"La Noche
de la Pelota Azul" de María José Moreno.
Al igual
que las garzas vuelvo a mi manglar antes de que se ponga el sol. Desde que comienzo a acercarme
a casa la magia va envolviéndome, hasta llegar al punto en que mi bicicleta
comienza a flotar un poco, es entonces cuando busco la mirada de los pecaríes
entre las plantas, siempre descubro a alguno mirando de soslayo.
Los
pajaritos vuelan más bajo y me miran pasar, azules y amarillos la mayoría,
aunque siempre hay algún cenzontle o cuervo que se hace presente.
Dejo de
ver la magia cuando entro a la casa; me sacudo y cierro la puerta, si antes de
dormir necesito una pequeña dosis de maravilla salgo y veo el cielo, las
estrellas, las luciérnagas me saludan con sus destellos, después de eso puedo
dormir segura de tener dulces sueños.
Hace
algunas noches la magia entró conmigo a la casa, creo que se metió a mi bolsa
nueva que no había cerrado bien después de sacar las llaves. Yo no me di
cuenta, es más no me sentí acompañada más que de los libros que siempre están
atentos atrás de los cristales de mis libreros; se me ofrecen porque saben que
un día volveré a leerlos. Esa noche era igual a muchas otras o eso creía
yo. Me di un baño tibio y tuve ganas de estirarme un poco sobre mi pelota estabilizadora
azul; noté que estaba un poco desinflada y la rellené con la bombita de aire
que vino en el estuche cuando la compré.
Una vez inflada tuve que dejarla junto al espejo sin haberla usado porque los
libros que estaban en mi buró comenzaron a llamarme, principalmente uno de
Antonio Caballero que estaba a unas cuantas páginas de terminar. Así que dejé
la pelota y me dispuse a leer “Sin Remedio”, así se llama el libro y sin
remedio tuve que leerlo casi de un tirón porque es magnífico. De pronto tuve hambre
y sueño, asenté el libro en el buró y caminé hacia la cocina rodeando la mesa
del comedor. Cené y tomé un té de cardamomo, juro que era de cardamomo y no de alguna planta
alucinante como mis compañeros de trabajo sospecharon cuando al día siguiente les
conté lo sucedido; cené y tomé el té, enseguida apagué la luz para volver a mi
recámara, di dos pasos en la oscuridad y tropecé con algo frio y esférico, las
puertas estaban cerradas y las ventanas ¿qué pudo haber sido? Sí, era la magia
que se había colado a la casa esa tarde sin que yo me percatara; al encender la
luz la descubrí, se había metido a mi pelota azul y me había seguido hasta la
cocina. La reprendí, la levanté con las dos manos como cuando hago los
ejercicios para hombros y le dije: -¡No vuelvas a asustarme nunca más! Hice mi
cara de ogro y la miré fijamente por unos segundos. La llevé de nuevo junto a
mi cama y desde entonces no he vuelto a estirarme, ni a hacer ejercicios por
eso he subido un poco de peso, cuando la gente me pregunta digo sí, adelgazaré
pronto cuando la magia salga de mi casa y esté segura que la pelota azul no me
seguirá. Nadie me entiende pero no importa,
así ha transcurrido mi vida.
A la
gente no le gusta oír hablar de los acontecimientos que no pueden explicarse
con la ciencia, entonces no le digo más.
Han
pasado algunas tardes desde aquella. Hoy cuando termine el trabajo me subiré a
mi bicicleta y pedalearé frenéticamente por los senderos de la selva para
acercarme a casa, la oficina y las cosas comunes quedarán atrás; entonces las
aves, los pecaríes y las luciérnagas me saludarán en el camino. Entraré a la
casa con cuidado porque la magia está mejor en el exterior de la casa o adentro
de los libros, cuando le da por meterse a otros objetos y seguirme me
desconcentra un poco de mis ocupaciones en el hogar. Afuera está bien, mientras
no llueva como ahora y…
“Notas
las almas” de Rocío Linares.
Carlota odiaba con todas sus fuerzas el silencio que transcurría entre
una canción y otra. Esos escasos segundos en los que lo único que escuchaba era
el ritmo agitado de su respiración se le hacían eternos, pesados y, sobre todo,
aburridos. Amaba la música más que cualquier otra cosa, y a sus diecisiete años
podía presumir de haber escuchado todo tipo de estilos.
Por ello pasaba la
mayoría del día cantando y bailando las pistas que guardaba en su móvil.
Melodías que, en ese mismo momento acababan de cambiar. She loves you. Sonrió
al escuchar los primeros acordes de la canción y comenzó a moverse por su
habitación al más puro ritmo sesentero.
-She loves you,
yeah, yeah, yeah…- cantó usando su mano a modo de micrófono. Pero al volver a
tararear el estribillo, su voz quedó colgada en el aire pausado por el
silencio. La música se había detenido de repente y sin ningún motivo.
Se acercó al
teléfono, lo cogió, pulsó la tecla central, lo desbloqueó y volvió a darle a
reproducir. La canción continuó sonando unas milésimas de segundo y acto
seguido, un desagradable pitido hizo a Carlota fruncir el ceño. La joven pausó
el móvil como pudo e intentó pasar manualmente a la siguiente canción. Sin
éxito. El aparato había quedado bloqueado y no le permitía hacer nada, ni siquiera
apagarlo.
Bufó cabreada, sin
embargo su enfado se tornó en inquietud momentos después. Se giró lentamente
notando algo tras de sí, pero nada había. Nada más allá de un gélido, aunque
leve, viento. Un viento que chocó contra la puerta regalando un estruendo y
pareció escapar por la ventana cerrándola a su paso.
Los ojos de
Carlota se abrieron de par en par, incrédulos ante la situación. Tomó aire con
intención de soltarlo en ese mismo instante, pero en mitad del proceso tres
débiles notas salieron del altavoz de su móvil. Tres notas seguidas por el
tarareo de un niño. Tres notas que auguraban una infantil canción.
Contuvo la
respiración mientras se giraba para visualizar el aparato. Y al tiempo que lo
hacía la música fue tomando intensidad y a aquel niño se le sumaron otras
aniñadas voces. Por supuesto, entre toda su lista de reproducción, nunca había
escuchado aquella. Claro estaba que no, pues ella no la había metido allí.
Lo cogió, pulsó la
tecla central, lo desbloqueó y lo volvió a soltar como si de fuego mismo se
tratase. Retrocedió unos pasos sin asimilar bien lo que estaba
pasando. La pantalla estaba en blanco y se podía intuir
perfectamente la silueta de unos dedos sobre la pantalla.
-¿Qué clase de
broma es esta?- musitó con la voz titubeante.
Cerró sus ojos.
Paralizada. Asustada incluso, aunque en su mente se repetía que era una
estupidez estarlo.
-Vamos, Carlota-
se habló a sí misma,- esto no está ocurriendo- trató de convencerse. Y por un
momento, lo consiguió. Pero al pasear la vista de nuevo por su habitación, su
mirada llegó justo a tiempo a la esquina de la cómoda para ver cómo uno de los
cuadros que allí había caía al suelo y se hacía añicos en el encuentro.
Notó el picor de
sus ojos ante el inminente llanto, y la respiración atascada en sus pulmones.
Corrió hacia la
puerta y trató de abrirla. No pudo. Parecía pegada al marco de la misma forma
en que el marco lo estaba a la pared. Movió el pomo con insistencia. Nerviosa y
asustada. Continuó obstinada en abrir la puerta, pero notaba cómo el oxígeno le
faltaba a cada movimiento. La música, que no había parado en todo momento de
sonar, se hacía cada vez más y más ensordecedora.
-¡Socorro!- pidió a gritos sabiéndose encerrada y al borde de un ataque
de pánico. Pero apenas se escuchó entre el ruido. Y la situación comenzó a
sobrepasar sus límites de cordura. Por momentos, le parecía notar frías
caricias en su espalda y, al volver su mirada hacia atrás no veía más que
sombras que se perdían juguetonas al cruzar las paredes. -¡Socorro!- volvió a
chillar, pero nadie acudiría en su auxilio. Las ventanas estaban cerradas, el
coro de niños continuaba causando un efecto sordo en la habitación y, fuera de
ella, solo podía oírse la voz de su hermana mayor hablando por teléfono y la
animada conversación de sus padres en el salón.
Dio grandes
bocanadas para respirar, pero todo se volvió borroso. Y ni siquiera pudo notar
el impacto de su cuerpo con el suelo.
Horas más tarde Esperanza, la madre de Carlota, abrió la puerta del
cuarto de la joven dispuesta a soltar la ropa recién planchada en su armario,
pero al entrar vio a su hija tumbada en el suelo, inconsciente aunque con el
rostro aparentemente relajado. Las ventanas estaban abiertas, el móvil apagado
y todos los cuadros perfectamente colocados.
Es verdad que no terminé de escribir de mi viaje a Uruguay y mucho menos de
llegar y desarmar la valija cuando me dijeron en el laburo "tenés una
semana libre"... y volé! propiamente dicho.
Esto fue el jueves de la semana pasada en la noche y el domingo en la mañana,
luego de arduos controles en el aeropuerto por los motivos lógicos de pasar con
el termo y el mate, me subí al avión de campera, buzo, dos camisetas y pantalón
jogging para a las 2 horas y media, llegar a Pisa en Italia con un calor
divino, y empezar a tirar ropa para los costados.
Llegaba sobre 14.30 a la pequeña ciudad de Pisa, luego de un extraño y por
suerte, sencillo trámite de presentación de pasaporte me encontré ya adentro
del país de la bota.
Contaba con el hostel reservado para el primer día y luego, nada, para variar,
sin hostel, sin destino pero con 4 días a mi completo piacere.
Así fue como salí del aeropuerto, la gente en el jardín del mismo tomando sol,
yo contentazo de que el sol me diera de punta y hacha. Arranqué a tomarme el
bondi, que ya para conseguir el boleto fue una tranza porque no se un joraca en
italiano y mucha gente acá no habla inglés, pero ta, a dígalo con mímica salió
la foto y compré el pasaje, lo mejor fue después preguntar en la oficina
de turismo como llegar al hostel y terminar hablando de la clasificación de
Uruguay al próximo mundial y Cavani, que grande el fútbol.
El bondi fue un chiste, tardó 15 minutos en pasar y cuando me subí me bajé a
las 2 paradas, pero bue, derechos de piso que se pagan por ser foráneo y ta, 1
euro no me va a hacer pobre así que contribuye al transporte público italiano.
El Hostel Pisa prolijo, no me hicieron drama para hacer el check in minutos
antes de las 15 horas, no como en Manchester que me rompieron las pelotas
después de haberme dejado en la calle toda la madrugada.
Así como llegué dejé las cosas, me puse la indumentaria de verano y calenté agua...a
la calle se ha dicho!!!
Ni bien agarré la calle principal de Pisa, tenía un complot con mis ansias de
conocer, era el amotinamiento de mi estómago que me suplicaba por comida (para
variar) y ya que estábamos en Italia, una vez podía comer pasta que tuviese
buen marketing y no fuese hecha por mi (que suelo comerla con miel, muuuuy
recomendable aunque no me crean).
