domingo, 1 de septiembre de 2013

El método científico: ¿Dónde están los bebés de las lapas?



¿Sabe cómo se desarrolla una investigación científica?. Siempre se nos habla del “método científico” como una secuencia rigurosa y ordenada de pasos, que supuestamente, los científicos seguimos como una verdadera receta de cocina. Sin embargo, en la realidad hay muchas otras cosas más envueltas. Aunque algunos científicos no compartan mi opinión, el proceso de la investigación comienza con el interés personal del investigador. Me refiero a que sus afectos están involucrados. Más claramente, él (o ella) investiga alguna cosa por la cual se siente atraído. Después de una etapa de observación, surgen una serie de interrogantes en la cabeza del investigador y junto a ellas, posibles explicaciones. Veamos este proceso con un ejemplo concreto.

Las “lapas” (molusco del intermareal rocoso del genero Fissurella) siempre me han parecido organismos interesantes, por su ecología, así como por su importancia comercial en Chile.  Cuando logramos encontrar alguna, ya poseen un tamaño de varios centímetros, casi cercanas al estado adulto. Sin embargo, ¿qué pasa con las etapas más tempranas?. Si consideramos que estos animales inician su vida en el plancton, ¿dónde están llegando las nuevas lapas para comenzar su vida en las rocas?. En otras palabras, nuestra interrogante es: ¿dónde está la “sala cuna” de las lapas?. Después de buscar en la literatura ya publicada, para saber qué es lo que han dicho otros investigadores, encontramos que las algas pequeñas, aquellas que forman parches tipo césped, albergan una fauna diversa donde los animales jóvenes encuentran refugio y alimento. Otros antecedentes indican que las agrupaciones de mejillones, también son lugares adecuados para la llegada de las nuevas lapas.  Estos antecedentes, nos llevaron a plantearnos una posible explicación para este proceso. Es decir, una hipótesis que se puede comprobar o descartar en forma experimental. Nuestra hipótesis es que las nuevas lapas estarían llegando a los parches de algas en las rocas de la orilla, al igual que en el caso de otros organismos marinos en diferentes costas del mundo.

Para resolver la hipótesis, debemos plantearnos un diseño experimental. En este caso, simplemente se colectaron en el terreno una serie de muestras de distintas algas, así como parches de pequeños mejillones, para luego analizar su fauna asociada en el laboratorio y bajo una lupa. ¿Cuál fue el resultado de la investigación?. El trabajo de laboratorio mostró la presencia de lapas muy pequeñas, como del tamaño de una “cabeza” de alfiler, en los ambientes estudiados. Sin embargo, la mayor abundancia se registró en los parches formados por el alga Gelidium chilense, conocida por los mariscadores como “champa”. En esta alga se encontraron, en promedio, cerca de 800 lapas en un metro cuadrado. Esto confirmó nuestra hipótesis. Pero, no sólo se observaron lapas, también una importante cantidad de juveniles de chitones (“apretadores”) y erizos comestibles Loxechinus albus. Como parte de la actividad científica, estos resultados han sido publicados y presentados en congresos, para que otros científicos puedan analizar nuestros resultados y utilizar el nuevo conocimiento.

¿Para qué nos sirve la información obtenida?. En la actualidad, el alga “champa” es cosechada sin que exista ninguna medida legislativa que regule su extracción. De esta forma, nuestros resultados señalan que en el manejo de costas rocosas, es importante no sólo considerar la productividad del alga, si no también el efecto que se genera sobre la fauna asociada. Esto finalmente, podría resultar en medidas de protección.

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