Mayo, mes de flores, de la
Virgen, del buen tiempo… y de cruces. Festividad propia del sur peninsular,
pero de igual manera extendida por buena parte de todo los territorios con raíces
hispanas y andaluzas (como es el caso de Chile, Ecuador, Guatemala, Perú o El
Salvador), el origen de estas fiestas en honor a la Santa Cruz parece perderse
en el tiempo.
Imagen de Wikipedia
De forma extendida, se esgrime
que el origen de este culto proviene del hallazgo a manos de Santa Elena de la
cruz donde murió Jesucristo. La historia cuenta como el Constantino I el
Grande, hijo de Santa Elena, se enfrentaba a los barbaros a orillas del Danubio
en una batalla que previsiblemente parecía imposible de ganar debido a la exacerbada
diferencia en cuanto al número de tropas de ambos contendientes. Durante este periodo, una noche Constantino
tuvo una visión en el cielo. En ella, aparecía una brillante Cruz en la cual
destacaba una frase “In hoc signo vinces”, “con esta señal vencerás”.
Imagen de Elespaldarazo
Tras el suceso, Constantino
ordenó la construcción de una Cruz, que pondría al frente de su ejército. Por
suerte o no, lo cierto es que sus tropas, encabezadas por la Cruz, lograron
hacerse con la victoria en la batalla.
Ya de vuelta a su ciudad, el
emperador decidió convertirse al cristianismo y abrazar dicha religión,
mandando crear multitud de nuevas iglesias para acoger esta nueva fe. Además,
le encomendaría a su madre, Santa Elena, la misión de viajar a Jerusalén en
busca de la verdadera Cruz de Cristo.
Imagen de Elblogdemengibar
Cruz de Mayo en Nicaragua
Una vez en Jerusalén y tras reunirse
con los más sabios y ancianos sacerdotes de la zona, Santa Elena halló el lugar
donde se encontraba la Cruz de Jesús, aunque esta no se encontraba sola. Junto
a ella, en el monte Gólgota, se encontraban 2 maderos más ensangrentados. Para
descubrir cuál era la auténtica Cruz de Cristo, colocó una a una las cruces
sobre personas enfermas, e incluso muertos. Al comprobar que algunos de ellos
mejoraban, o incluso resucitaban, al tocar un madero concreto, supo que esa
había sido la Cruz en la que Jesús pasó sus últimas horas.
Imagen de SantaElena
Tras este descubrimiento, Santa
Elena se pasó toda su vida tratando de extender el culto y veneración a la
Santa Cruz, motivo por el cual surgió la festividad actual de la Santa Cruz que
celebramos a lo largo del mes de Mayo (si bien, más específicamente, hay que
decir que el día que el calendario recoge específicamente para esta celebración
es el 3 de Mayo).
Hoy en día, debemos reseñar que
la liturgia cristiana ha eliminado esta fiesta de su calendario, quedando
unificada con la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz que se celebra el 14
de Septiembre.
Como hemos visto, podemos afirmar
que el arraigo popular de esta tradición, proviene de ciertas celebraciones que
los romanos, de oriente, comenzaron a desarrollar tras estos hechos, rito que a
su vez, empezó a suplantar anteriores tradiciones paganas que consistían en
adornar con flores y abalorios las plazas de las ciudades y pueblos, como
recibimiento en sociedad a una nueva Primavera.
Históricamente, podemos señalar
que en los siglos XVI y XVII que la fiesta de las Cruces de Mayo de Sevilla
eran las más importantes de Andalucía, e incluso del mundo. Celebraciones donde
los vecinos eran los auténticos protagonistas. ¿Por qué? Pues porque en los
patios de vecinos, muy comunes en aquella época, se levantaban altares
presididos por una Cruz, la cuál era engalanada con ilusión por estas personas
con flores y demás adornos. Además, en torno a estas cruces en los patios de
vecinos se celebraban durante todo el mes de Mayo numerosas fiestas, en las que
todos bailaban y cantaban con alegría y festejo. De esta época cabe destacar el
ambiente que se vivía en los barrios de Triana, San Bernardo, San Vicente o en
la Calle Santiago, en Sevilla.
Imagen de Dagelo
Patio de vecinos sevillano festejando las Cruces de Mayo
Aunque con el paso de los años la
importancia de estas celebraciones en Sevilla fue decayendo a consecuencia del
imparable auge de la Semana Santa, y décadas después, de la Feria de Abril (o
incluso del Rocío), lo cierto es que a principios del Siglo XX el Ayuntamiento
de Sevilla optó por premiar cada año a la Cruz de Mayo que mejor estuviera
decorada, lo cual generó un sano clima de competitividad entre los numerosos
patios de vecinos que por aquel entonces había en Sevilla.
