¿Has escuchado hablar de los
“mandalas”? (¿O quizás de los “mándalas” con tilde? porque ambas grafías son
correctas). ¿Sabes qué son? Los mandalas son imágenes estructuradas o no
alrededor de un centro. La palabra “mandala” proviene del sánscrito (lengua
clásica de la India) y significa
“círculo”.
Los mandalas los podemos
encontrar en todas partes; cada vez que miramos a nuestro alrededor nos podemos
encontrar alguno. Entre los ejemplos más clásicos y resaltantes de los mandalas
tenemos al sol y todos los cuerpos celestes, la célula, el átomo, los rosetones,
el calendario azteca, las flores, la cruz celta, la rueda zodiacal, en fin,
todo lo que tenga forma circular lo podremos considerar como un mandala.
¿Para qué sirven los mandalas?
¿Para qué sirven los mandalas?
Los mandalas se usan,
principalmente, para sanar, meditar y relajarse. El psicoanalista Carl Jung los
utilizó con muchos de sus pacientes como método de curación, incluso él mismo
trabajó con ellos para su propio beneficio.
¿Qué se hace con un mandala
o cómo se trabaja con un mandala?
Los mandalas se pueden colorear utilizando diversos materiales o se pueden crear en una hoja en blanco poniendo nuestra creatividad a prueba.
¿Dónde se puede conseguir mandalas para trabajarlos?
Los mandalas se pueden colorear utilizando diversos materiales o se pueden crear en una hoja en blanco poniendo nuestra creatividad a prueba.
¿Dónde se puede conseguir mandalas para trabajarlos?
En la web hay diversos
sitios donde los pueden encontrar, uno de mis favoritos es: http://www.dificiles.mandalasgratis.com/ . Otra alternativa es visitar la librería más
cercana y preguntar qué libros de mandala
ofrecen y seguramente tendrán un par de ellos.
Beneficios de los mandalas
Entre los principales
beneficios de crear y/o colorear mandalas encontramos que calman la mente y las
emociones, logran estados de concentración, estimulan procesos creativos, reducen
la presión arterial, relajan, fomentan el autoconocimiento, curan enfermedades
y liberan de adicciones.
Como podemos observar, los
beneficios son múltiples y la actividad como tal es sumamente sencilla. Lo
único que se necesita es disposición, tiempo, hojas de papel y colores. Esto,
en principio, porque realmente se puede trabajar con materiales diversos
(témpera, acuarela, plastilina, marcadores/plumones, entre muchos otros).
Además de colorear mandalas,
las personas que así lo prefieran los pueden crear. Recomiendo probar ambas actividades
para comprobar con cuál se siente uno mejor o con cuál se obtiene mejores
resultados.
No hay ningún orden
específico para colorear mandalas, se puede hacer de adentro hacia afuera
(técnica que normalmente se emplea cuando la persona quiere exteriorizar o
sacar alguna emoción) o de afuera hacia adentro (cuando la persona busca
recogimiento, introspección o iluminación).
Igualmente, los colores que
se emplean son a gusto de la persona que colorea el mandala o también puede
dejarse al azar, en cuyo caso con la mano izquierda se escogen, uno a uno, los
colores a utilizar. La utilización de los colores al iluminar mandalas arroja
muchas luces sobre nuestros estados anímicos, algunas veces desconocidos para
nosotros mismos. La predominancia de algunos colores sobre otros normalmente tiene
un significado, lo que contribuye inmensamente al propio autoconocimiento. Al
respecto, hablaré en una próxima entrega.
Por lo pronto, los invito a
probar esta técnica. No tienen nada que perder, al contrario pueden abrir una
puerta que los lleve directo a una mejor manera de vivir, a una nueva filosofía
de vida.


Que interesante, gracias!!
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