Así fue como me senté en las mesas que habían en la calle de un local de los
tantos por la calle Corso Italia. Me pedí unos spaghettis con salsa de tomate y
una birra, la cosa terminó en que tuve que usar google para encontrar
los tallarines putos esos, era puro plato el tema italiano este, la pasta me
queda mejor a mí y eso que son los que compro en el super a 94 centavos el kilo
y para redondear, me cobraron 10.5 todo, yo calculo 6 la pasta, 3.5 la chela y
1 la mesa... ya arrancamos mal, si hubiese comido bien no me molestaba pero
así, naaaa!
De quemado me compré un helado a media cuadra, la que atendía ahí no sé qué
raza era, no le entendí muy bien el ladrido. Calidad de la atención en mi
primera impresión cero tirando a menos.
Liquidándolo, crucé el Rio Arno, estéticamente muy particular los edificios y
pasillos de la ciudad, una que me mató y no llegué a meterle una foto fue los
carteles de WIFI que decían WI - Pi y la i era la torre inclinada, muy bien ahí
ese marketing y circo pisero.
Y ahí estaba, al caminar unos 10 minutos, entre los edificios y al terminarse
la calle veo la torre, al toque me vino a la cabeza los tazos de los chizitos
que tenía cuando era chico, con diferentes edificios o ciudades de diferentes
países, uno de esos la torre de Pisa, que grande el tigre de los chizitos y que
grandes los chizitos de kétchup, ojalá que vuelvan algún día :)
En la Piazza del Miracoli estaba la torre, y en esta plaza toda la gente y
turistas de Pisa, estaba intratable eso de gente, lo más divertido era ver a la
gente haciendo poses para la típica foto sosteniendo la torre, que vejigas por
dios!, a parte lleno de gente y el que sacaba la foto de cada individuo dándole
ordenes al humillado, perdón, al autohumillado, de cómo poner las manitos y la
gente toda contenta sonriendo y haciendo que paraba la torre, a todo eso miles
de personas mirando, otras tomando sol y otros como yo, o más bien yo, pensando
que puta foto distinta podía meter... y así fue como con la gran sugerencia de
mi hermano, en reunión directiva de mentes sagaces, llegamos a la conclusión
que la foto que debía tomar tendría que ser una como esta:
Viendo todo este circo fue que un guacho se me acercó y me pidió para
intercambiar de fotógrafo, ya que cómo yo, era un mochilero independiente, así
que nos pusimos a gilear y sacar fotos pajereando con la torre, ahí pintó
charla, yo saqué el mate y nos pusimos a charlar, el conocía algo sobre el
mate, y cómo siempre, un mate va, otro viene, terminamos hablando de mil cosas.
Daniel, un austriaco de 21 años, ex empleado de una panadería que ahora
disfruta de un tiempo como mochilero por Europa, previo a su nuevo laburo como
animador de niños en un centro turístico de su país, quién por afición quiere
empezar a escribir sus anécdotas de viaje, ojalá a su manera pueda hacer algo
como yo me animé a hacer hace un año, si leés esto y la traducción al alemán no
está tan "malena" (andá a saber que traduce google por malena al
alemán), malena = mal, animate a empezar a publicar cosas de tu libro que te va
a ir bien, tenete fe!
Nos tiramos un cacho en el pasto a disfrutar de la tarde y la cantidad de gente
que como nosotros paraba de pecho alegremente el sol y al poco rato, cómo él no
tenía donde parar, lo llevé al hostel donde me estaba quedando yo.
A las dos horas, duchazo mediante, yo con un dolor de cabeza tipo mina cuando
le mete excusas al marido para no concretar (pa mi fue el vuelo de mierd... ese
que fue de cartón), arrancamos a la calle a ver que había para hacer (y
comer!!!!)
Así fue como terminamos en el único local abierto a las 22 horas un domingo en
Pisa, muy chica ciudad la verdad, sacando la torre y todo lo que está adentro
de la piazza no tiene mayormente ningún otro atractivo la ciudad, es para un
paseo por el día y hasta diría, por la mañana o la tarde.
Después de la pisa tamaño familiar que cada uno de nosotros nos mandamos, birra
pa´bajar, arrancamos para el lado de la torre nuevamente (sino teníamos que
volver al hostel), otro helado de por medio terminamos llegando a la torre
nuevamente pero esta vez para verla de noche, previo encuentro fugaz con dos
minas en la calle, una ucraniana y una de Kosovo con el cual se suscitó una
conversación algo así como "hola de donde son?" "ucrania y Kosovo,
ustedes?" "Austria y Uruguay" "oh! wow, y que hacen acá?
"tomando helado" "(risas) se vinieron hasta acá para tomar
helado nomás¿?" "si, ta mal? ;)" "(risas) bueno nos
vamos" "dale nos vemos" y llegamos a la torre.
Debatimos con Daniel sobre si la torre se inclinó o fue construida inclinada,
noches de joda de el en Berlín previa llegada a Italia, que buena promo de
pizza y cerveza por 7 euros que metimos y temas variados en general. Volvimos
al hostel, yo reservé mi estadía por dos días en un hostel cerca de la terminal
de trenes en Roma y nos despedimos, deseándonos lo mejor como todo mochilero
debe de desearle a su eventual compañero de ruta y como en Uruguay hacemos, al
estilo "a ver cuando hacemos un asado, no?", entre mochileros nos
decimos "a ver cuándo nos volvemos a cruzar, eh!".
El lunes amanecí con un apetito demoledor, al no tener desayuno incluido no
dudé un segundo en hacer un temprano check-out y procurar alimentos.
A la cuadra veo un bar de barrio al mejor estilo primer mundo, muy bien
decorado y preparado para atender al público.
Me pido un cappuccino, jugo de naranja y un mega croissant, a todo esto se suscita
mi primer experiencia con el adictivo arte de la ingesta de café en Italia, yo
había agarrado mi taza de cappuccino cuando ya estaba llena la barra de gente
tomando café de parado, así a la pasada, "un café", un buche, un euro
y en menos de 5 minutos se habían ido, nada de sentarse, nada de esa pausa de
bar, esa pausa de relax, simplemente la inyección de la ingesta y a seguir
ruta. En todo esto, yo era el único usando una mesa y para justificarla (en
realidad seguía teniendo hambre), me tuve que pedir otro desayuno completo.
No sabía si mirar los videoclips de la tele, tratar de entender qué carajo
decía el diario o admirar esto tan extraño como era para mí, ver gente que
venía por un café y no se sentaba, que la barra explotaba de gente y todas las
mesas estaban vacías, muy curiosa costumbre que luego vería repetirse en Roma.
Mi tren partió, un lujo ese tren, cabina para 6, yo entre medio de la dagor y
la jubilada, primero música, luego se sumó el libro, cagandome de risa solo
leyendo los cuentos de Edison Campiglia (Rafael Cotelo) y viendo como las
javies ya no leían su libro sino que me miraban a mí, se cerró el libro y me
dio hambre, pero para bajar tuve que habilitar el mate, la vieja de mi derecha
creo la estresé de tanta cosa que sacaba y guardaba, cerraba y abría, yo serio,
me reía, me paraba y me sentaba... la energía del viaje creo más bien.
A lo lejos empecé a ver pueblos, esas casas con el particular estilo de la
vieja Roma, esa que siempre vi en libros, que en liceo me enseñaron y un poco
me intrigó, que ahora enfermo de ver Spartacus me imagino constantemente.
Miraba a los campos y me decía "fa! pensar que por acá anduvo el salado de
Spartacus y se dieron de bomba todos estos enfermitos, que salado bo!",
mientras seguía con el mate, las pringles habían volado y la vieja de la
derecha ya tenía desorbitados los ojos.
ROMA TERMINI, llegué!... pa, cuanta gente dios mío. (Abro un paréntesis nomás
para comentar que acabo de terminar de ver la serie de Spartacus, seguida de
toda la lectura en Wikipedia de su historia y ta, quedé bajoneado, así que si
se viene pum para abajo mi motivación en la siguiente redacción aclaro que fue
esto que me dejó mal).
Llegado a Roma arranqué al hostel a tirar las cacharpas y salir a callejear,
así fue, dejé las cosas en el Pop Inn de Roma, en un cuarto con decoración de
cartoons pero que poco importaba mientras tuviese una cama y un loker. Así,
bajé del 3 piso del edificio en el antiguo ascensor (el barrio es patrimonio y
no se puede modificar) y me mandé a callejear un poco, primero, a rellenar el estómago
y esta vez me la jugué por la pizza a ver si tenía mejor suerte cambiando el
menú en una nueva ciudad, y por peso me pedí 2 pedazos de zapi, bastante bien estaban
y de precio razonables, como para seguir el paso, sin quedarme lleno pero
tampoco con un conflicto bélico en mi estómago.
Crucé la Piazza del Cinquecento y bajé por Via Cavour, entre carteles de opera
que presentaban la Traviata, mil y una casas de souvenirs con todo tipo de
artículos, máscaras, llaveros, gladiadores en miniatura, delantales medio
eróticos para cocinar, etc, restaurants en pila y alguna que otra heladería,
hacían junto a las espléndidas estructuras y edificios suculentos un deleite visual.
Seguí bajando en camino a cruzarme con la calle que me llevaría al Coliseo, mi
único objetivo concreto, y en eso vi un edificio, un edificio que me hizo
recordar a todas las películas romanas que he visto, series y libros, no sé
cómo, pero mi cara cambió de golpe, era un niño disfrutando, me reía sólo,
miraba ese edificio (ahora una iglesia), tocaba el mármol, pensaba en todo lo
que habría pasado frente a esta, miraba la calle que no era pavimentada sino
que contaba con las piedras cuadras esas (no me sale el nombre ahora) y pensaba
cuantos esclavos palmaron para hacerla, cuanta historia entre una piedra y la
otra, faaaaaa! fascinado totalmente... y no había visto aún el coliseo!!!!!!!.
Con esa adrenalina y ansiedad corriéndome por las venas de golpe, me mandé
nomás a ver el coliseo, antes me topé con una zona inmensa de cosas para ver,
era la zona del Palatino, donde también están los foros, estatuas de
emperadores, arcos y más.
Lo vi, me vio, me perfilé y lo encaré, a vos Coliseo... no podía creerlo,
tenerlo ahí!
En el camino a estar cara a cara con ese anfiteatro, me crucé con unos tipos
que estaban disfrazados de legionarios y cuál niño que se para adelante de
alguien en la calle que vende algo que le llama la atención o hace un
espectáculo que cautiva su mirada, yo fui igual, me quedé mirándolos a medio
metro (ellos estaban al pedo porque no se estaban sacando fotos con nadie), con
los ojos redondos como luna llena, no me movía, no decía nada, solo los miraba
y ta, con mi 1.87 no pasé muy desapercibido y uno de estos legionarios se me
arrimó y me dijo si quería sacarme una foto, yo medio mongo todavía no encaraba
y miraba las armaduras, los cascos y los escudos, ahí me habló de nuevo y caí a
la tierra, le pregunté el precio ya recordando que no era un pendejo y
poniéndome en mi actitud madura y al tiro me dijo "dejá tus cosas ahí y
ponete esta toga, casco y esta es tu espada". Esto, tan solo esto, pago
totalmente mi viaje, todo lo demás estuvo tremendo, pero esta boludez fue lo
mejor de todo.