Imagen de Dagelo
Tristemente, años después, la
Iglesia, durante los cardenalatos de Illundain y Segura, decidió acabar con
este rito en Sevilla prohibiendo por ejemplo a las Hermandades que participaran
en estas celebraciones. Si bien, para
ser claros, hay que decir que el principal detonante para que las Cruces de
Mayo perdieran su esplendor hispalense fue la renovación de la urbe sevillana,
donde los patios y corrales de vecinos como tal, empezaron a escasear. y en las
que se levantaban imponentes y engalanadas cruces
De todo aquello, quizás el más
vivo ejemplo (relativo, pues también está bastante desvirtuado) que queda en la
actualidad sea el de Córdoba. Una ciudad magnífica y totalmente recomendada
para visitar, pues por sus calles y edificios del Casco histórico parece que el
tiempo jamás ha pasado. Pues bien, en la ciudad conocida mundialmente por su
Mezquita, se celebra todos los años del 1 al 5 de Mayo un Concurso de cruces de
Mayo dividido en 3 categorías; Cruces en zona histórico-artística, Cruces
Modernas y Cruces en recintos cerrados. De entre ellas, la 3º modalidad sería
la más fiel al origen popular de esta festividad.
Imagen de GastronomiaCordoba
¿Y qué hay de los pasos que vemos
en muchos lugares con motivo de las Cruces de Mayo? Como hemos contado, la
historia de las Cruces de Mayo se mezcló durante su evolución con la aparición
y auge de la Semana Santa. Ésto produjo que muchos pequeños de la época,
atraídos por sus intereses y gustos cofrades, sus ganas de disfrutar de la
celebración popular de las Cruces de Mayo, y repletos de la inocencia e ilusión
propia de esas edades, emprendiera durante este mes, y acompañando a las celebraciones
que sus mayores disfrutaban, la creación de pequeños cortejos cofrades con
motivo de la Cruz. En estos cortejos, a modo de hermandad de Semana Santa, los
pequeños en grupos no muy numerosos paseaban a una cruz por sus corrales,
adoptando cada uno de ellos distintos roles; capataces, costaleros, músicos,
nazarenos, etc. Es por ello que desde entonces, y hasta nuestros días, siempre
se ha dicho popularmente que las Cruces de Mayo, como cofradías, son las
canteras de las Hermandades penitenciales.
Imagen de Galeón
A veces a las cruces se las acompañaba con Soledades.
Hay que decir sin embargo, que
con el paso del tiempo, estos juegos infantiles pasaron a extenderse y a tener un
mayor auge, tanto, que hoy en día, no resulta raro ver como hermandades
penitenciales, que también procesionan durante la Semana Santa, sacan a la
calle en el mes de Mayo una Cruz y organizan alguna verbena durante esa fecha. En
torno a esta cuestión existe mucho debate en la actualidad, con una postura
crítica que rechaza por completo el modo en que las hermandades tratan de
monetizar y sacar dinero de estas celebraciones, empañando por tanto el fin no
lucrativo de las mismas. Hermandades que salen a la calle con perfectos
cortejos compuestos por costaleros experimentados en algunos casos, y por
músicos reales que cobran su buen montante. Quizás con todo ello se desvirtúe
el sentido original de la costumbre, o quizás únicamente se complete y mejore.
Lo que está claro es que cada vez son más las Cruces de Mayo que podemos ver en
la calle, ya sean en altares o en pasos. Adornados o sobrios. Con un cortejo de
pequeños con ganas de pasar un buen rato. Con adultos con más interés por
figurar y recolectar dinero o por soñar y recordar la ilusión que tenían cuando
eran niños.
Ahora bien, juguemos a los pasos
cuando se puede jugar, y disfrutemos de las Cruces de Mayo que para eso están.
La próxima vez que queramos hacer espectáculos rocambolescos en Semana Santa,
más propio de niños que de adultos, recordemos que sólo hay que esperar un mes
para volver a ser niños y “jugar” a los pasos. Por lo demás, se
despide otro “niño adulto” que en su día, también contó con, y disfrutó de, una
inocente Cruz de Mayo.
Imagen de Artesacro
Cruz de Mayo formada por niños
Imagen de sevilla5







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