Para el pueblo mexicano residente en territorio nativo, o ahora también ya para toda una comunidad latina internacional, es tiempo de recordar y celebrar 153 años de la batalla en la cual un “general y una nación unidos” se enfrentaron al Ejército francés, entonces el más poderoso del mundo, en la conocida batalla de Puebla.
Este enfrentamiento estuvo motivado por situaciones de índole política y económica; una suspensión del pago de la deuda internacional por un periodo de dos años por parte del gobierno mexicano hacia las naciones de España, Inglaterra y Francia; declarado por el entonces presidente la república mexicana Benito Juarez, siendo la nación francesa la única no dispuesta a firmar el acuerdo de "La Soledad", es el que lleva a la movilización de sus escuadras al puerto de Veracruz, las mismas que según una descripción fechada el 26 de abril de 1862 y en palabras del general Lorencez enviadas al ministro de guerra de Francia, los franceses tenían “superioridad de raza, de organización, de disciplina, moralidad y elevación de sentimientos". Pidiendo que, a su vez, se le informara al emperador, Napoleón III, que con seis mil soldados, “ ya era el dueño de México” (Instituto Nacional de Antropologia e Historia, 2012).


