domingo, 26 de mayo de 2013

Dragones y sus significados


Casi todos hemos visto las películas de "El Señor de los Anillos", "Harry Potter", "Eragon", etc donde nos encontramos con dragones, criaturas con un parecida a los reptiles, por sus escamas y lengua, y a las aves debido a sus alas. En cada uno de las películas, anteriormente mencionadas, los dragones desempeñan papeles diferentes, desde un temible guardián hasta un amistoso amigo de viaje. Esto se debe al significado que estas criaturas poseen según las leyendas acuñadas por los países, es decir, que el significado de un dragón en occidente no es el mismo que en oriente, y esto es lo que pasaremos a profundizar hoy...


Primero explicaremos el significado de su nombre. El origen o etimología de su proviene del latín: draco, draconis, y es un término que designa a un animal mitológico, aunque también se llama así a un tipo de planta, por sus flores que semejan una cabeza de dragón. También por razones de analogía de igual forma se denomina “dragón” a una especie de pez, a una constelación y a un cuerpo de infantería. En este último caso por las dragonas o charreteras que empleaban los soldados y por los dragones pintados en su estandarte o esculpidos en sus pistolas. Además podemos decir que dragoncillo es el nombre de un arma que escupe fuego.

Su significado según épocas:

Durante la Edad Media los dragones fueron considerados símbolo de apostasía y de traición, aunque también de cólera y envidia. Los dragones de varias cabezas significaban decadencia, opresión y herejía, aunque también fueron considerados como emblema de independencia.

Por su parte, muchos dragones juntos representaban la Sabiduría. Matar un dragón era considerado un pasaporte a la riqueza, y la demostración de que un héroe era realmente hábil y astuto.

La palabra latina draco, que dio origen al vocablo “dragón”, significa “serpiente”, por ello el Cristianismo lo ha asociado históricamente a este animal diabólico y pecaminoso. La identificación bíblica del diablo con la serpiente originó la connotación de “mal” asociada a “dragón”. En el Libro de Job se describe al monstruo marino Leviathan con características propias del dragón, el cual es llamado “Rey de las Bestias”.

Su simbolismo según las culturas:

Comenzaremos con la cultura de Oriente Próximo, donde el dragón es sinónimo de mal y ruina. En Enuma Elish, una epopeya escrita alrededor del 2000 a. C., la diosa Tiamat era un dragón que simbolizaba los océanos y comandaba las hordas del mal, cuya destrucción era necesaria para crear un nuevo universo ordenado. Mientras tanto en Persia existía Azi Dahaka, un dragón malévolo, y en Rumania el dragón geta-dacio, que tenía cabeza de lobo y cola de serpiente. Esta imagen era empleada como sinónimo de guerra, además en la bandera de Dacia (es una antigua región europea, cuyo territorio coincide con Rumania y Moldavia) aparecía un dragón.

Pasamos ahora a la cultura del Lejano Oriente donde los dragones son adorados y dignos de reverencia, ya que representan las fuerzas primitivas de la naturaleza y el universo. Se considera que son un signo de buen augurio.

Estos dragones no escupen fuego ni poseen alas dado que es la magia lo que los hace volar. Un dragón típico de Oriente tiene cuernos de ciervo, cabeza de caballo, cuello de serpiente, garras de águilas, orejas de toro y bigotes largos como los de los gatos. En las leyendas chinas hay dragones que vigilan los cielos, dragones que traen la lluvia, y dragones que controlan los ríos y arroyos. 

En Japón, donde se los tiene por seres sabios, amables y siempre dispuestos a ayudar, los dragones han sido, durante siglos, el emblema oficial de la familia imperial. Además estos dragones chinos y japoneses simbolizan el poder espiritual supremo, el poder terrenal y celestial, el conocimiento y la fuerza, proporcionan salud y buena suerte.

En Europa, la mitología nórdica los asocia con la maldad, con lo terrorífico, en la germana se incluye al dragón (Nidhug o Níðhöggr) entre las fuerzas del inframundo. Los antiguos escandinavos (los vikingos), adornaban las proas de sus naves esculpiéndolas en forma de dragón. Usaban esta decoración en la creencia de que así asustarían a los espíritus (Landvaettir) que vigilaban las costas a las que llegaban


Para los celtas, el dragón era una divinidad de los bosques, cuya fuerza podía ser controlada y utilizada por los magos, como se puede apreciar en los libros de J.R.R Tolkien. Entre los conquistadores celtas de Britania (es el término que designaba a la isla de Gran Bretaña antes de que se produjeran las invasiones germanas) fue símbolo de soberanía, y durante la ocupación romana de la isla adornó los estandartes de guerra, convirtiéndose en un símbolo heráldico y luego militar.

Para la mitología eslava, el dragón era una de las formas que adoptaba el dios Veles, señor del Mundo Subterráneo, adversario de Perún, dios del trueno.


En América, más precisamente en la Mesoamérica prehispánica, existe una gran tradición de veneración a la serpiente como animal sagrado. Las serpientes mesoamericanas a menudo son acompañantes de dioses a quienes asisten en sus deberes. Tal es el caso del dios tutelar de los tenochcas, Huitzilopochtli, a quien un dragón de fuego asiste como arma.


Para los Mayas (Quichés) existían dos dioses, Tepew y Kukumatz, que tomaron forma de serpientes que dieron forma y orden a todo lo creado, a partir del caos primitivo.

En Sudamérica, en Los Andes se creía en el poder que ejercían las "serpientes del abismo marítimo y de la montaña esplendorosa". Estas eran criaturas de grandes proporciones que también son considerados dragones.

Las bestias de la mayor parte de Sudamérica estaban ampliamente relacionadas con enormes serpientes que se remontaban con los orígenes de la humanidad, tales dragones mantenían una historia de conflictos entre sí que se remonta al primitivo pasado de las culturas americanas.  La leyenda de Ten Ten y Cai Cai Vilu refleja esto, al enfrentarse ambas serpientes (Mar y Tierra) por el futuro del pueblo Mapuche.

Para los Muiscas, pueblo indígena de Colombia, creían en Chiminigagua, dios creador en forma de serpiente de fuego bajo a la sagrada laguna de Iguaque, y creó a los padres de la humanidad.

Estos son los por qué de los diferentes roles que desempeñan los dragones a lo largo de la literatura y el cine, cada escritor o director toma como referencia la leyenda que mejor se adapte a lo que planea escribir.

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2 comentarios:

  1. Me encanta tu post!! Soy fan de los dragones! Gracias

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  2. Creo que valía la mención Quetzalcoatl que aunque no es propiamente un dragón...si se puede dar una alución a uno debido a...ya saben..."Serpiente emplumada"

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