lunes, 11 de febrero de 2013

La renuncia del Papa Benedicto XVI


A nadie le ha dejado indiferente la noticia que a este medio día aparecía en notas de prensa y diferentes redes sociales: la renuncia de su cargo del Papa Benedicto XVI, a sus 86 años de edad, tras ser nombrado Sumo Pontífice en el año 2005 . Los motivos, aunque mucho se especula sobre el tema, son su delicado estado de salud y su avanzada edad, tal y como el Santo Padre ha anunciado esta misma mañana. Se trata de un hecho poco corriente en la historia contemporánea de la Iglesia Católica que se ha acogido con gran sorpresa y conmoción en la sociedad. 

Según el Derecho Canónico: "Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero que no sea aceptada por nadie", tal y como precisa el canon 332,2 que es el único elemento válido para juzgar el tema. El Código de Derecho Canónico subraya que los dos modos previstos en la legislación para el cambio en la cabeza de la Iglesia son el fallecimiento o su renuncia y que este segundo supuesto tiene una peculiaridad: "no se requiere que sea aceptada por nadie, dado que no tiene superior en la tierra". 

Asimismo, agrega que "una vez hecha la renuncia y manifestada, en el modo que sea, a la Iglesia por el Romano Pontífice queda vacante la sede pontificia y no puede volverse atrás". 

Una vez la Sede Apostólica está vacante se procede a la convocatoria de un cónclave para elegir al nuevo papa. En este caso, la Sede Vacante comenzará el 28 de febrero de 2013 a las 20.00 hora local de Roma. 

El comunicado con el que esta mañana el Papa Benedicto XVI renunciaba oficialmente a su cargo como vicario de Cristo y sucesor de Pedro es el siguiente: 

"Queridísimos hermanos, 

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. 

Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. 

Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. 

Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice. 

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. 

Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria. 

Vaticano, 10 de febrero 2013." 


Pero esta no es la primera vez que el Santo Padre decide voluntariamente renunciar a su cargo en la historia de la Iglesia Católica, aunque si hay que recalcar que hacía casi seis siglos que no acontecía un hecho como este puesto que el último fue en el año 1415. 

El primero fue el Papa Clemente I, Sumo Pontífice del año 88 al 97 D.C, quien renunció a favor de Evaristo, tras ser arrestado y condenado al exilio porque decidió que los católicos no debían quedarse sin un guía espiritual. 

De la misma forma, el Papa Ponciano (230 al 235 D.C.) dejó su cargo a favor de Antero al haber sido desterrado a la isla de Cerdeña y antes de su muerte y con varias penalidades en su contra, decidió renunciar como líder de la Iglesia Católica, mientras que el Papa Silverio (536 al 537 D.C) fue obligado a renunciar a favor del Papa Vigilio. 

El antecesor homónimo del Papa actual, Benedicto IX (del 10 marzo al 1 de mayo de 1045), renunció a favor de Silvestre III y después retomó el cargo para otorgarlo a Gregorio VI, quien fue acusado de haberlo adquirido ilegalmente y decidió también renunciar. 

El caso más conocido de renuncia es el del Papa Celestino V, quien pasó a la historia como el pontífice del "gran rechazo". Su pontificado duró del 29 de agosto al 13 de diciembre de 1294 y después se retiró a una vida de eremita. Tras su renuncia fue elegido Bonifacio VIII. 

El último Papa que renunció fue Gregorio XII (1406 a 1415), que vivió el llamado Cisma de Occidente, en el que coincidieron tres papas al mismo tiempo: Gregorio XII, el papa de Roma; Benedicto XIII, el Papa de Avignon, y el llamado "antipapa" Juan XXIII. Con el concilio de Constanza, el emperador Segismundo obligó a dimitir a los tres pontífices, pero sólo Gregorio XII obedeció y después de él fue elegido Martín V. 


El próximo Papa necesitará en todas las votaciones la mayoría de los dos tercios de los votos de los cardenales asistentes al Cónclave para ser elegido, que será convocado a partir del 28 de febrero, una vez sea firme la renuncia de Benedicto XVI. 

Así lo contempla la Constitución Apostólica "Universi Dominici Gregis", que señala que si en el caso de que en la elección del Papa se perpetrara el delito de simonía (comprar los votos) todos los culpables serán excomulgados, pero el voto será válido. 

El Colegio Cardenalicio está compuesto por 209 miembros, de los que 118 tiene menos de 80 años, por lo que podrán elegir papa en el próximo cónclave, y 91 octogenarios, que no pueden votar pero sí pueden ser elegidos Pontífice. El Vaticano espera que el cónclave de cardenales, que todavía no ha sido convocado, elija al sucesor de Benedicto XVI en marzo, afirmó hoy el portavoz, Federico Lombardi.

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