¿Sabe cómo se desarrolla una investigación científica?. Siempre
se nos habla del “método científico” como una secuencia rigurosa y ordenada de
pasos, que supuestamente, los científicos seguimos como una verdadera receta de
cocina. Sin embargo, en la realidad hay muchas otras cosas más envueltas.
Aunque algunos científicos no compartan mi opinión, el proceso de la
investigación comienza con el interés personal del investigador. Me refiero a
que sus afectos están involucrados. Más claramente, él (o ella) investiga
alguna cosa por la cual se siente atraído. Después de una etapa de observación,
surgen una serie de interrogantes en la cabeza del investigador y junto a
ellas, posibles explicaciones. Veamos este proceso con un ejemplo concreto.
Las “lapas” (molusco del intermareal rocoso del genero Fissurella)
siempre me han parecido organismos interesantes, por su ecología, así como por
su importancia comercial en Chile. Cuando
logramos encontrar alguna, ya poseen un tamaño de varios centímetros, casi
cercanas al estado adulto. Sin embargo, ¿qué pasa con las etapas más
tempranas?. Si consideramos que estos animales inician su vida en el plancton,
¿dónde están llegando las nuevas lapas para comenzar su vida en las rocas?. En
otras palabras, nuestra interrogante es: ¿dónde está la “sala cuna” de las lapas?.
Después de buscar en la literatura ya publicada, para saber qué es lo que han
dicho otros investigadores, encontramos que las algas pequeñas, aquellas que
forman parches tipo césped, albergan una fauna diversa donde los animales
jóvenes encuentran refugio y alimento. Otros antecedentes indican que las
agrupaciones de mejillones, también son lugares adecuados para la llegada de
las nuevas lapas. Estos antecedentes,
nos llevaron a plantearnos una posible explicación para este proceso. Es decir,
una hipótesis que se puede comprobar o descartar en forma experimental. Nuestra
hipótesis es que las nuevas lapas estarían llegando a los parches de algas en
las rocas de la orilla, al igual que en el caso de otros organismos marinos en
diferentes costas del mundo.
Para resolver la hipótesis, debemos plantearnos un diseño
experimental. En este caso, simplemente se colectaron en el terreno una serie
de muestras de distintas algas, así como parches de pequeños mejillones, para
luego analizar su fauna asociada en el laboratorio y bajo una lupa. ¿Cuál fue
el resultado de la investigación?. El trabajo de laboratorio mostró la
presencia de lapas muy pequeñas, como del tamaño de una “cabeza” de alfiler, en
los ambientes estudiados. Sin embargo, la mayor abundancia se registró en los parches
formados por el alga Gelidium chilense, conocida por los mariscadores como
“champa”. En esta alga se encontraron, en promedio, cerca de 800 lapas en un
metro cuadrado. Esto confirmó nuestra hipótesis. Pero, no sólo se observaron
lapas, también una importante cantidad de juveniles de chitones (“apretadores”)
y erizos comestibles Loxechinus albus. Como parte de la actividad científica,
estos resultados han sido publicados y presentados en congresos, para que otros
científicos puedan analizar nuestros resultados y utilizar el nuevo
conocimiento.
¿Para qué nos sirve la información obtenida?. En la actualidad,
el alga “champa” es cosechada sin que exista ninguna medida legislativa que
regule su extracción. De esta forma, nuestros resultados señalan que en el
manejo de costas rocosas, es importante no sólo considerar la productividad del alga,
si no también el efecto que se genera sobre la fauna asociada. Esto finalmente,
podría resultar en medidas de protección.

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