Que hay pueblos que enamoran y
rebosan magia, nadie lo duda. Que otros rezuman historia y leyendas tampoco.
Sin embargo, cuando ves que un pueblo parece sacado, como misteriosamente, de
otro lugar o mundo, la cuestión cambia.
Pues eso ocurre con Setenil de
las Bodegas, un pequeño pueblo medieval de la provincia de Cádiz que se
edificó, literalmente, bajo gigantescas rocas y salientes de la geografía que
le circunda.
Imagen de Codigopostal
Situada a lo largo del curso del río
Trejo, y aprovechando los accidentes que el mismo provocó erosionando las
montañas de la zona, Setenil de las Bodegas es un pequeño pueblo gaditano de
poco más de 3.000 habitantes. La población que conocemos hoy en día evolucionó y
se desarrolló a partir de una antigua ciudad fortificada
musulmana que ocupaba el acantilado.
Imagen de Diputación de Cádiz
Su peculiar enclave, se
complementa en ocasiones con la excentricidad local que opta por construir
algunas casas junto a las paredes rocosas, mediante la ampliación de cuevas
naturales o salientes a los que posteriormente añaden una pared externa,
técnica que se conoce como “abrigo de rocas“. Todo esto en conjunto supone un
entramado urbano totalmente original y
característico.
Imagen de Jocargali
¿Es este lugar muy antiguo?
Aunque fundamentalmente se sostiene que los orígenes del pueblo, más allá de la
fortaleza musulmana que hemos comentado, se situan en el S I d.C. cuando los
romanos comenzaron a habitar la zona, del mismo modo se defiende que
posiblemente su origen sea anterior, ya que hay evidencias de sociedades
cavernícolas en la cercanías, todas ellas con una antigüedad en torno a los
25.000 años.
Imagen de Tripadvisor
A parte de sus vistas, fruto de
la unión entre el hombre y la naturaleza, podemos destacar como atractivo
turístico su castillo, que data aproximadamente del siglo XII, durante el
periodo almohade. Destacamos principalmente la fortaleza Nazarí de Setenil
porque es de las pocas que a día de hoy conserva todo su entrabado original
medieval. También es recomendable visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la
Encarnación, una iglesia que en realidad está compuesta por dos, una de estilo
gótico y otra de estilo mudéjar.
Imagen de Laspain
El origen de su nombre también
merece la pena destacarse. Por una primera parte, “Setenil” se sostiene que
procede de la expresión latina “septem nihil”, es decir, “siete veces nada” ya
que siete fueron los intentos de asedio que los árabes supieron repeler, soportar
y defender. Asedios que procedían de los cristianos durante el periodo de la
reconquista. De este modo mientras que el primer asedio data de 1407, no fue
hasta 1484 cuando en el ejército cristiano recupero el dominio del enclave.
Algo que celebrarían por todo lo alto, dado el importante asentamiento
estratégico que suponía Setenil.
Imagen de Redturismo
Para conocer la segunda parte del
nombre del pueblo que nos ocupa hoy, tenemos que adelantarnos en el tiempo
desde 1484 a 1860. Hay que mencionar previamente, que durante ese lapso del
tiempo, Setenil se especializó tanto en productos árabes, como la aceituna o el
almendro, como en nuevos cultivos que introdujeron los españoles, véase los
viñedos. Pues bien, el pueblo tomó en este periodo una prestigiosa reputación
por los vinos de sus uvas, pero en 1860 la desgracia asoló al lugar cuando por
una plaga del insecto filoxera desaparecieron casi todas las vides. Desde
entonces, en honor a lo que un día fue, se añadió a su nombre el “apellido” de “de
las Bodegas”.
Imagen de Curiosidadesdelmundo
Así que ya ven, quizás muchos seáis
andaluces, o incluso gaditanos, y desconocierais que tenéis esta maravilla
arquitectónica y natural tan cerca de casa. Una visita, por corta que sea,
seguro que os resulta totalmente grata y no os decepciona. Para los cofrades,
decir también que su fiesta más importante es la Semana Santa, donde los pasos
y cofradías, en algunas calles, pasan literalmente por túneles o cuevas que
componen el recorrido natural del pueblo.
Imagen de Cadizturismo
Setenil de las Bodegas, la
muestra de que para impresionar, no se necesitan tremendos gigantes arquitectónicos
o edificios modernistas. A veces, lo natural, es lo más bello que existe.
Aquí podéis ver un video de la Semana Santa en este pueblo. Un escenario de lo más especial.








Esta localidad no deja a nadie indiferente, es impresionante la sensación que se experimenta al pasear por sus calles. Muy recomendada su visita, y especialmente un tapeo en la calle del sol ;)
ResponderEliminarMuchas gracias por compartir con nosotros tu opinión. La verdad es que es un "must" para cualquier ruta rural por Andalucía. Un encanto muy particular.
EliminarEnhorabuena por tu artículo, muy completo e interesante ;)
Saludos.