DEPRESIÓN
DEL SIGLO III:
ASPECTOS SOCIALES
En el siglo III; la comunicación
dentro del imperio era ya muy complicada ya que, por lo grande de éste, las
vías de transmisión existentes, principalmente calzadas romanas y el sistema de
postas se hicieron lentas y poco accesibles por los mensajeros imperiales (Heather,2005).
Tales medios en el aspecto militar causaron desconfianza de lealtad. Las tropas
se unían a otras y formaban alianzas; vínculo que produjo que los comandantes
aspiraran a ser emperadores de Roma si así se requería.
Spielvogel (1998) indica a la muerte de Cómodo,
quinto y último buen emperador, su sucesor Marco Aurelio vio iniciar la era de
los emperadores Severos, los cuales implantaron una monarquía militar dentro
del imperio. La monarquía consistió en aumentar el ejército; salarios de
militares al igual que inclinarlos a posiciones gubernamentales. A la muerte de
Alejandro Severo, concluyente de la dinastía en el año 235 D. c.; inició una
etapa de crisis, resaltando poderes ilegales sin fundamentos propios en las
provincias; descenso de la producción agrícola; falta de vías de comunicación y
quiebra del sistema monetario.
Después de la monarquía; dos periodos
destacaron en el imperio romano. La anarquía militar (235 – 268 D. c.) y el de
los emperadores ilirios ( 268 – 284 D. c.). La rebeldía militar empeñada en
poner a sus comandantes como emperadores; el inicio de las invasiones bárbaras
al territorio por falta de atención en las fronteras, inseguridad, epidemias y
hambruna; permiten a Gibbon (2006) analizar las
características del primer periodo. Para evitar el desorden implantado por los
militares, Occidente y Oriente formaron el imperio Galo (Galias) y el reino de
Palmira con el objetivo de enfrentarse a las amenazas exteriores que aquejaba
el imperio.
De origen danubiano e ilirio;
generales guerreros de batallas contra los bárbaros y unificadores del imperio,
así se caracterizaban los emperadores ilirios. Claudio II fue el que inició la
unificación; posteriormente su sucesor, Aureliano reconquistó gran parte del
imperio e hizo desaparecer al imperio galo y al reino de Palmira en el segundo
periodo.