Galeón
A veces a las cruces se las acompañaba con Soledades.

Hay que decir sin embargo, que con el paso del tiempo, estos juegos infantiles pasaron a extenderse y a tener un mayor auge, tanto, que hoy en día, no resulta raro ver como hermandades penitenciales, que también procesionan durante la Semana Santa, sacan a la calle en el mes de Mayo una Cruz y organizan alguna verbena durante esa fecha. En torno a esta cuestión existe mucho debate en la actualidad, con una postura crítica que rechaza por completo el modo en que las hermandades tratan de monetizar y sacar dinero de estas celebraciones, empañando por tanto el fin no lucrativo de las mismas. Hermandades que salen a la calle con perfectos cortejos compuestos por costaleros experimentados en algunos casos, y por músicos reales que cobran su buen montante. Quizás con todo ello se desvirtúe el sentido original de la costumbre, o quizás únicamente se complete y mejore. Lo que está claro es que cada vez son más las Cruces de Mayo que podemos ver en la calle, ya sean en altares o en pasos. Adornados o sobrios. Con un cortejo de pequeños con ganas de pasar un buen rato. Con adultos con más interés por figurar y recolectar dinero o por soñar y recordar la ilusión que tenían cuando eran niños.

Ahora bien, juguemos a los pasos cuando se puede jugar, y disfrutemos de las Cruces de Mayo que para eso están. La próxima vez que queramos hacer espectáculos rocambolescos en Semana Santa, más propio de niños que de adultos, recordemos que sólo hay que esperar un mes para volver a ser niños y “jugar” a los pasos. Por lo demás, se despide otro “niño adulto” que en su día, también contó con, y disfrutó de, una inocente Cruz de Mayo.

Imagen de Artesacro
Cruz de Mayo formada por niños

Imagen de sevilla5

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