Puede parecer un bulo, una exageración o sencillamente una
casualidad, pero nada más lejos de la realidad. En los últimos años han sido
muchos los casos de pacientes diagnosticados precozmente de cáncer gracias a
las providenciales advertencias de sus mascotas. Son casos con una base
científica, remontándose las primeras investigaciones en este insólito campo a 1989 en el Reino Unido, investigaciones que fructificaron en el año
2004 con un artículo del equipo liderado por Carolyn M. Willis
en la prestigiosa British Medical Journal.
En dicho artículo se difundieron las primeras pruebas acerca de la detección
olfativa del cáncer intestinal, acelerando los trabajos a nivel mundial en este
sorprendente campo.
Según los investigadores, la nariz húmeda de los perros es
un impresionante sensor biológico doscientos mil veces más potente que en los
seres humanos. En el pasado, la capacidad olfativa canina se ha demostrado útil
para actividades tan diversas como la detección de drogas o explosivos. Ahora
también ha demostrado su valía para detectar diferentes tipos de tumores malignos, estando entre los más estudiados con estos cánidos el de páncreas, el intestinal y el estomacal, detectables a través del
aliento por una serie de compuestos orgánicos volátiles vinculados a la proliferación de células cancerosas. Aún más, recientemente también se ha demostrado el éxito en la
detección de otro tipo de cánceres como el de colon, de pulmón, mama o incluso
el de piel. Pero no todos los perros pueden oler el cáncer, y sólo algunos lo han conseguido sin ser adiestrados. Ahora bien,
convenientemente preparados, su precisión ronda el 95%.
Es bien sabido que la detección rápida es clave para curar
con éxito el cáncer, así que varios hospitales han iniciado estudios para
calibrar la capacidad canina en este campo. Las investigaciones son recientes
pero prometedoras, tanto que ya hay varios equipos tratando de reproducir y de
construir una nariz mecánica que agilice el diagnóstico y que sortee la imposibilidad
de utilizar perros a gran escala para diagnosticar pacientes.
En Japón, el equipo del doctor Hideto Sonoda; en Israel, los científicos del Instituto Tejnión de Haifa; los de la
Universidad finlandesa de Tampere; el
equipo de la Universidad
de Gotemburgo y muchos otros se han lanzado a la construcción
de narices electrónicas. Hasta ahora, los proyectos han agotado miles de
millones sin conseguir el revolucionario detector que se esperaba, pues no es fácil
ni barato reproducir la capacidad olfativa de los perros. Aún tendrán que pasar
algunos años hasta que en los hospitales se instale una nariz mecánica que
detecte y diagnostique el cáncer. Por el momento, los investigadores esperan
que, a medida que el análisis molecular se vuelva más barato y más fiable, las
aplicaciones olfativas sigan evolucionando progresivamente y se puedan aplicar
masivamente en la próxima década. Sin lugar a dudas, será un gran paso en la
lucha contra el cáncer.
Más información en:
Me ha gustado mucho leer este artículo porque, puede ser de mucha ayuda para muchas personas y muy tranquilizador ya que por desgracia es tan frecuente esta enfermedad.
ResponderEliminarMuchísimas gracias a ti por leernos. Un placer que hayas disfrutado con nuestro artículo ^^
ResponderEliminarSaludos =)