| Observamos en el dibujo antiguo el Castillo, el Puente de Barcas y la Torre del Oro |
Cuando entramos en el Altozano
cruzando el puente para ir a la calle Betis o a San Jacinto, quizás no hayamos
reparado en que, detrás de la capillita del Carmen, se levanta un histórico mercado
de barrio. A media mañana el mercado de Triana, se llena de vida con un ir y
venir de vecinos del barrio que llevan haciendo sus compras allí desde hace
generaciones. Sin embargo no siempre un sitio tan agradable para acudir
asiduamente. En otra época la sola idea de tener que ir a este lugar provocaba auténticos
sudores fríos a los sevillanos. Era un "antro de horror, hediondez y soledad"....
| Maqueta del Castillo de San Jorge |
El perfil que desde la otra
orilla del rio se contempla de Triana con el Puente de Isabel ll, y ahora la
Torre Pelli al fondo, nada tenía que ver al que presentaba cuando aún quedaba
mucho para que estas construcciones se hubieran de imaginar. Si miramos desde este punto, en la orilla que
queda a la derecha del puente, se levantaba una imponente fortaleza de la que
ya se tenían noticias en épocas de dominación almohade. Tras la conquista de
Sevilla, Fernando III el Santo, se lo entregó a los caballeros de la Orden de
San Jorge para que custodiaran este estratégico enclave defensivo. En la
segunda mitad del siglo XV experimenta un periodo de abandono hasta 1481. A
partir de ese año la recién creada Santa Inquisición decide instalarse en el
mencionado castillo. Se convierte desde entonces y durante 300 años, en un
lugar lúgubre y siniestro, donde se mezclaban dolor y miedo. Disponía de 26
cárceles en su interior y constituía la sede de la Inquisición en España. Dentro
de estos muros se encerraba a los sospechosos, posteriormente se les torturaba
con una amplia gama de técnicas, hasta que confesaban y eran condenados, para
ser quemados en los llamados Autos de Fe, que se celebraban en la Plaza de San
Francisco, en las cercanías de la actual parroquia de la Magdalena o en las
inmediaciones de Santa Ana. Cientos de personas fueron procesadas a lo largo de los siglos en
los que permaneció el Santo Oficio en Sevilla. En 1785, la Inquisición ya en
decadencia, abandona esta sede y se traslada a la Alameda hasta que fue
disuelta definitivamente en 1834 por la Regente María Cristina. El castillo en
estado ruinoso, fue derruido y en el solar se edificaron casas y el actual
mercado de Triana.
| El espacio ha sido restaurado y acondicionado recientemente |
Tras una reciente remodelación las
ruinas del Castillo de San Jorge están perfectamente acondicionadas como Museo
de la Inquisición. Sigue un diseño moderno en lo que se refiere a las infraestructuras
e iluminación artística y además aprovecha las últimas tecnologías
(videos, pantallas táctiles, proyecciones…), para situar al espectador en el
truculento contexto. Ahora bien, mensaje a los sádicos, no esperen encontrar
instrumentos de tortura de la época, ni maniquíes mutilados, para eso vayan a
museos de esos de la tortura que abundan mucho. Eso sí, la visita no es
excesivamente larga, así que puede aprovechar para dar una vuelta por Triana,
es recomendable la zona del Paseo de la O donde se encuentra el Callejón de la Inquisición
que conecta dicha zona con la calle San Jorge, y que es otro vestigio del
antiguo castillo.
Horario
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Lunes a viernes de 11h a 18,30h; Sábados y domingos
10 a 15h
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Tarifa
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Entrada libre
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Observaciones
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En ocasiones, como en Agosto y Septiembre de 2012,
acoge exposiciones del ICAS, similares a las del espacio Antiquarium de las
Setas.
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Si les ha interesado este reportaje, les recomendamos el video de la Agencia EFE sobre este lugar.
Buen artículo.
ResponderEliminarSaludos desde Sevilla la llana
Muchas gracias!
EliminarMuchas gracias!
EliminarAquí se dice que cientos de miles de personas fueron condenadas y ejecutadas. ¿Podría por favor citar la.fuente de información de ese dato? Yo tengo entendido que en más de 200 años no se llegó a ejecutar ni a 30 (torturados no sé)
ResponderEliminarTras revisar las fuentes he comprobado que la afirmación que hago en efecto es errónea. Mi cifra sí que podría ajustarse a todos los procesados (que no tienen por que haber terminado en ejecución o en tortura) por la Inquisición en todo el territorio de España durante los años en que estuvo activa. Pero en ningún caso se corresponde esa cifra con los torturados y ejecutados en Sevilla, como decía yo en el texto. Paso a corregirlo y le doy las gracias por su aporte. Un saludo.
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