Eran solo tres fotos y nos pusimos a gilear, a combatir con las espadas arriba
de un murito y a hacer boludeces para la foto, yo me olvidé del mundo como rara
vez me suele pasar. Al ya no tener más show para hacer, nos quedamos charlando
de cursos de gladiador y todo eso que quería hacer y cuando le pago me dice
"pará que te doy el cambio" "no, está bien, muchísimas
gracias" con una sonrisa de oreja a oreja, lo despedí y el tipo nunca supo
que me alegro el día y hasta ahora sigo sumamente feliz solamente por haber
sido un legionario (más allá que está todo mal con los legionarios, yo estoy
con Spartacus y toda la plebe de esclavos) por 5 minutos.
Ya en otro mundo caminé una cuadra más y me di de lleno con el Coliseo, que
lugar por dios.
Lo recorrí por afuera, lo admiré en detalle sentado en un banco, le busqué
cuanto detalle pude, me transporté en el tiempo imaginándome todo lo que pasaba
adentro y afuera, en lo social y en lo político, todo el contexto y ahora
tenerlo ahí era maravilloso.
Le di toda la vuelta y seguí hacia el Arco di Constantino, espectacular arco,
detalles de todo tipo, me imaginaba el corso de cuando los cónsules o generales
llegaban victoriosos de sus batallas y entre gritos, fervor, flores y laureles
se paralizaba la ciudad para verlos llegar y pasar bajo el mismo. Mi cabeza
juro que volaba.
Fue solo pasarlo y pensar arrancar hacia el Circo Massimo (el hipódromo) cuando
me topé con la Via di S. Gregorio, tooooda la pinta que por esa ancha calle le
hacían el cortejo a las legiones y sus comandantes, gente aclamando victorias,
orgullo de la primera nación independiente y constituida de la historia, no
eran solo metros de calle, eran kilómetros de historia que pisaba este uruguayo
que lo más cerca que había tenido de Roma era el juego para pc Caesar 3.
En mi mundo y entre un mar de turistas, fui hasta el hipódromo, las ruinas del
mismo y su silueta que ya con esta uno se imagina su magnificencia, tremendo
lugar, ahora, sitio para los jóvenes que se juntan a mirarse de lo que sería
una grada hacia la otra, por otro lado gente caminando y un extenso terreno que
esperan restaurar y bien invertido el dinero creo yo, como recuerdo, el
hipódromo me dejó tomar una piedra de su pertenencia así que mamá, otra piedra
para tu colección.
Con unas dos horas más de sol me dispuse a rodear ahora el Paladino, chiquito
trayecto elegí, pero! para esto había venido o no?. Así fue como con vistas
panorámicas, me vi todo desde la cima, los foros con el fondo de las antiguas
construcciones de casas romanas, muchos turistas y yo otro más ahí sumando al
colectivo.
Pasé por otros dos lugares increíbles, el Campidoglio y el Monumento a Vittorio
Emanuele II, tan solo maravillosos lugares.
Ya liquidado, queriendo seguir viendo cosas pero ya con poco sol, me dispuse a
volver, sin antes pasar por Via del Fori, contemplar el foro de 3 emperadores y
el antiguo mercado romano, la cámara me pedía time out, y el martes me esperaba
con muchas cosas para hacer por lo tanto decidí pegar la vuelta, ducha
mediante, para ir a comer... y como me partí la boca.
Pizza con muzzarela (unos 30 cms de diámetro), cerveza, dos tostadas gigantes
una con tomate y aceite de oliva y la otra con sardina, y para rematar, un
tiramisú y un café con panna... así da gusto viajar!
El día no se podía terminar así nomás, al llegar al cuarto conozco a mis
compañeros de cuarto, dos franceses (ya venía con prejuicios por mis pasadas
experiencias) que andaban grafitiando la ciudad, dentro de su marco de
ilegalidad, alcohol y cigarros incluidos adentro de la habitación no pintaban
tan mal, los otros dos eran una pareja que ni idea de donde eran y estaban en
su mundo.
Esta pareja fue mi perdición... pero qué HIJO DE PUTAAAAAAAAAA!!!!!!!!!! Tenía
una corneta en la boca el mamadera este loco, no me dejó dormir en toda la
noche me quería matar!!!!!!!! no roncaba, parecía que se iba a morir el
botonazo, juro que dejó la vida en esos ronquidos, para que yo fundido me
despertara más de 6 veces, mal mal mal... lo peor fue que en una re quemado, me
levanto para ver si con un poco de ruido encaraba el vejiga este, se movía y
capaz cambiando la posición y viendo que tenía un godzilla que lo estaba
poseyendo paraba con el desfile de llamadas con amplificador que tenía.
Voy al ñoba y cómo eran las 2.30 ni me preocupé por cerrar la puerta, y en eso
que me veo, al tiranosaurio rex que con una botella de agua se me mete al baño,
con un asunto entre mis manos lo miro entre quemado y dormido, el bobelín este
medio que duda y abre la canilla, yo si ninguna gana de quilombo y solo
pretendiendo dormir sin el apocalipsis a mis pies me fui más quemado todavía a
tratar de conciliar el sueño... para que! le duró 10 minutos la paz a mi
cabeza.... y vaaaaaaaamo de nuevo!!!!! yo no sé si era familiar del león de la
metro goldwyn mayer o que historia, si estaba mamado o tenía una huelga en los
orificios nasales, si era un principio de infarto o que historia, yo, no dormí
nada bien.
Martes 9 am, no precisé de alarma por obvias razones, quemado pero animado por
un día nuevo de muchas cosas para visitar me levanté.
Todo pronto para no volver hasta tarde, me clavé el desayuno berreta que el
hostel nos pagaba en un local sobre la misma calle, lo lindo fue ver el
espectáculo del café express y todos los tanos sobre la barra mientras que en
las mesas, nuevamente, el único desubicado era yo que se sentaba para
desayunar.
Y así salí 9.30 rumbo a la guerra, medio al tuntún cambié la ruta para empezar
a caminar y me dirigí hacia la Piazza della Repubblica, como todo, muy lindo, exuberante
y sumamente contemplado en detalles. Ahí seguí camino hacia cruzarme con las
Quattro Fontanes, curiosa manera de tener cuatro fuentes, están en cuatro
esquinas de un mismo punto, pero sobre el edificio, están buenas, raras,
diferentes.
Por esa misma calle seguí subiendo para pasar por la Fontana del Tritone, pero
se ve estaba en mantenimiento y no se veía nada por lo tanto no me descansé en
lo absoluto y ya mate de por medio, seguí mi tranco hasta la Trinitá dei Monti,
una escalinata que termina al bajar de esta en una fuente pegada a Piazza
Spagna, multitud de turistas, ya pegando el calor de a poco se iban haciendo
las 10:45 de la mañana.
Mi último punto lejano antes de seguir parando en otras cosas interesantes pero
ya de vuelta, fue la Piazza del Popolo, una plaza enorme, en tono a todas las
estructuras romanas pero nada desorbitante, me encontré con una plaza que lo
que más me llamó la atención fue el obelisco en el medio (obviamente con el
sellito de la cruz arriba que desencaja a simple vista de todo el contexto),
con escrituras en egipcio.
Ya pegando la vuelta, bajé derechito por Via del Corso, supuestamente la calle
principal de comercios a la cual no le di mucha bola porque venía con mucho
calor, pensando en un baño para eliminar el mate y en que a las 13.20 había el
único tour guiado en español en el Coliseo.
Con buen tino me ubiqué y antes de irme de cabeza al coliseo pasé por una
última fuente, pero una fuente especial que sí, tengo que decirlo es ESPECTACULAR.
Esta fue la Fontana di Trevi, que maravillosa fuente, me faltan palabras para
describirla, me encantó, es tremenda, fina, cautivante y lógicamente también,
muy turística. A rescatar y a valorar mucho, la cantidad de policías en las
inmediaciones de cuanta atracción turística uno vea en Roma, siempre hay
policías en la vuelta que mantienen el orden, punto muy positivo en ese detalle
para Italia.
Luego de no hacer todo ese show de tirar la monedita para atrás sin mirar, pelé
una moneda de $1 con la mulita, y cara a cara con la fuente agradecí, no pedí
nada y simplemente le agradecí a la vida por darme nuevamente la oportunidad de
poder vivir cosas que las voy a llevar conmigo para siempre. Moneda de un peso,
al agua pato... bue, al agua mulita!
12.30, mucha hambre y a unas 15 o 20 cuadras del coliseo, pasé por una
rotisería italiana (aclaro esto, porque todos los locales que venden Kebabs y
algo más, no los considero comida local), me pedí para llevar unos sándwiches,
me confundí con los dos gemelos que me atendían, vacié la cisterna y me fui al
coliseo entre agua y morfi.
Eran las 13 hs, llego al coliseo, varios guías turísticos NO oficiales me
quisieron hacer caída con que no habían más tours en español y yo sin mucha
bola me mandé, me fajaron con €21 por el tour guiado, entrada al subsuelo, al
tercer piso y entrada incluida al Palatino y foro, es una vez en la vida y con
lo que me gusta, ni me estreso.
Ahí fue cuando me di cuenta, "cabeza!!! estás adentro del coliseo!".
Esperando a la guía, nos presentamos con una pareja de españoles, ellos de
Asturias, viajeros constantes pero de metodología más sencilla, con su
furgoneta se recorren cuantos kilómetros pueden y disfrutan de algo tan lindo
como "hacer ruta". También, Nacho es un escritor frecuente que nos
trae noticias y notas de sus diferentes destinos en su página de facebook Contufurgo.
En este tour éramos 7, 4 brasileros, 2 españoles y este uruguayo, quién
desquitaría cada uno de los euros pagos con tantas preguntas :)
Entramos por la puerta donde salían los gladiadores muertos en el espectáculo,
entramos a la arena y piré!!! mi sonrisa al recordar lo que viví y como me
sentí lo dice todo.
Luego de una muy buena introducción por parte de la guía, nos dirigimos al
underground, donde estaban los gladiadores, donde estaban las fieras y donde
antes estaban los barcos que protagonizaban los combates navales, porque en el
principio los cimientos del coliseo fueron de madera, por lo tanto se podían
mover y montar espectáculos navales, ya luego, cuando estos fueron reemplazados
por los que se pueden ver ahora, que fueron cimientos de piedra ya no se
pudieron realizar y se siguieron haciendo los tradicionales combates
hombre-hombre y hombre-fiera.
Estar ahí abajo fue genial, frente a frente por la puerta subterránea que traía
a los gladiadores directamente del ludus ubicado a menos de 300 mts fuera del
anfiteatro. Allí abajo vimos uno de los 40 ascensores sorpresa que hacía
aparecer como de la nada animales al show, porque era eso, un show y de ahí el
refrán, el pueblo necesita "pan y circo".
Subimos nuevamente a tierra y nos fuimos al 3 piso, piso cerrado al público en
general al igual que el subsuelo, allí tuvimos una visión bastante diferente de
la arena, ese piso fue el destinado a la clase más baja romana y a las mujeres,
en total tenía 50 metros de altura y nos contaban que la estatua de Nerón si
ahora no me falla la memoria, tenía 35 metros y estaba ubicada a 10 metros del
mismo, osea que si uno miraba para atrás tenía un bicho enorme ahí en la
espalda como chusmeando que pasaba ahí adentro, que viaje debe de haber sido
estar en esa época con todo eso. El coliseo era gratis y estaba abierto unos
170 días al año.
