Tristemente, todos conoceremos estatuas en los lugares donde
vivimos con tal grado de suciedad en su superficie, que parecen estar hechas
principalmente de materia fecal de palomas y otras aves urbanas comunes.
Esta realidad está ocasionando la destrucción de numerosos
elementos del patrimonio histórico de diferentes lugares, principalmente por lo
corrosivas que son las sustancias fecales sobre el metal y la piedra. Sin
embargo, existe un lugar en el mundo donde hay una estatua que “lucha”
arduamente para evitar que las palomas depositen sus restos sobre ella.
Hablamos de Yamatotakeru, en Kanazawa, Japón.
Imagen de Muza-chan
¿Qué es lo que hace diferente y especial a esta estatua de
la isla de Honshu? Su composición. Una composición que, literalmente, ahuyenta
a estos animalitos. El honor de su descubrimiento es de Yukio Hirose,
investigador de la Universidad de Kanazawe, quien dio con la clave al descubrir
que una aleación de bronce repele a las palomas y cuervos, entre otras aves.
Imagen de lacienciaysusdemonios
Como no anecdótica, Yuko Hirose recibió por esta creación el
premio de Química 2003 en los premios Ig nobel. Para quienes no los conozcan, los
Ig nobel son una Gala de Premios que parodian a los Nobeles, siendo financiados
por la revista The Annals of Improbable Research, un diario principalmente de
sátira y humor enfocado en la ciencia. De esta forma, son una especie de
premios a investigaciones extravagantes, cuyo lema organizacional es “primero hacer
que la gente se ría, y luego que piensen”.
Imagen de tripadvisor
De este modo, la estatua del héroe legendario Yamatotakeru, conocido
por vencer a sus enemigos astutamente disfrazado como una sirvienta, también
vence hoy en día a sus adversarios aéreos, en esta ocasión, “disfrazando” su
composición metálica en una aleación que provoca el rechazo de las palomas. Una
forma inteligente y barata de mantener limpias las estatuas ahorrando el periódico
coste que supone limpiarlas, de mantener la higiene en las ciudades evitando el
peligroso foco de infecciones que son las heces de las aves y, cómo no, de preservar
un importante valor patrimonial y cultural que deberíamos aprender a valorar y
respetar. Podríamos tomar ejemplo de los japoneses e implantar este humorístico
avance en nuestras ciudades. Mientras
tanto, continuaremos viendo como las caquitas de palomas se apoderan y adueñan
de todas nuestras estatuas.
Típica estatua llena de heces de pájaros.
Imagen de elpais





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