martes, 24 de diciembre de 2013

La competencia de Sus Majestades de Oriente

El día seis de enero parecía un día dedicado a los tres magos de Oriente, aquellos que vinieron desde tierras lejanas siguiendo la estela de una estrella montados sobre sus camellos; también era un día en el que los niños recibían regalos de Sus Majestades si habían sido buenos durante el año, o carbón si se habían portado mal. Lo que no contaban era con que existía una figura que quería también hacer de dicha fecha su día: la bruja Befana.

¿Pero quién es esa mujer que comparte protagonismo con los Reyes Magos y de la que sabemos tan poco?

Según cuenta la leyenda, en el viaje que los Reyes Magos realizaron para entregar sus ofrendas al niño Jesús que acababa de nacer en un pesebre de Belén, la orientación les falló un tanto y acabaron perdidos, sin saber al lugar al que dirigirse. Decididos a encontrar de nuevo el camino lo antes posible, pidieron indicaciones en la casa más próxima donde una anciana les dijo las coordenadas a seguir pero se negó a acompañarlos a adorar al recién nacido pese a las peticiones que le hicieron; éstos emprendieron la marcha de inmediato, momento en el que se sucedió la historia que todos conocemos en la que ofrecieron a Jesús sus ofrendas de oro, incienso y mirra y que se representa en los belenes y representaciones artísticas.




Tras esto, y después de reflexionar, la anciana se arrepintió de no haber ido con ellos, por lo que salió tras ellos con una cesta cargada de dulces y otros pasteles que ofrecerle a la criatura que los tres reyes habían ido a adorar. Sin tener éxito en sus averiguaciones después de perder la pista de Sus Majestades que hacía rato que se habían marchado, fue de puerta en puerta, llamando a todos los hogares, con la esperanza de encontrar en alguno de ellos al niño que los desconocidos de Oriente le habían invitado a visitar y repartiendo todos los regalos que llevaba en la cesta esperando que alguno de ellos fuese el correcto.

De esta última parte surge la creencia en algunos lugares italianos de que el día seis de enero, el mismo que coincide con la llegada de los Reyes Magos, una anciana llena con chucherías, caramelos y regalos los calcetines que los niños colocan para ella, siempre y cuando se hubiesen comportado bien a lo largo del año; por el contrario, les regalaba carbón como regañina para que se enmendaran. En otros lugares realizan desfiles, como en nuestro país las famosas cabalgatas,así como teatros y varios festejos, todos ellos en honor a esta figura que derivó en sus posteriores representaciones de esta historia en la leyenda de "la bruja Befana".

Sea como fuere, lo cierto es que los famosos Reyes Magos tienen competencia en la repartición de regalos para los niños que se portan bien y carbón para los que se portan mal; esta historia demuestra que, pese a las fronteras y a las diferentes interpretaciones, las distintas culturas acaban confluyendo en leyendas semejantes que tienen el mismo propósito: arrancar a los niños que creen en ellas una sonrisa y una noche de espera impaciente que culminará en risas y dulces... o en carbón y la promesa de mejorar a los que han sido un tanto traviesos.

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