En el mundo existen numerosas formas de curar una
enfermedad, habiendo avanzado la medicina y la tecnología de formas inimaginables hasta descubrir
medicamentos y pruebas capaces de detectar y curar numerosas dolencias. Sin
embargo, como complemento a las terapias convencionales de curación, se han
desarrollado una serie de terapias alternativas que utilizan otras fuentes
ajenas al campo de la medicina como catalizadoras de la curación, siendo un
amplio abanico que abarca conceptos como los que vamos a desarrollar: la zooterapia,
la risoterapia y la musicoterapia.
La zooterapia es una de las que más beneficios se
ha demostrado que aporta al proceso de recuperación de una enfermedad,
empleando distintos tipos de animales que abarcan desde los perros hasta los
delfines, los cuales se utilizan mucho en niños autistas y en otras enfermedades degenerativas. Estos animales son usados como medio para desarrollar la empatía de
las personas enfermas, como apoyo si existe algún tipo de dificultad física o
como simple compañía, aseverando numerosos estudios que una mascota reduce los
casos de depresión al establecerse lazos afectivos con ésta y que su sola presencia mejora la vida de un humano enfermo. Podemos afirmar que, en efecto, la terapia con un animal es capaz de profundizar mucho más en los individuos que padecen enfermedades, creándose una sensación de alivio del alma y una enorme conexión que les da fuerzas para seguir con su tratamiento habitual.
Por otra parte, la risoterapia es aquella que emplea la risa como medio para descargar tensiones y para subir el ánimo. Se suele llevar a cabo en sesiones grupales en las que se aprende a controlar los pensamientos negativos y en las que se enseña a encontrar motivos para reírse de uno mismo, mejorando así la predisposición del enfermo hacia su propia enfermedad, su autoestima e imagen propia y haciéndole los efectos negativos más llevaderos. La risoterapia en realidad es algo que todos deberíamos practicar en algún momento, ya que reduce el estrés y mejora la sensación general de malestar.
Por último, la musicoterapia hace empleo de los sonidos, la música y los ritmos para infundir estados de ánimo en el paciente y poder controlar sus emociones y sensaciones. Se hace empleo de ella tanto como para relajar como para crear imágenes a través de las notas, influyendo así del mismo modo en la forma en la que un enfermo o una persona con un problema es capaz de afrontar la situación que le preocupa.
En resumen, existen numerosas terapias alternativas que por sí solas no son una fuente de curación de enfermedades o dolencias, pero sí que ayudan considerablemente a mejorar con mayor prontitud, a crear pensamientos positivos y a convivir con uno mismo. Con todo, no hace falta estar enfermo para hacer empleo de estas terapias ya citadas: además de usarse en el campo de la medicina como apoyo a las terapias convencionales, sirven para crear una vida personal más confortable y para afrontar los problemas del día a día con otra perspectiva.
¡Encuentra tu propia terapia alternativa!
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