Terminado el tour, no quería dejarlo, así que le di toda la vuelta por dentro,
contemplé la exposición de Constantino presentada en el interior del mismo y al
cabo de un rato, por la puerta en la que los gladiadores victoriosos salían, me
retiré.
En las afueras no perdí ni un minuto y me fui hasta el ludus a ver que había,
ahí me encontré con unas ruinas con casi ningún turista, bueníiiiisimo!!!, me
quedé viendo el semicírculo de entrenamiento y los restos de los cuartos de los
gladiadores, interesantísimo para el que le guste.
Eran ya como las 3 y algo de la tarde, me quedaba todo el Palatino y los foros
por visitar, increíblemente no tenía previsto sentarme a almorzar, pero si pude
hacerme una parada para el heladito, que fue una garra al comprarlo en los
puestos callejeros pero bueno, era lo que había.
Terminado el tramite helado me mandé, el Palatino era la zona de la casa de los
nobles incluidos los emperadores y por ende una zona muy amplia, con mucho
verde y tiempo que me demandaría para recorrer.
Hay que poner imaginación porque más allá que se conservan parte de las
estructuras, no es lo que era para nada, caminé, recorrí, miré y disfruté del
calor, el sol, el ambiente, la historia y porque no, de seguir de vacaciones.
Ya sobre las 5 de la tarde me pinché, no me daban más las piernas, hacían 7
horas y pico que había salido y no había parado, me di 5 minutos de relax y
retomé la marcha, había que aprovechar antes que empezara a caer el sol.
Terminando el Palatino me dirigí a los foros, donde están los arcos, estos
arcos con una historia tremenda entre esta la del candelabro que está en uno de
ellos y representa el robo del tesoro de Roma en Jerusalem, con parte del cual
se construyó el Coliseo y que luego, en su hurto y desmedido desvalijamiento,
fue donador de piezas para el levantamiento del Vaticano.
Cómo algo para sobreresaltar en todo que la verdad vale todo la pena mirar y
con detalle, está el altar donde se le rinde tributo a Cesar, quién fue cremado
pero que igualmente hasta el día de hoy, allí dentro, donde se le realizó hace
tantos años ese altar para su devoción, la gente continúa dejándole flores.
Así se terminaba mi jornada turística en Roma en este día y medio en la ciudad,
era turno del almuerzo-cena y sin dejar de caminar me fui al mismo restaurant
de la noche anterior pero con un poco más de grela, esta vez salió nuevamente
la cerveza pero con una pizza más grande y completa, las mismas tostadas
gigantes y de postre me clavé una palmita gigante, un café con leche tamaño
familiar y otro postre que era tipo como trufas pero rellenas de crema, eran 3
con baño de chocolate, pa! 30 euros pagué pero me partí la boca mal... los de
la mesa de al lado no podían creer como seguía pidiendo comida y no paraba, no
les dejé ni las migas.
De noche pensaba ir a la fuente de Trevi para verla de noche pero pintó charla
con el colombiano del hostel, hablando del gorila que no paró en toda la noche,
de historias de los carabinieris y aindamais.
Opté por hacerme unos tapones de oído con papel higiénico, el león rugió, yo
dormí un poco mejor y el resultado fueron solo dos veces que me desperté en la
noche, no estuvo tan mal, AGRRRRRRRRRR!!!
El miércoles, mi último día en Roma lo había destinado a conocer el Vaticano,
para esto habíamos arreglado con mi nuevo compañero de cuarto, un mexicano de
26 años, estudiante de odontología que como yo, se había venido a estudiar
inglés al exterior, salvo que el a Londres, ir bien temprano por el tema de filas
y todo eso.
Metro mediante, que no pagamos porque no estaban las barreras, llegamos al
Vaticano, ya arrancamos mal cuando me sugirieron que no fuera de short sino que
de pantalón largo porque no me iba a dejar entrar. Ya iba predispuesto a
calentarme y esta pelotudez me hizo quemar sin haberme siquiera subido al puto
metro.
Bueno, la cosa que llegamos y cuando íbamos a entrar a la Plaza pegamos la
vuelta y decidimos ir al museo, ya que yo tenía mi pasaje a Florencia a las 17
horas y nos habían dicho que el museo era muy grande.
Tal cual, lo sería, pero antes de entrar tuvimos que pasar control tipo
aeropuerto de scanner, luego la entrada que salía 16 euros y nosotros, el con
su tarjeta de México y yo con mis tarjetas de estudiante vencidas hace meses lo
sacamos por 8 euros la entrada. A todo eso yo miraba la cantidad de guita que
subía las escaleras, si uno multiplicara 16 euros por cada ciudadano que estaba
pasando, esto por hora y por día, semana, mes y sin contar, luego souvenirs,
audio guía (que venía sin auriculares, si querías auriculares tenías que pagar
1.50 euros más, El Vaticano, caridad, sencillez, curro, circo).
Pagamos la audioguía, y nos mandamos, estuvimos unas 3 horas adentro, voy a
resumir que todos los objetos más interesantes en cantidad están ahí, quizás
uno pueda ver cosas tipo la mona lisa, o una torre, o el David, o cosas así en
diferentes lugares pero de a uno, ta! ahí hay muchos y están todos bueno, todo
junto adentro del Vaticano. Al salir miraba una cabeza de estatua de mármol que
te venden de souvenir y sale solo 400 euros, calcular nomás una estatua
completa, más el material que es y la historia que tiene, ahora eso multiplicarlo
por todas las estatuas que hay y eso, contando que es lo que a uno lo dejan
ver. Muuuucha guita, es tal cual eso, una empresa milenaria con un marketing
tan incorporado en el ser humano que se transforma en cultura.
En camino a la capilla Sixtina muchos grupos con guía, uno de ellos era de
orientales, con su pasito apurado de 20 centímetros iban pechando cuanto cuerpo
viviente se cruzaba, en una el macho alfa guía pecha a la hembra alfa guía de
otro grupo, esta lo caga a pedos en inglés al oriental alfa, este se pone
colorado y hace unas morisquetas de oriental vejiga y sigue sin decir una
palabra, pasamos un primer corredor y en el siguiente cuando voy a cruzar una
puerta media chica se me cuela un orientalcito, me encaja cuerpo y quedamos
trancado, lo miro desde el quinto piso ya que me llegaba al ombligo con suerte
y este hace fuerza para pasar, ya quemado de que estuvieran de vivos le tiro
una patada para talarlo y que coma piso, pero me quería matar, podrás creer que
me salta la pata el muy hijo de puta!!!! noooo me dejó de las chapas, pero
antes que lo perdiera de alcance le tiré otro latigazo que se lo puse en el
tobillo y el orientalcito nada, siguió, me garroneó y no muto.... El mexicano
me seguía hablando de los techos y todo lo que había y yo lo único que pensaba
era, adentro del Vaticano y todo, a un oriental de estos me tengo que llevar
puesto de vivo o morir en el intento.
Así fue, antes de entrar a la capilla Sixtina, me cruzo con el escuadrón de los
garroneros con ojos más pequeños, y con mi mochila tamaño un torso de ellos
hice movimientos bruscos mirando las paredes y ta, se la puse en la espalda al
oriental guía turístico macho alfa, no hubo sangre pero por lo menos hubo una
devolución de IVA.
Cuando entramos a la capilla Sixtina, adentro tienen 6 guardias de seguridad
para que no saques fotos, andan finos eso sí, me pongo a mirar el fresco
de Miguel Ángel y ta, después de media hora nos vamos con el mexicano,
cuando estábamos saliendo y al pasar por como 3 puestos de souvenires adentro
de los pasillos le pregunto, "che, en la capilla de San Pedro es que está
la parte esa que se tocan los deditos los dos botijas?" "no eso es en
la Sixtina" "anda!, donde estuvimos?" "si, no la
viste?" "na que se yo, ni idea que era ahí, me chupa un
huevo".... y bue, cosas que pasan ;)
Salimos y nos mandamos a la capilla de San Pedro, la iglesia más importante e
imponente en el mundo, pero para esto, nuevos controles de seguridad, al salir
una fila de la muerte pero lo mejor lo explico de esta manera, pensemos en
Uruguay, feria de San Pancracio todos los 12, en la parada del bondi están
todas las viejas, pero que pasa con las viejas, la vieja siempre se piensa que
tiene prioridad por vieja y te primerea, uno por educación la deja, dice
"que pase la vieja pobre" y no pasa nada, pero en San Pancracio son
toooodas viejas, y ahí se cagan a palo las 20 viejas que esperan el bondi a ver
quién sube primero porque claro, todas tienen preferencia por ser vieja, ahora
esto proyectemosló a una fila donde habrían unas 1000 o dos mil personas,
viejas, viejos, orientales y cuanto tipo de garronero se encuentre de por
medio, fue caótico.
Casi llegando me puse monaguillo y en frente al balcón donde cada papa sale y
habla, me saqué una foto muy religiosa con mi peinado lambida vaca y mi camisa
abrochada hasta el último botón, disfrutenlá, hermanos!
Antes de entrar, te pedían que te sacaras el gorro, te ofrecían la audio guía a
5 euros y tenías que luchar contra la corriente de jubilados que se
desesperaban por entrar a la iglesia a ver el máximum de humildad católica, la basílica
de San Pietro.
Era todo u oro o mármol, en el top 3 de papas con más fans estaba el de Juan
Pablo II que la gente hacía fila para rezarle y mostrarle su devoción entre la
paz de flashes, murmullo y banderitas de tours que indicaban por donde seguir,
lindo para conectarse con el de arriba.
Yo por mi cuenta calculaba al metro cuadrado de oro unos 4 indígenas, no llegué
a sacar la cuenta final pero me daba un genocidio en nombre del señor de
novela, ah! pero que quedaba divino puesto esos caballitos gigantes de oro sin
lugar a dudas, así la religión se representa mejor, los valores, los valores...
Ya bastante quemado y con cero interés de seguir ahí adentro, salí, me
entretuve con los botijitas al estilo los amiguitos de la reina de Inglaterra
que hacen todas esas pantomimas para cambiar el mando, bueno, acá era maso lo
mismo pero con un atuendo re divertido, no sé si era tipo Contrafarsa,
Aracalacana o cual, pero taban re graciosos los botijitas esos, lo mejor fue
ver todo el circo para cambiar la lanza y cuando terminaron, abrir la puerta
corrediza de vidrio y meter las lanzas de cotelé porque no pasaban, ese fue el
mejor resumen de todo el circo que vi en la Ciudad del Vaticano.
Eran las 14.30 horas, mi último tren salía 17 horas y se me había ocurrido con
el mexicano, visitar algo más antes de volarme.
Fuimos hasta el castillo San Angelo, que como me había dicho la guía del
coliseo, era el panteón de un emperador, y si, un castillo para un emperador ta
razonable.
Ahí cruzamos el rio Fiume Tevere (no estoy muy seguro del nombre), y seguimos
la costa hasta la Isola Tiberina, una isla en medio de ese pequeño rio, donde
bien ubicado, se encuentra un hotel.
De allí, pasamos por el hipódromo, le mostré algunas cosas a lo lejos para que
visitara en sus siguientes días y nos tomamos el metro hasta la terminal de
trenes, llegamos al hostel, calenté agua para el mate, agarré las cacharpas, me
despedí de Mauricio y me subí al tren, ahora, con destino a la ciudad de
Florencia.
