Quizá a muchos de vosotros os pase lo mismo que a mi: llegué a Amsterdam en julio para pasar allí un mes y ya había oído hablar de la multiculturalidad de la que gozaba la capital holandesa. Pero para mi fue una sorpresa descubrir a los surinameses, originarios de Surinam, un país situado en América del Sur que desconocía, o mi cerebro había guardado en un cajón muy hondo.
Aunque considerada como territorio del Imperio español, la compañía neerlandesa de las Indias occidentales intentó instalarse en la Guayana y, al no conseguirlo, saqueó Surinam (1634). El primer establecimiento europeo estuvo formado por colonos de Barbados, bajo la dirección del británico Francis Willoughby.
Durante la Guerra angloneerlandesa (1665-1667), los neerlandeses conquistaron Surinam, colonia que fue entregada por Inglaterra en la paz de Breda (julio 1667) a cambio de Nueva Amsterdam (la actual Nueva York).
En 1950 los Países Bajos concedieron a Surinam un régimen parlamentario basado en el sufragio universal. En 1954 fue suprimido el estatuto de colonia. Surinam obtuvo una Constitución en 1975 y la concesión de autonomía por parte de los Países Bajos.
A pesar de ser uno de los primeros países del mundo productores de bauxita, Surinam, al comenzar los años setenta, poseía un bajísimo nivel de vida y la emigración a la metrópoli era masiva (unas 80 000 personas), lo que supuso un total de unos 150 000 surinameses en los Países Bajos.


