Aunque el título de este artículo
pueda pareceros muy tétrico y quizás exagerado, es en cierto modo plenamente
real. Hablamos de la tumba del psicoanalista Guy Pitchal, en el cementerio de
Montmartre en París.
En su sepulcro encontramos una
curiosa escultura que representa principalmente el rostro de Guy. ¿Dónde se
encuentra lo curioso o extraño? Pues bien, hay que decir que esta escultura es
bastante especial. Si la miramos de frente, nuestros ojos coinciden con los del
psicoanalista… pero igual sucede si nos desplazamos a izquierda o derecha. Su
mirada siempre nos persigue, clavándonos sus ojos con soberbia en nuestro
ingenuo y asombrado rostro.
Por supuesto, esto no se trata de
ningún tipo de magia ni de brujería. Como todas las cosas en la vida, o al
menos, la mayoría de ellas, tiene una perfecta explicación. Se trata de una
ilusión óptica que se produce al mostrar la parte cóncava de la escultura de
una cara en lugar de su parte cóncava. De esta forma miremos hacia donde
miremos parece que la cara de Guy nos sigue con interés.
Aquí podemos ver un par de vídeos
donde apreciar a la perfección el efecto que se produce al mostrar las partes
cóncavas, en lugar de las convexas, de una escultura.
Así que ya ven amigos, quizás
este hombre en vida no fue demasiado conocido, pero hay que saberle reconocer
que su ingenio “post mórtem” ha sabido cautivar a infinidad de personas. Y más
que cautivar, podríamos decir que ha puesto los pelos de punta a más de uno.
Saquemos de todo esto una graciosa moraleja, si no sabes darte a conocer en
vida, inténtalo a tu muerte, pero siempre deja tu huella en este mundo. Desde
luego, también sería muy aplicable a tantas y tantas tumbas donde rezan
anecdóticos epitafios, de los que quizás, hablemos en otra ocasión.



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