El viaje no tuvo mayores inconvenientes, solo que en el asiento frente al mío
una señora se tuvo que cambiar porque le llovía la cabeza, le ofrecí una
servilleta, se hizo la gata así que no me importó y seguí con mis 4 sándwiches
y cumbias tranqui.
La compañerita de banco era una italiana preciosa, sonrisas tímidas se
conectaron, yo como un señor mantuve mi compostura, ella se bajó, me regaló una
última sonrisa y yo para armonizar el viaje, me armé el mate. El panorama se
pintó perfecto, tren medio vacío, atardecer, calorcito, yo sentado contra la
ventana con un paisaje maravilloso, con tiempo, un mate recién armado, mi
música y muchas anécdotas para recordar, aún me quedaba conocer Florencia y
volverme al otro día a Pisa para embarcar hacia Dublín.
Llegué ya sin sol el miércoles de noche a Florencia, como pude traté de
encontrar el hostel ya que no tenía mapa, no había a quién preguntarle y no
tenía idea como llegar, me costó pero en media hora llegué al hostel. Una buena
al fin pegaba, había pagado 15 euros por un cuarto para 10 y me mandaron para
uno de 3, vamo arriba!
Me pegué un duchazo mortífero, ahí nos presentamos con un argentino, pero como él
ya había vuelto yo le pregunté que había visto como para comer algo medio
sencillito y ta, así fue como me largué hasta unas plazas, tremenda la iglesia
de Florencia, hasta hay una puerta toda de oro con una reja que marca una buena
distancia para que nadie la pueda tocar... como se diría del Vaticano, es bien
ostentoso.
Ahí metí un calzone, cervecita y una pizza por 10 euros, bastante bien.
Me tomé una hora para caminar y ver la ciudad por la noche, me perdí
lógicamente, terminé en otras plazas muy interesantes y al cabo de un rato me
ubiqué nuevamente y llegué sobre la media noche al hostel, la idea era
aprovechar la mañana ya que tenía que estar a las 16 hs en Pisa para tomarme el
avión.
A las 9 ya estaba arriba, 9,30 baño, bolso y check out pronto, solo faltaba
calentar agua para el mate. Nos ponemos a hablar con este argentino, Ricardo de
Buenos Aires, abogado del poder judicial argentino, ahí hablamos de salir juntos
a ver si podíamos hacer un tour a pie gratis temprano.
Salimos, nadie nos sabía decir, chequeamos por internet y luego de un desayuno
a lo italiano, ahí de dorapa en una barra, nos fuimos hasta la plaza sobre la
terminal para hacer el tour renacentista de las 11 am. Para achicar la espera
arrancamos el mate juntos, y nos pusimos a charlar con unas chilenas que se
sumaron al tour aunque no tomaron mate.
Medio embole se hizo el tour, lo mejor fue una estadounidense (me quema que
cuando le preguntas de donde son te dicen la ciudad, porque mierda tengo que
saber dónde queda California, Nueva York, etc? yo te digo soy de Montevideo y
te la tiro como que tenés que saber?, fa me queman!!!), que se me arrimo y me
preguntó del mate, me dijo que lo conocía y toda entusiasmada me preguntó si
podía probar, se tomó un mate, yo con el calor que hacía ni bola le di a la de rasgos
orientales procedente de EE.UU., y se quedó toda emocionada, le contaba a la
amiga a que tenía gusto, etc, al seguir el tour desaparecieron, conjetura 1- no
querían dejar propina, conjetura 2-hicieron cebo hasta poder garronearme un
mate e irse ... mmmm no sé.
Vimos un par de cosas más, el tour terminó, no estuvo mal pero no era perfilado
a lo que me puede interesar, tenía una hora y media antes de irme y nos
despedimos de las dos chilenas, con el argentino pasamos por la estatua de
Perseo y una que creemos es un David trucho, de ahí levanté mi bolso del hostel
y nos fuimos al mercado local a comer un Lampredotto con vino tinto, el
lampredotto es un refuerzo de estómago de vaca... golón!
Muy linda la feria sobre las calles del mercado y como siempre, los mercados
son lo más grande que hay y especialmente si a uno le gusta degustar la comida
local, así que ahí nos fajamos con ese refuerzo de pura grasa y un vinito
tinto, él se fue al segundo tour de la tarde y yo seguí rumbo a pegar la
vuelta.
Llegué a Pisa a las 15 horas, me bajé solo por un break de helado, me fui hasta
la plaza, me pedí el más grande que tenía con 3 gustos, le di de tapun y me fui
en bondi al aeropuerto, la vuelta esta vez fue buena, el vuelo estuvo bien y al
llegar a Dublín no me rompieron las bolas mayormente.
Una experiencia impresionante en Italia, me encantó, no fue del todo taaan caro
y las cosas que viví, me robaron una sonrisa, y por estar alegre y vivir
pavadas divertidas pago lo que tenga y sea necesario.
De mis mejores viajes en Europa por no decir el mejor.
Pero
el senador se suelta y cae al mar. Donde logra llegar nadando a una playa, pero
su cuerpo que no estaba genéticamente preparado para el cambio, simplemente se
desintegra al salir del agua.
Entre
el avance temporal de la hora, y a medida en que bajaba ya el crepúsculo para
comenzar a anochecer con una bizarra luna llena, (elemento característico de la
cultura gótica), además de esa abrumadora niebla gris que se estaba pasando a
un negro oscurantista, en esos momentos de suspenso antes de que mi enigmática
señorita, que se vestía de negro, como la noche llevando su hermoso cabello
azul como era la forma original de todo el cuerpo anatómico de Mística, pude
percatarme de que se le había caído su cartera negra.
Entonces
antes de que estuviera fuera de mi cinematográfico ángulo visual, por el cual
yo ya la estaba contemplando desde hacía mucho tiempo, me arme de valor,
basándome en el ejemplo del senador Robert Kelly que pudo encarar al mismísimo
Magneto en persona y estando totalmente indefenso, me acerqué prudentemente a
mi enigmática señorita y le dije, con la mayor amabilidad que en ese rápido
momento la situación y el miedo me daban, “¡linda, linda, espera se te cayó tu
cartera!”. Entonces mi enigmática señorita se voltea hacia mí, y me dice
“Gracias, es que iba tan apurada que no me alcancé a dar cuenta”. “Aquí
tienes”, le dije, mientras se lo facilitaba cortésmente en sus manos. “Sabes,
hace rato que te estaba observando mientras salías de la iglesia, para serte
franco; porque tu misteriosa belleza me dejo anonadado”. Le dije ya más seguro
de mí mismo. “Te agradezco tu gesto de amabilidad y la caballerosidad de tus
halagos. Y es más, el común de la gente cuando se refiere a mí, no lo hace de
una forma tan galante. Porque te diré que todo el tiempo me tildan de loca y
ridícula por mi apariencia”. “¡Por favor!”, le dije. “¿Cómo te pueden tildar de
loca?. Yo al verte nunca te podría tildar de loca. Misteriosa sí, porque todo
misterio oculta un secreto, y en tu caso particular, yo diría que es un secreto
místico.” “¿Místico, por qué?”, me responde ella. “No sé exactamente por qué
místico” le dije. “Es que personalmente asocio a estas tendencias de
vanguardias que siguen las niñas lindas como tú, y las hacen parecer pálidas y
oscuras; y es que no encuentro una palabra precisa, así para decirte o
clasificarte; perdona mis nervios". Y ella me contesta, “ah, tú me
describes y relacionas con las chicas góticas”. “Si”, -le respondí- “a esa
tendencia te relaciono que hasta ahora, me era desconocida en cuanto a nombre y
clasificación, por la descripción que te doy. Y si no es indiscreción de mi
parte, linda ¿me dirías tu nombre?”, “Claro”, me responde ella, me llamo Raven.
“¿Raven?”, exclamé yo anonadado. “Si, Raven. ¿Por qué? ¿O qué más te extraña y
desconcierta, mi nombre o mi apariencia?”. “¿O es que te recuerda mi nombre a
otra chica que hayas conocido que se llame Raven?”. “ No, por nada, es que el
nombre Raven, lo encuentro poco común pero muy original. ¿Tiene alguna raíz
histórica en especial?. Te lo digo por lo original de tu apariencia.” “Sí” -me
contesta ella: “Hasta donde me contaban mis abuelos que eran alemanes, es un
nombre muy común, y creo que venía de una campaña alemana, pero ni mis propios
abuelos conocen bien la historia”.
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Hasta aquí el contenido que nos traen nuestros participantes. Por este motivo, al sólo haber 4 relatos, nos hemos visto en la obligación de cambiar un poco la dinámica del concurso. De este modo, esta primera fase la pasaran 2 participantes. La fase en si se desarrollará plenamente mediante el voto de los lectores y seguidores del blog. Estos votos podrán emitirse hasta el Martes próximo a las 24:00 de la noche. El Miércoles daremos a conocer brevemente a los finalistas en nuestra página de facebook. Tras esto, los ganadores dispondrán nuevamente de una semana casi al completo para elaborar las creaciones que presentarán a la final y que tendrán que mandarnos por correo antes del Martes 4 de Junio. El Miércoles 5 de Junio crearemos el artículo correspondiente con los relatos finalistas. En esta ocasión en la final actuará ÚNICAMENTE el Jurado de Toda una amalgama para elegir a la o a el ganador del certamen, que daremos a conocer el Viernes, una vez más, a través de nuestra página de facebook, y sobre quien hablaremos en un futuro artículo dedicado.
Por lo demás, y en vistas a los relatos participantes en esta fase del concurso, recalcar que estamos ante un concurso de relatos BREVES o CORTOS. No limitamos la extensión porque entendemos que según el momento, puede salir una buena obra de 2 o 3 carillas más pero presentar relatos tan largos como hay algunos puede considerarse que no cumple los requisitos de cara a una futura valoración del Jurado. Por tanto, como a algunas personas que nos preguntaron por correo sus dudas, reincidimos una vez más, un relato corto oscila entre la carilla y las 3 carillas. Si se escriben 4, 5 o 6 no pasa nada, pero si se escriben más de 8 seguramente ya se salga de criterio.
Dicho esto, de cara a nuestros lectores, no tenéis nada más que disfrutar con estas breves novelas y votar a vuestra favorita para que su autor pase a la final. Mucha suerte a todos.
"La bebe de 1869 que jugaba con muñecas en 1999" de Jorge Santos.
¿Es el sufrimiento lo que imagino?
Me condenas por mi apariencia
Me juzgas de una manera que pierdo la paciencia.
Mis trajes son negros como mi vida
Y en el fondo de mis pensamientos se encuentra el olvido
mientras, Doy la mano al más allá...hacia el infinito.
¿Si ves el rojo de mis labios?
Es solo el color de la sangre que corre río abajo,
Red capilar que dispersa todo el mal.
Gótica no es una chica ordinaria,
Tiene hueco el corazón de tanto misterio
Y carga el dolor de una humanidad entera.
Estoy perdida en el fondo de una mirada de hielo,
Aquella chispa de la felicidad que se borró
Que me lleva a esta guerra larga y cansada.
