Quizás
muchos de vosotros hayáis ido alguna vez a Londres, o lo conozcáis bastante
bien a través de películas, documentales, series o, simplemente, mediante la
información que leeis por internet. ¿Y si os digo que el
famosísimo London Bridge ya no está en Londres y que el que hay ahora es un sustituto? Quizás algunos de vosotros
me tomarías, de primeras, por loco, pero aunque suene raro, esa es la realidad.
Llegados
a este punto, si tratáis de pensar en el Puente de Londres seguramente a
vuestra cabeza llegue la imagen definida de un puente… con torres. Pues bien,
siento deciros que ese no es el Puente de Londres, sino el Puente de la Torre o
“Tower bridge”. Del que hablamos nosotros puede decirse que es el segundo
puente en importancia en la capital londinense, que fue sustituido en 1962
cuando el gobierno inglés decidió reemplazarlo y lo vendió más tarde, en 1968,
a Robert p. McCulloch. Aquí es donde comienza nuestra historia de hoy.
Puente de la Torre
Nuevo puente de Londres
Como ya hemos mencionado, en 1962 el gobierno británico decidió prescindir de los servicios de su histórico London bridge, que había sido diseñado por el ingeniero John Rennie para unir la ciudad de Londres con Southwark, y cuyas construcciones comenzaron en 1831.
Los
motivos de esta radical decisión se produjo como consecuencia de que, tras más
de un siglo operativo, se consideraba que su estructura devino insuficiente para
soportar todo el tráfico moderno de vehículos, cuyo uso se extendía día a día una
forma nunca antes vista. Pero claro, ¿alguien se imagina a un inglés sin sacar
provecho de algo que ya no sirve? Al menos yo no. Y por esa característica
innata que tienen de sacar provecho a lo que ya no les sirve, decidieron tratar
de sacar algún partido económico a la impresionante y hermosa estructura de la
que querían prescindir.
En este
punto fue precisamente cuando apareció la figura del multimillonario Robert p.
McCulloch (presidente de la petrolera que llevaba su nombre), quien estaba
dispuesto a comprar el puente y llevárselo a su tierra, Estados Unidos. ¿Qué ocurre?
Que el incauto empresario estadounidense pensó que estaba adquiriendo el puente
de la Torre de Londres (una vez más, se demuestra la confusión de nombres entre
el público general), adquiriéndolo, una vez desmantelado en bloques para
embarcar rumbo a su país, por algo más de 2 millones y medio de libras.
Posiblemente la campaña de venta emprendida por la ciudad británica tuvo mucho
que ver en la equivocación, pero los ingleses siempre se justificaron negándolo
con rotundidad y afirmando que la venta fue totalmente honesta. ¿Creer en la
astucia inglesa y en la ingenuidad americana, o fue todo un error
involuntario?.
Siguiendo
con la historia del puente de Londres, una vez aterrizó en su nuevo hogar, Lake
Havasu, en Arizona, volvió a estar completamente construido el 10 de octubre de
1971, inaugurándose con una solemne ceremonia a la que incluso asistió el
alcalde de Londres, posiblemente, para evitar problemas diplomáticos pues el
bueno de McCulloch siempre mantuvo que
había sido engañado. Ahora, el puente de Londres daba a un aeropuerto en una
isla, digamos, artificial, que fue creada expresamente para la implantación del
puente. El aeropuerto estuvo subvencionado (dándose incluso vuelos gratuitos),
cómo no, por nuestro amigo McCulloch hasta 1978, en una estrategia que
emprendió para atraer inversores a la ciudad.
Hoy en
día el antiguo puente de Londres en Lake Havasu sirve como reclamo turístico. Como
detalle curioso decir que en su reconstrucción no se usaron todos los bloques
originales debido al alto coste de las tasas de transporte.
Antiguo y original puente de Londres. Ahora en Arizona.
Por su
parte, y para finalizar, decir que el puente de Londres actual fue construido
por John Mowlem entre 1967 y 1972, inaugurándose por la Reina Isabel II el 17
de Marzo de 1973 y emplazándose en el idéntico lugar de su anterior. Su coste
ascendió hasta los 4 millones de libras, que sería asumido en su totalidad por
Bride House States.







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