Al
leer o al escuchar el nombre de Sodoma y Gomorra, muy seguramente muchos de
nosotros haremos una conexión mental inmediata con dos ciudades ancestrales, perdidas
en el tiempo, cuyos habitantes llevaban una vida libertina, de sexo sin
control, sin principios, sin orden ni ley de ninguna clase, los cuales fueron
condenados a desaparecer por la ira de Dios a causa de sus pecados, tal y como
se describe en el libro del Génesis. “Al
amanecer los ángeles apuraron a Lot diciéndole: Date prisa, toma a tu esposa y
a tus dos hijas y márchate, no sea que te alcance el castigo de esta ciudad”
(Gen 19,15). El relato termina en que la
mujer de Lot hizo caso omiso a la orden de no mirar hacia atrás y quedó
convertida en una estatua de sal.
Lot y su familia huyendo de la
ciudad
Durante siglos el nombre de estas dos ciudades ha sido
sinónimo de vicio y perdición. Surgen aquí entonces, dos grandes interrogantes:
¿Existieron realmente Sodoma y Gomorra? ¿Fueron
destruidas tal y como se describe en relato bíblico del Génesis?
La
respuesta a la primera pregunta es un contundente si, Sodoma y Gomorra si
existieron. En cuanto a la segunda pregunta, la respuesta es no. Estas ciudades
fueron destruidas por otras circunstancias, que serán explicadas en detalle
para armar debidamente cada una de las piezas del rompecabezas de la verdadera historia.
La Enciclopedia Alemana Escolar sobre la Antigüedad Clásica,
más conocida mundialmente como Pauly-Wissowa, establece que Gomorra significa “país sumergido”; sumergido y no
hundido bajo la lava o la ceniza, como evoca el relato del Génesis en uno de
sus pasajes más conocidos, en donde al describir la presencia de azufre, fácilmente
nos podemos inclinar por la idea de que fue una erupción volcánica la causante
de la desaparición de las dos ciudades.
Estrabón,
geógrafo e historiador griego, famoso por recorrer casi todo el mundo antiguo,
escribió en uno de sus libros: “Las
tradiciones citadas por los habitantes que aseguran que antaño prosperaban en
esta comarca trece ciudades son dignas de creerse; se dice, incluso, que las
murallas de Sodoma, la ciudad principal, existen todavía. El lago se desbordó
después de un gran temblor de tierra y una erupcion y las rocas fueron
calcinadas por el fuego. Las ciudades se hundieron parcialmente o fueron
abandonadas por sus habitantes víctimas del pánico”. Flavio Josefo,
historiador judío que vivió en Roma, en su libro Antigüedades Judías, habla también del acontecimiento descrito por
Estabón con quien era contemporáneo. El lago al que se hace referencia en el
texto es el Mar Muerto.
De
acuerdo con la geología del lugar, la estructura y el relieve de las llanuras
situadas al este y al oeste del Río Jordán, son identicas. La depresión jordana,
fue posiblemente generada durante la época conocida como el terciario.
Numerosos movimientos sísmicos y la gran presencia de manantiales de aguas
calientes en el área, confirman la existencia de una zona de hundimiento. En
algunos poblados ubicados cerca del lago Tiberíades, -el cual está al norte del
Mar Muerto-, se registra presencia de humos sulfurosos, lo cual confirma la
referencia bíblica de la lluvia de azufre. Por
otro lado, los geólogos también confirman que, a pesar de la presencia en el
valle del Jordán de numerosos volcanes alineados en doble hilera de norte a
sur, hace más de diez mil años que no ha tenido lugar ninguna erupción
volcánica en esta parte del mundo, lo cual descarta completamente la idea de
que al igual que Pompeya, Sodoma y Gomorra, fueron arrasadas por la erupción de
un volcán.
Mar Muerto
Blanckenhorn, un geólogo alemán que vivió varios años en la
región, explica la única razón convicente de la catástrofe que borró a Sodoma y
Gomorra del mapa del mundo. Según sus estudios, el Mar Muerto se formó después
de un hundimiento de la corteza terrestre, pero un hundimiento posterior, de
menor magnitud que el primero, provocó la formación de una depresión de fondo
llano invadida por el agua al sur de la penísula de El Lisán. En la imagen
anterior, esta península corresponde al sector del mapa ubicado dentro del
círculo de color rojo. La descripción del cataclismo hecha por Blanckenhorn es
la siguiente. “La fracción de la corteza terrestre que constituye el suelo de la
parte meridional del Mar Muerto se hundió bruscamente; este hundimiento fue
acompañado de una sacudida que se extendió a lo largo de una o varias líneas de
falla. Las ciudades fueron destruidas o devastadas y el agua salada invadió la
región en que se alzaban. Una franja de tierra entre cinco y doce kilómetros de
ancho y de diez a quince kilómetros de longitud quedó sumergida”.
Con
base a lo anterior, se confirma entonces que el pasaje del Génesis “Entonces Yahvé hizo llover del cielo sobre Sodoma y Gomorra azufre
ardiendo que venía de Yahvé, y destruyó completamente estas ciudades y toda la
llanura con todos sus habitantes y la vegetación” (Gen 19, 24-25), no se
refiere a un mito sino a un suceso real. El cataclismo, explicado como un
hundimiento seguido de una sumersión o levantamiento, provocó la desaparición
de todos los habitantes de estas ciudades, sin diferencias entre justos y
pecadores; ciudadanos corruptos y campesinos inocentes todos perecieron al
tiempo, al igual que sus animales y la vegetación de su entorno. La referencia
que se hace en el relato bíblico, sobre que la mujer de Lot quedó convertida en
estatua de sal, explican los expertos, tiene vínculo directo con la altísima
salinidad que existe en el Mar Muerto.