Autora: Sawsan
A la salida de esa atmosférica y tenebrosa iglesia negra, que databa del siglo XV, fúnebre, y casi terrorífica por toda su ornamentación, debido a que la decoraba ventanales largos así como la catedral de Barcelona. Tenía un carácter de sublime misticismo; ya que era una construcción con una ligereza estructural y la iluminación de las naves al interior de los edificios, poseía un arco apuntado, una bóveda de crucería, un arco medio, con cubiertas de pilares que sostienen las vidrieras que dejan pasar la luz, con toda la edificación propia de las arquitecturas góticas de Francia, de dicha iglesia, vi salir a una misteriosa señorita.
En la sideral lejanía, y en entre esa espesa niebla, vi su pálido rostro, casi blanco, pero muy hermoso por el parecido que tenía al de mi actriz cinematográfica favorita Rebeca Romijn, destacada por su brillante y dorada cabellera, además de su moderna belleza.
Entre el abrumador caer del crepúsculo, pude percatarme a lo lejos, de que tan misteriosa señorita, que venía saliendo de dicha iglesia, tenía su hermoso cabello teniño de azul intenso. Muy diferente al de Rebeca Romijn, que al verla al natural, vale decir no como un personaje cinematográfico, y tampoco como aparecía en las revistas de farándula que la entrevistaban, tenía el cabello rubio.
Mi misteriosa dama, además estaba vestida completamente de negro, y yo estaba dudoso si era un luto, o si venía de algún funeral, porque estaba saliendo de una iglesia.
Por otra parte Rebeca Romijn, al verla en acción, en su debut cinematográfico de la película X-men, donde encarnaba al personaje de Mística, tenía su linda cabellera teñida de color pelirrojo, y además estaba muy recortada a diferencia de su rubio largo natural.
Y me asaltaba la duda, porque al comparar a Mística, con Rebeca Romijn, parecían dos señoritas totalmente diferentes; además Mística era completamente azul. Casi el mismo azul que por lo que me dejaba ver la distancia, y lo abrumadora de la niebla de esa tarde, era el color de pelo, de mi misteriosa señorita que venía saliendo de la iglesia; mientras que Rebeca Romijn era rubia y de tez blanca.
En los comics, los cuales me apasionaba leer largas horas de la noche, que trataban de las aventuras de los X-men, aparecía que, el nombre de Mística, no era Mística, ya que ese nombre era su alias de mutante metamorfa. Que es un ser humano, que tiene la capacidad de poder cambiar su forma física a su entero antojo, convitiéndose en cualquier persona que deseara ser, siendo hombre o mujer, abarcando el rango de edad que ella desee, como podría ser una tierna niñita nacida en 1860 de seis años que juega con muñecas, hasta la mismísima Rebeca Romijn, toda una belleza actual. Y recuerdo claramente que su nombre verdadero, y de pila era Raven Darkholme.
Si, Raven Darkholme, de descendencia alemana, y al mismo tiempo nombre que ella misma detestaba por gritarle al mundo entero que es su nombre de esclava.
Pero sus antecedentes bibliográficos e históricos son imprecisos de exponer, porque todo registro de Raven Darkholme es desconocido para el hombre. Solamente hay un dato especulativo, como punto de partida, debido a que nadie en realidad conoce sus verdaderos orígenes. Y fue en el año 1860 cuando por primera vez se conocieron noticias de ella, en Alemania. Más específicamente en una campaña alemana. Asociando remotamente su apellido a esa localidad; donde los aldeanos notaron su existencia. Y por ser en el siglo XIX, que era una época de mucha ignorancia, eran unos aldeanos llenos de supersticiones y prejuicios; que al descubrirla, y por la incultura de dicha época frente a lo desconocido, la habrían condenado por creer que se trataba de una bruja satánica.
El descubrimiento de la mutante metamorfa por los aldeanos, fue en una situación de extremo riesgo para ella, debido a que hasta ese momento eran poderes que ni ella misma sabía que tenía.
Como era de esperarse, por parte de Raven, en un desesperado acto de inteligencia y de sobrevivencia evolutiva-ambiental, que la reclamante y desesperada situación le exigía, se vio en la imperiosa necesidad de adoptar el aspecto humando de un aldeano más de la campaña alemana, para que con esta exasperada medida, pudiera pasar desapercibida ante la cruel e ignorante multitud de habitantes que tenía como objetivo en masa, lincharla hasta darla muerte por bruja. Logrando de esa forma salir airosa e ilesa, de este brutal y exacervado enfrentamiento de masas, para salir huyendo del lugar.
Posteriormente y con el correr de los años, se especula que viajó a los Estados Unidos de América, pero nunca se llegó a conocer bajo qué identidad realizó esta travesía; ni tampoco por cuáles medios de transporte.
También en lo que se refiere al trayecto de dicha travesía, se desconocen las ciudades, localidades, poblados, o regiones por las que viajó para llegar a los Estados Unidos; ya que su verdadera edad es un dato totalmente desconocido, tanto en los registros históricos de la campaña alemana, como en los Estados Unidos.
Cabe destacar que en la primera entrega de la saga cinematográfica de los X-men, Mística tenía su linda y corta cabellera de color pelirrojo. Era un color encendido y muy diferente al de mi actriz favorita Rebeca Romijn, que aparecía en fotografías en las revistas de farándula del año 1999; cuando daba entrevistas sobre su personaje, ya que en algunas fotos aparecía como Mística y en otras al natural, pareciendo dos señoritas totalmente diferentes, pero en la realidad actual eran la misma persona.
Debido a tanta exposición artística y cinematográfica, nunca supe con claridad si el cabello de mi actriz favorita Rebeca Romijn, es natural o teñido de hermoso color rubio; a juzgar por las fotografías que yo todo el tiempo veía en las revistas. Y Mística me llamaba la atención por la intensidad de la agresividad femenina que tenía dicho personaje de ficción, porque a juzgar por sus movimientos, patadas, golpes y saltos, era toda una experta en artes marciales; siendo reafirmada esa imagen con su color intenso azul, que cubría todo su hermoso cuerpo.
Era todo un placer para mi el cotemplar las fotografías de Rebeca Romijn, en las revistas de farándula; cuando aparecía al natural, y en un paisaje tropical, como en las series de televisión del Discovery Channel, rodeada de frutas y palmeras, en una forma muy femenina, artística, y sensual, pero si ni un ápice de vulgaridad sino que conservando su feminismo elevado a un grado fotográfico y cinematográfico.
Siendo muy bella, similitud que compartían las dos señoritas a las que yo comparaba y admiraba, siendo las dos una sola persona: Rebeca Romijn al natural y Mística una señorita símbolo de los comics y del cine postmodernista del año 1999.
Pero la otra señorita que venía saliendo de la iglesia, se veía más joven que mi actriz favorita; entre la espesa y abrazadora niebla similar a la de Londres, de los tiempos de Jack el destripador; y la igualdad entre ella y Mística era el poético color azul.
Pero un color azul casi igual en matices, claro que en diferentes contextos aplicados estéticamente en dispares épocas, porque el estreno de la primera parte de la película X-men, fue en el año 1999, y la iglesia de la que venía saliendo mi misteriosa dama, procedía del siglo XV, de la arquitectura gótica principalmente, de eso yo estaba seguro.
El color del pelo de mi misteriosa dama, me llamaba enormemente la atención por ser azul, que representaba al cielo de todas las épocas del mundo, excepto al de Londres por ser gris, debido a su espesa niebla; igual que el de Santiago de Chile, por el notorio y publicitado en diarios, revistas, y televisión problema ambiental del smog.
Sin embargo y a pesar de haber años de diferencia, entre mi ya señalada misteriosa dama, y Mística; yo las encontraba hermosas a las dos. Una mi actriz favorita, y la otra que se apresuraba a salir de la iglesia, y que en esos precisos momentos me habría gustado conocerla, para solicitarle caballerosamente el número de su teléfono. Hecho que sacando mis personales cuentas, habría sido técnicamente imposible de llevar a cabo, en la Francia renacentista del siglo XV. Yo diría que por su clasicismo y elegancia, cuando el varón prudentemente se dirige a las damas, de una forma galante y caballerosa, como yo había leído que se hacía en esa época.
Desde mi escasa visión y punto de fuga del cuál yo me encontraba contemplándola, como se habría podido plantear según algún ámbito de definición técnicamente cinematográfico, no había podido dirigirme a ella, de una forma cortes e inmediata para poder entablar una amistosa y formal conversación. Utilizo de una forma técnica este concepto de descripción, para puntualizar dicha escena desconocida para mí, ya que se me venía a la memoria el invento del cine, creado muy posterior al siglo XV por los hermanos Lumiere.
Y cómo ángulo de visión yo notaba una similitud entre estas dos señoritas: Que la niña que venía saliendo de la iglesia, tenía su pelo azul y llevaba un vestido de cuero negro, pero en cuanto a color o matiz cromático, no tenía relación a nivel de estética de confección, en lo que se refiere al ajustado traje azul de Mística, y el vestido negro de mi enigmática dama a la cual yo no paraba de admirar y contemplar.
La misteriosa señorita que venía saliendo de la iglesia, era hermosa, como Mística, a quién yo había conocido en los cómics y en el cine; y ambas damas me parecían muy hermosas a pesar de las diferencias de colores de sus vestimentas. Porque el encuerado vestido negro que llevaba mi desconocida dama, yo lo asociaba con el luto, o definitiva y directamente con la muerte. En tal terrorífico aspecto se parecían ambas; una total y misteriosamente desconocida para mí, y Mística que tampoco dejaba de ser una desconocida, por los escasos antecedentes históricos que se tenían de ella.
Pero Mística a pesar de mantener toda una belleza muy estilizada y producida, tenía su lado mortífero, que era el eximio manejo de artes marciales, con las que se lucía tanto en los cómics como en la película, dignas del maestro Bruce Lee, y que desempeñaba el papel de mala como decíamos nosotros los jóvenes que nos gustan las películas de acción. Claro que en ningún momento perdía su feminismo, ni por supuesto su particular y exótica belleza. Que en algunos instantes me parecía muy agresiva por su naturaleza de mutante, y además por la audacia con la que representaba al personaje de Mística, por ser toda una belleza agresiva, sensual, y mortífera según los puntos de enfoque de la cámara; pero a pesar de mostrar la gran agresividad del personaje, en ningún momento perdía su feminismo, porque este era expuesto por la incomparable belleza de su contraparte en la vida real: Mi actriz favorita Rebeca Romijn.
Poseía un carisma misterioso, ya que en el desarrollo de la película, y de acuerdo a sus órdenes de escena de aparición, uno no podía intuir cual sería su próximo movimiento. Si se trataba de un audaz e imponente feminismo, o de un mortal golpe de karate. Hecho que me mantenía en una suspendida tensión, que duraba toda la proyección de la película, era una tensión histórica como una atmósfera renacentista o de un turístico Nueva York de 1999.
Sí, un turístico Nueva York por tener este el gran atractivo de la estatua de la libertad; que específicamente aparecía en la primera entrega de la saga de los X-men; así como lo eran también los castillos de Transilvania, (pero que no aparecían en dicha película); propios de la arquitectura gótica en lo que se refiere a las satánicas y demoníacas gárgolas.
