jueves, 20 de junio de 2013

La estatua donde las palomas no se atrevían a defecar

Tristemente, todos conoceremos estatuas en los lugares donde vivimos con tal grado de suciedad en su superficie, que parecen estar hechas principalmente de materia fecal de palomas y otras aves urbanas comunes.

Esta realidad está ocasionando la destrucción de numerosos elementos del patrimonio histórico de diferentes lugares, principalmente por lo corrosivas que son las sustancias fecales sobre el metal y la piedra. Sin embargo, existe un lugar en el mundo donde hay una estatua que “lucha” arduamente para evitar que las palomas depositen sus restos sobre ella. Hablamos de Yamatotakeru, en Kanazawa, Japón.

Imagen de Muza-chan

¿Qué es lo que hace diferente y especial a esta estatua de la isla de Honshu? Su composición. Una composición que, literalmente, ahuyenta a estos animalitos. El honor de su descubrimiento es de Yukio Hirose, investigador de la Universidad de Kanazawe, quien dio con la clave al descubrir que una aleación de bronce repele a las palomas y cuervos, entre otras aves.

Imagen de lacienciaysusdemonios

Como no anecdótica, Yuko Hirose recibió por esta creación el premio de Química 2003 en los premios Ig nobel. Para quienes no los conozcan, los Ig nobel son una Gala de Premios que parodian a los Nobeles, siendo financiados por la revista The Annals of Improbable Research, un diario principalmente de sátira y humor enfocado en la ciencia. De esta forma, son una especie de premios a investigaciones extravagantes, cuyo lema organizacional es “primero hacer que la gente se ría, y luego que piensen”.

Imagen de tripadvisor

De este modo, la estatua del héroe legendario Yamatotakeru, conocido por vencer a sus enemigos astutamente disfrazado como una sirvienta, también vence hoy en día a sus adversarios aéreos, en esta ocasión, “disfrazando” su composición metálica en una aleación que provoca el rechazo de las palomas. Una forma inteligente y barata de mantener limpias las estatuas ahorrando el periódico coste que supone limpiarlas, de mantener la higiene en las ciudades evitando el peligroso foco de infecciones que son las heces de las aves y, cómo no, de preservar un importante valor patrimonial y cultural que deberíamos aprender a valorar y respetar. Podríamos tomar ejemplo de los japoneses e implantar este humorístico avance en nuestras ciudades.  Mientras tanto, continuaremos viendo como las caquitas de palomas se apoderan y adueñan de todas nuestras estatuas.

Típica estatua llena de heces de pájaros.
Imagen de elpais

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