Los
geógrafos sitúan la catástrofe que afectó la cuenca meridional del Mar Muerto
en la primera mitad del II milenio a.c., es decir durante la primera migración
de los israelitas que saliendo de Ur, atravesaron el valle del Jordán para
dirigirse a Egipto. La instalación de los judíos en el país de Canaán, después
de la salida de Egipto ha sido fechada en el Siglo XIII a.c. Esta época es
posterior en cuatro o cinco siglos a la destrucción de Sodoma y Gomorra, y en
estos tiempos, los israelitas aún eran pastores nómadas, aunque unos años
después se convertirán en agricultores y formarían aldeas y ciudades. En este
orden de ideas, queda claro que Sodoma y Gomorra no eran ciudades judías.
Mediante
varias excavaciones que se han realizado durante varios años, se ha podido establecer
que la fecha mencionada como la mitad del II milenio a.c., corresponde al Siglo
XVII a.c. En ese entonces la región estaba habitada por los semitas, cuya
ciudad principal era Avaris, ubicada sobre el ángulo noreste del delta del Nilo,
desde donde sus soberanos hicsos gobernaban a las ciudades ubicadas en varios
sectores sobre el valle del Jordán e incluso Sodoma y Gomorra, que se
encontraban, como hemos visto, establecidas muy cerca de las costas orientales
del Mar Muerto.
Las ciudades en general eran muy prósperas, debido
a las grandes relaciones comerciales que existían entre Egipto y esta región
del Asia. Este flujo continuo de comerciantes y sus productos a lo largo y
ancho del valle del Jordán, pasando por los alrededores del Mar Muerto, daba
lugar por supuesto a la presencia de asaltantes y toda clase de malandrines en
general, lo cual llevaba en consecuencia a que todas estas ciudades fueran
rodeadas de murallas. Las casas de los ricos diferían radicalmente de la de los
pobres y libertos. Los ricos construían casas de dos plantas, en las cuales,
sus sirvientes vivían en la parte inferior y los dueños con sus familias
en la parte superior. El principal culto
era dedicado a las diosas de la fertilidad, representadas desnudas, subrayando
sus caracteres sexuales de acuerdo con los vestigios encontrados. En los
templos se practicaba la prostitución ritual, cuyo origen es la creencia en las
fuerzas de la naturaleza.
Dentro
de todo este amplio panorama de vida de los habitantes de estas ciudades, es
muy posible que las costumbres de sus habitantes hubieran contrariado en gran
medida a los judíos que procedentes de Ur llegaron a su territorio. Lo que para
los sodomitas hacía parte de un ritual religioso, para los judíos constituía
libertinaje y ofensa a Dios, al igual que la gran opulencia y prosperidad con
la que vivían. Dentro de este gran choque cultural, los cronistas judíos del
Antiguo Testamento, interpretaron la destrucción de Sodoma y Gomorra, como una
manifestación de la ira de Dios, en castigo por llevar la vida que llevaban totalmente
opuesta a sus convicciones y a su fe. Esta idea se complementa aún más en el
siguiente pasaje del Génesis. “Pero ellos le respondieron: Quítate del medio! Eres un forastero y ya
quieres actuar como juez! Ahora te trataremos a ti peor que a ellos” (Gen
19-9).
Lot, a quien se dirigen los enfurecidos habitantes
de Sodoma, era judío, era un extranjero.
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BIBLIOGRAFÍA: SCHREIBER,
Hermann y Georg
Ciudades Malditas de la Antigüedad
Un
misterio sepultado por la historia
Editorial
Círculo Latino, S.L.
Barcelona
– España. 2005.
La Biblia
IMÁGENES: Imágenes
de www.google.com.co


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ResponderEliminarME ENCANTÓ. Me encantaría tener ese libro en mis manos.
ResponderEliminarYa espero el otro artículo...
Un abrazo desde Bogotá Juan.
Me alegra mucho que te haya gustado el artículo Mariana. Tus palabras son muy motivamentes para mi. Gracias.
ResponderEliminarJuancho muy interesante y apasionante sus articulos, no habia podido publicar mis comentarios a los dos anteriores...pero de igual manera muy buenos chevere seguir leyendolos...exitos!! Alexander Aristizabal.
ResponderEliminarAlexander, muy gratificante saber que han sido de tu agrado mis artículos. Gran impulso para continuar elaborando buenas historias.
ResponderEliminarLa Biblia es la carta de amor que Dios escribió a quienes lo quieren conocer. El Antiguo testamento es una muestra del Dios Celoso que como Padre cuida a sus hijos. Vale la pena aclarar que muchas palabras contenidas en la Biblia no se pueden tomar en sentido figurativo, pero detrás de cada palabra se encuentra una historia y una enseñanza. La historia "Sodoma y Gomorra, las ciudades malditas"...aquí contada... es una muestra que la Palabra de Dios trae advertencia y un abundante amor que ama al pecador pero odia el pecado..."¿qué comunición tienen la justicia y la iniquidad?¿o qué comunión la luz con las tinieblas? 2Corintios 4:14 "y "No saben ustedes que la amistad del mundo es enesmistad hacia Dios? Santiago 4:4".
ResponderEliminarexcelente articulo, saludos.
ResponderEliminarMe alegra que te haya gustado
ResponderEliminarComo te he dicho en anteriores comentarios , lo que nos presentas es casi un documental .........de verdad que leer tus artículos, fuera que se aprende se disfruta por lo bien ocumentado Felicitacioes
ResponderEliminarGracias Fabio por tus palabras tan motivadoras.
ResponderEliminarMuy interesante. como siempre me encanta leer tus articulos. Que tal uno sobre la historia del diluvio?
ResponderEliminarGracias Reinel, por tus palabras. Tremendo tema el que propones. Investigaré sobre esta historia.
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