Con el transcurrir de la hora, y en el mental divagar de mis pensativas contemplaciones, admiraba a la misteriosa señorita, que venía saliendo de la iglesia, y pude percatarme desde mi personal y lejano punto de enfoque, de un detalle que me provocó un desconocido miedo para mí, el color de su linda y larga cabellera, que era el poético azul. Ya que cuando la contemplaba atenta y visualmente, me invadió un sorpresivo sentimiento de miedo por mi actual desconocimiento hacia su ideología, o forma de vestir, y de ser. Dicha revelación era totalmente desconocida para mí, porque a su alrededor -y entre la abrumadora niebla ambiental-, yo lograba detectar un sentimiento histórico de oscurantismo, creo que del período gótico.
Este desconcierto me era provocado debido a las modas convencionales, que vestían las niñas cotidianamente en la calle, que no llamaban mayormente la atención, con sus tradicionales jeans y sus poleras camufladas tipo militar. A diferencia de mi misteriosa dama, vestida totalmente de una femenina prenda negra, con su larga y volátil cabellera azul.
Tuve una reacción de miedo, provocada por el intenso oscurantismo gótico que yo percibía en su particular forma de vestir, que asocié mentalmente con el concepto de femme fatal. O mujer fatal, propia de la terrorífica literatura de Edgar Alan Poe y Charles Baudelaire, que yo había leído en las bibliotecas. Y en dicho estado de asociación mental, recordé otra película en la cual había trabajado mi actriz favorita, llamada “Mujer fatal”.
La descripción del concepto de mujer fatal, es algo que yo hacía al asociar a las dos damas con sus pálidos rostros, uno pálido, y el otro, el de Rebeca Romijn que no se podría entrar a clasificar como pálido o de tez blanca, sino más bien dorado, brillante, más bien dicho como un casi amarillo, según las fotografías que aparecían en las revistas de farándula que yo gustaba de coleccionar.
El aterrador concepto de mujer fatal, recordé que fue llevado al cine mudo, por la actriz Theda Bara, paralela y contemporánea al cine (mudo) de Charles Chaplin. Luego dicho concepto es retomado muchos años después, en la historia del cine, pero con el nombre de “mujer fatal”, donde precisamente debutaba mi admirada actriz.
Debo añadir a mi descripción, que este concepto ya me desconcertaba, porque lo asociaba desde el cine mudo, a la arquitectura renacentista de París de 1860. Y me llamaba profundamente la atención porque a dicha arquitectura, también se le conocía con el nombre de “arquitectura gótica”, de acuerdo a lo que yo recordaba que había leído en los libros de las bibliotecas.
Era toda una hazaña, ver como ese concepto se había mantenido vigente en un tan extenso período de tiempo histórico; por la genial invención de los hermanos Lumiere, vale decir el cine; hasta el año de estreno de la película “Mujer fatal”, antes de que cronológicamente se estrenara la primera parte de la saga de los X-men, vale decir en 1999.
En esos siderales y perdidos momentos, en los que yo estaba contando y recordando toda mi personal influencia cinematográfica, divagaba…¿esa señorita sería una vampiresa, por lo pálido de su lindo rostro?. Al pensar esa idea, lo primero que se me venía a la mente, eran los vampiros, muy representados en diversas épocas del cine. Claro que si de personificaciones se trata, debo añadir que la figura más característica era la creada por Bram Stoker: El conde Drácula. Dicho análisis yo lo asociaba con vampiresas por ser ellas arquetipos del cine, que abarcan miedo, sensualidad, misterio, oscurantismo, audacia y un muy oculto feminismo tétrico, por la clasificación cinematográfica que se les daba a las películas de vampiros, vale decir cine de terror.
En mi dudoso estado de contemplación en que en esos momentos me encontraba, llegue a pensar que la misteriosa señorita que venía saliendo de la iglesia, podría ser la mismísima Mística en persona. Porque recordaba su extraordinaria habilidad para transformarse en cualquier persona, sea hombre o mujer, como cual audaz metamorfa que era. Y de este modo adoptar la forma humana que ella quisiera a su entero y femenino antojo. Sí, no descartaba esa posibilidad de que fuera Mística en persona, que vendría saliendo de una iglesia del siglo XV. Ya que en la historia biográfica de Mística no se sabía su edad exacta, por su capacidad de regenerar tejidos humanos, y porque tenía la capacidad de crear sus átomos y moléculas a nivel anatómico; como la hermosa metamorfa que era.
Recuerdo muy claramente que en la primera parte de la saga de los X-men, Mística se desplazaba a su entero antojo a lo largo de todo el mundo. Utilizando para estos fines, cualquier medio de transporte que a ella más le acomodaba o convenía, ya sea en barco, helicóptero, o bus; y como espía encubierta, para poder llegar a la cámara de senadores de Nueva York, y de esta forma dar con el gobernante que quería sacar la nueva ley promulgada en contra de los mutantes; que la afectaba directamente a ella por ser una metamorfa.
Dichas misiones las hacía de la forma humana que a ella más le convenía, y acomodara de acuerdo al medio de transporte en el cual ella iba viajando. Porque lo que le interesaba a ella, era pasar desapercibida para lograr de esa inteligente forma, sus personales propósitos.
Porque dicha ley era un sistema de segregación racial, muy similar al problema de racismo de los Estados Unidos. Cuestión antropológica que se había atrevido a plantear Abraham Lincoln con la ley de esclavitud, por consiguiente, es pertinente citar el triste desenlace que tuvo el presidente Lincoln fue su asesinato en el teatro.
De esa forma yo podía intuir que mi enigmática dama, viniera saliendo de una iglesia, y no de un teatro, ya que la iglesia es un lugar santo en el cual toda persona se siente protegida, siendo blanca, negra o si es hombre o mujer.
En el libre recorrido que realizara Mística, ya sea en Nueva York, o en cualquier parte del mundo, no encontraba necesario ir a los teatros; (salvo si tuviera alguna misión importante que cumplir), debido a lo que sus personales propósitos simplemente no eran orientados en un momento determinado. Y por ultimo si hubiera querido asistir a un teatro de cualquier época, lo habría hecho sólo por diversión. Ya que nunca para ella representaron un lugar de peligro. Y si la situación se hubiera vuelto tensa; Mística habría optado simplemente por cambiar a la forma humana que más conveniencia le hubiera demandado el momento.
Como un inofensivo abuelito jubilado que juega al ajedrez en las plazas. Situación en la que se le vio, en algún momento al mismísimo Magneto, (Erik Lehnsherr) totalmente discreto y guardando la más silenciosa de las prudencias; después de haber podido ser el amo del mundo por su ilimitado poder de manejar a su antojo los metales. Sí, recuerdo que en la primera parte de la saga de los X-men, Mística era el brazo derecho, y socia de Magneto. En ella confiaba ciegamente al encomendarle todo tipo de misiones, por peligrosas que estas fueran.
Magneto por ser muy inteligente, tenía absoluta confianza y seguridad en mística, ya que ella podía salir airosa de cualquier situación, sin necesidad de utilizar armas de fuego, por peligroso que fuese el lugar donde estuviese.
Mística siempre cumplía con las misiones que le encomendaba Magneto, sin importarle escrúpulos ni prejuicios; ya que desde el punto de vista de ambos, ellos creían tener la razón al luchar a favor de los mutantes; por sus derechos de aceptación, que les correspondías justamente como personas. Y que no los discriminasen por ser altos, latinos, negros, morenos, blancos, ni mucho menos por ser mutantes.
En esos momentos cuando mi ya misteriosa y dudosa señorita; porque yo no sabía si era Mística con un teñido de cabello muy femenino en azul, hasta me pasaba por la mente que podría ser una vampiresa. Porque para empezar no había sol y la hora corría entre el crepúsculo de la tarde, y su rostro era pálido, como el de las vampiresas del cine.
Era tanto el poder que tenía Mística; y su capacidad de viajar a donde ella quisiera a su antojo y voluntad; que recuerdo la posición exacta que logró llegar a ocupar: Directora delegada de la agencia de desarrollo de defensa, de los Estados Unidos; dependientes del servicio civil de América, (La DARPA según sus siglas en ingles). Y por esta posición Mística tuvo acceso a secretos militares y armamento avanzado.
La finalidad de que mística ocupara este cargo, era reunir a la organización de mutantes que estaba formada por Avalancha, Blob, Destino y Piro que también era socio de Magneto. Destacado mutante porque podía manejar el fuego a su antojo.
Esta organización mutante y criminal se llamaba BROTHERHOOD OF EVIL MUTANTS, que era una formación creada y liderada por el propio Magneto. De ahí a que se tenía la tendencia de estigmatizar a Mística como “la mala”. Pero viéndola y entendiéndola desde su punto de vista ella solo buscaba comprensión y aceptación de parte del prójimo, que le era negaba por el simple hecho de ser una metamorfa. Determinación del destino que ni la propia Mística había elegido, porque simplemente había nacido con esa condición desconocida para ella; debido a que remotamente se especula que se dio cuenta que poseía sus dones de cambiar de formas, a la tierna edad en que las niñitas juegan con las muñecas, así inmemorialmente hablando por los imprecisos antecedentes existentes de Mística.
Cuando Mística ocupó el cargo de directora delegada de la agencia de desarrollo de defensa de los Estados Unidos; logró secuestrar al senador Robert Kelly; quien estaba investigando o viendo a futuro lo que él sostenía y temía que era una próxima amenaza: la simple existencia de mutantes. En un momento determinado de dicha operación, tanto Magneto como Mística habían acordado simplemente eliminar al senador Robert Kelly. Porque el hacer desaparecer el cuerpo, sin dejar ningún tipo de rastro detectable, habría sido un juego de niños, debido a todos los recursos que tenía Magneto.
Pero al final Mística de común acuerdo con su socio Magneto; decidieron no asesinarlo, justamente por el derecho a la vida y a la aceptación del prójimo, basándose en su condición humana, y sin tomar en cuenta todo tipo de creencias que en este caso eran decisivas por la causa del senador. Hecho que buscaban tanto Magneto y especialmente Mística; por ser ella diferente a todas las otras chicas normales neoyorquinas. Aunque su prójimo la juzgue y discrimine por raza, capacidades humanas, formas de pensar, religión, pero en este caso puntual era por ser diferente, por ser una metamorfa.
Era tanta la fobia y discriminación por parte del prójimo hacia Mística, que le llegaban a tener miedo. Por sus poderes que tanto Mística como los otros mutantes tenían; de modo que cuando Mística, logra llevar al senador Robert Kelly a la guarida de Magneto, él lo pudo haber asesinado mil veces si hubiera querido, y a ojos cerrados y sin que nadie lo hubiera notado en los próximos 50 años.
De esta forma Magneto, lo encara como si fueran dos personas conversando amistosamente, y sin ningún arma de fuego o de cualquier tipo en el cuerpo, le dice: “Senador, así que usted está luchando en contra de los derechos de los mutantes”. Y el senador que no murió de un infarto, o de la impresión al darse cuenta de la persona que se le estaba dirigiendo, era a quien consideraba su más grande enemigo. El senador Robert Kelly comprendió que estaba en una situación de extremo peligro, ya que se encontraba sentado en una silla metálica y amarrado con grilletes, que no le permitían mover ni un dedo, lleno de miedo y pánico le dice a Magneto: “¡Máteme de una vez, y evíteme este sufrimiento!”. Entonces Magneto le contesta: “Senador, por favor, somos mutantes es cierto, pero a diferencia de usted, tenemos una cualidad de la que carece: el respeto a la vida y al prójimo. Y aunque esta palabra que le voy a decir, no esté en su vocabulario, apréndala ahora, tenemos humanidad”. “Y ya que vamos aprendiendo senador, lo que es la humanidad, y en lo personal lamento que tenga que ser de esta forma; yo le voy a enseñar una nueva forma como ejemplo de creación de dios, de lo que es la humanidad”.
Y el senador que poco a poco, empieza a darse cuenta que las intenciones de Magneto, no eran matarlo por haber dedicado su vida a apoyar la promulgación de la ley en contra de los mutantes; sino que sus intensiones eran hacerle ver al senador una nueva forma de vida, creada por Dios. “¡Pues bien!” exclama el senador Robert Kelly con una sensación de miedo, “si no va a matarme ¿Qué va a hacer conmigo? ¿O qué utilidad le puedo prestar yo a usted, que lo puede manejar todo si quisiera?”. Entonces Magneto con su gran estampa omnipotente y contemplándolo, se levita por el aire delante del senador, para llegar al ascensor metálico de una gran máquina; la que toma fuertemente con sus manos a sus mangos de metal.
La máquina se enciende, empieza a girar el motor circular que tenía arriba instalado, y Magneto empieza a elevarse diciéndole, “Senador, podría decirse que Dios trabaja demasiado lento”. Luego se enciende una gran luminosidad, -la que contemplaba atentamente Mística-, y empieza a generarse una brillante resplandeciente onda láser, que ilumina al senador en su metálica silla. Termina este proceso, que hizo brillar y al mismo tiempo iluminó a toda la guarida de la hermandad de los mutantes, y Magneto empieza a descender, totalmente cansado del metálico ascensor; entonces Mística va a ayudarlo a salir. Se acerca al senador Robert Kelly, y le dice en un tono de voz cansado, pero no como si le hablara a su mortal enemigo, sino que de una forma amistosa, como le pareció al propio senador Robert Kelly: “Bienvenido al futuro, hermano”. Luego Magneto ya repuesto logra poder descansar y caminar sin la ayuda de Mística, se voltea para mirar a la cara a su mortal enemigo, y de un movimiento del brazo derecho, le suelta los grilletes metálicos. Luego le dice a Mística, “Acompaña a nuestro huésped a sus habitaciones”.
El senador Robert Kelly aún no podía salir de su asombro, ni darse cuenta de la metamorfosis a la que lo habían sometido en contra de su voluntad. Pero, le pareció infinitamente mejor de que lo hubieran asesinado. Dicha experiencia le provocaba en el cuerpo al senador Robert Kelly, una sensación de debilitamiento y escalofríos. Pero lo que más lo dominaba, era el nerviosismo.
Desde mi ángulo de punto de fuga, yo seguía contemplando a mi enigmática señorita en esa atmosférica niebla gris. Con el ocaso o crepúsculo, que correspondía en ese momento de la hora de la tarde; donde mi misteriosa señorita venía saliendo de esa abrumadora y tétrica niebla.
Esa actitud yo personalmente la interpretaba como un gran e íntimo deseo de superación. Cualidad de las que muchas personas carecen, porque aunque vistan tradicionalmente con los patrones formales de la época en la que ellos como humanos les hubieran correspondido vivir; simplemente se conformaban con la condición que la sociedad les hubiera asignado y sin lugar a ningún cuestionamiento. Porque como yo recordaba remotamente, el gótico es una persona que no quiere permanecer siempre en el ocaso gris de los que se conforman; debido a que tiene deseos de superación al querer buscar más allá de lo que su tétrica, vampírica y oscurantista imagen de confección representa socialmente.
Ese es su punto de partida, y es más yo interpretaba que por el hecho de que mi misteriosa y enigmática señorita, vistiera de negro, era una representación en vida de su muerte. Pero de una muerte no como se conoce convencionalmente, si no de una muerte en vida causada por la sociedad, (como la condena que sufría Mística por parte del mundo por ser como era). Por el simple hecho de que a ella le hubiera gustado teñir su cabello de color azul. Debido a que era socialmente condenada, odiaba y aborrecida; se le negaba su aceptación sólo por seguir los impulsos de su personal naturaleza. (Algo similar a lo que le ocurría a Mística, que en algunos momentos pasaba por serias crisis existenciales). El hecho de que mi enigmática y misteriosa señorita, se vistiera de negro, era su muestra de representación de su propia muerte en vida. Provocada por toda la enorme y global sociedad, el hecho de estigmatizarla; por seguir su autenticidad personal expresada en su forma de vestir.
Pero yo veía en ella la cualidad que otras personas que visten formalmente, no tenían y se conformaban con vivir en su atmósfera gris. Veía en mi enigmática señorita el deseo de vivir, expresado en seguir sus principios e ideología personal. Y el deseo de vivir, pensaba por su parte el senador Robert Kelly, al plantearse “¿Por qué Magneto si me considera su mayor enemigo no me eliminó?. ¿Qué se supone que hizo conmigo?. Que me encuentro aquí en su guarida, pero aun no me recupero de la impresión de la onda láser.” Y al ver los fuertes barrotes en los que se encontraba, intento escapar y veía que su cuerpo se estiraba como quisiera, hasta el punto de que podía pasar toda su cabeza por la estrecha distancia que separaba a un barrote del otro, y de esta forma intentó escapar, Porque no entendía lo que a él le estaba sucediendo.
Logra pasar todo su cuerpo por ente los barrotes, sin explicarse como, y volteó la cabeza, para darse cuenta de que estaba en un precipicio; cuando en ese momento llega levitando Magneto, y le dicen “¿y cómo nos estamos sintiendo senador?”. Y el senador Robert Kelly, le grita. “¡Que me hicieron mutantes endemoniados!”, y Magneto, riéndose y sin poder evitar la ironía le responde, “senador, esto no tiene sentido, ¿o aún no se da cuenta que ya es uno de nosotros?”.
Pero el senador se suelta y cae al mar. Donde logra llegar nadando a una playa, pero su cuerpo que no estaba genéticamente preparado para el cambio, simplemente se desintegra al salir del agua.
Entre el avance temporal de la hora, y a medida en que bajaba ya el crepúsculo para comenzar a anochecer con una bizarra luna llena, (elemento característico de la cultura gótica), además de esa abrumadora niebla gris que se estaba pasando a un negro oscurantista, en esos momentos de suspenso antes de que mi enigmática señorita, que se vestía de negro, como la noche llevando su hermoso cabello azul como era la forma original de todo el cuerpo anatómico de Mística, pude percatarme de que se le había caído su cartera negra.
Entonces antes de que estuviera fuera de mi cinematográfico ángulo visual, por el cual yo ya la estaba contemplando desde hacía mucho tiempo, me arme de valor, basándome en el ejemplo del senador Robert Kelly que pudo encarar al mismísimo Magneto en persona y estando totalmente indefenso, me acerqué prudentemente a mi enigmática señorita y le dije, con la mayor amabilidad que en ese rápido momento la situación y el miedo me daban, “¡linda, linda, espera se te cayó tu cartera!”. Entonces mi enigmática señorita se voltea hacia mí, y me dice “Gracias, es que iba tan apurada que no me alcancé a dar cuenta”. “Aquí tienes”, le dije, mientras se lo facilitaba cortésmente en sus manos. “Sabes, hace rato que te estaba observando mientras salías de la iglesia, para serte franco; porque tu misteriosa belleza me dejo anonadado”. Le dije ya más seguro de mí mismo. “Te agradezco tu gesto de amabilidad y la caballerosidad de tus halagos. Y es más, el común de la gente cuando se refiere a mí, no lo hace de una forma tan galante. Porque te diré que todo el tiempo me tildan de loca y ridícula por mi apariencia”. “¡Por favor!”, le dije. “¿Cómo te pueden tildar de loca?. Yo al verte nunca te podría tildar de loca. Misteriosa sí, porque todo misterio oculta un secreto, y en tu caso particular, yo diría que es un secreto místico.” “¿Místico, por qué?”, me responde ella. “No sé exactamente por qué místico” le dije. “Es que personalmente asocio a estas tendencias de vanguardias que siguen las niñas lindas como tú, y las hacen parecer pálidas y oscuras; y es que no encuentro una palabra precisa, así para decirte o clasificarte; perdona mis nervios". Y ella me contesta, “ah, tú me describes y relacionas con las chicas góticas”. “Si”, -le respondí- “a esa tendencia te relaciono que hasta ahora, me era desconocida en cuanto a nombre y clasificación, por la descripción que te doy. Y si no es indiscreción de mi parte, linda ¿me dirías tu nombre?”, “Claro”, me responde ella, me llamo Raven. “¿Raven?”, exclamé yo anonadado. “Si, Raven. ¿Por qué? ¿O qué más te extraña y desconcierta, mi nombre o mi apariencia?”. “¿O es que te recuerda mi nombre a otra chica que hayas conocido que se llame Raven?”. “ No, por nada, es que el nombre Raven, lo encuentro poco común pero muy original. ¿Tiene alguna raíz histórica en especial?. Te lo digo por lo original de tu apariencia.” “Sí” -me contesta ella: “Hasta donde me contaban mis abuelos que eran alemanes, es un nombre muy común, y creo que venía de una campaña alemana, pero ni mis propios abuelos conocen bien la historia”.
Hasta aquí el contenido que nos traen nuestros participantes. Por este motivo, al sólo haber 4 relatos, nos hemos visto en la obligación de cambiar un poco la dinámica del concurso. De este modo, esta primera fase la pasaran 2 participantes. La fase en si se desarrollará plenamente mediante el voto de los lectores y seguidores del blog. Estos votos podrán emitirse hasta el Martes próximo a las 24:00 de la noche. El Miércoles daremos a conocer brevemente a los finalistas en nuestra página de facebook. Tras esto, los ganadores dispondrán nuevamente de una semana casi al completo para elaborar las creaciones que presentarán a la final y que tendrán que mandarnos por correo antes del Martes 4 de Junio. El Miércoles 5 de Junio crearemos el artículo correspondiente con los relatos finalistas. En esta ocasión en la final actuará ÚNICAMENTE el Jurado de Toda una amalgama para elegir a la o a el ganador del certamen, que daremos a conocer el Viernes, una vez más, a través de nuestra página de facebook, y sobre quien hablaremos en un futuro artículo dedicado.
Por lo demás, y en vistas a los relatos participantes en esta fase del concurso, recalcar que estamos ante un concurso de relatos BREVES o CORTOS. No limitamos la extensión porque entendemos que según el momento, puede salir una buena obra de 2 o 3 carillas más pero presentar relatos tan largos como hay algunos puede considerarse que no cumple los requisitos de cara a una futura valoración del Jurado. Por tanto, como a algunas personas que nos preguntaron por correo sus dudas, reincidimos una vez más, un relato corto oscila entre la carilla y las 3 carillas. Si se escriben 4, 5 o 6 no pasa nada, pero si se escriben más de 8 seguramente ya se salga de criterio.
Dicho esto, de cara a nuestros lectores, no tenéis nada más que disfrutar con estas breves novelas y votar a vuestra favorita para que su autor pase a la final. Mucha suerte a todos.

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