¿Os habéis parado a pensar, que todos los hechos y evidencias que hoy tenemos tan asumidos como parte de nuestra historia y de la realidad, una vez no fueron más que estúpidas y osadas creencias que desafiaban a las creencias e ideas aprendidas y aprehendidas por nuestros antepasados? Lo que hoy está escrito, una vez, no fue más que la nota discordante de una sintonía armónica y popular entre las gentes.
Hoy queremos hablaros de los Ooparts, que no son nada más y nada menos que una serie de “artefactos fuera de lugar” que desafían a los cánones establecidos en nuestra sociedad y realidad contemporánea, tal y como la conocemos. La palabra Oopart representa concretamente a un acrónimo en inglés, “Out of places artifact”, que fue acuñado por el naturalista y criptozoólogo estadounidense, Ivan Sanderson, para denominar a un objeto de interés histórico, arqueológico o paleontológico que se encuentra en un contexto muy inusual, o aparentemente imposible, y que podría desafiar la cronología de la historia convencional.
- A continuación os presentamos algunos de los que han sido reconocidos como veraces (o andan en vías de estudio y por tanto no están tachados como falsos) y que a su vez resultan más curiosos o interesantes.
El Martillo de Kingoodie
Podríamos describirlo como los restos de un martillo, muy parecido a los que encontramos hoy en día en cualquier tienda. Concretamente, está formado por la parte con la que se golpea (boca) y alguna traza de la madera a la que se encuentra unido este pico (mango). Lo extraño de todo esto, es que el martillo se encuentra incrustado en una roca que fue descubierto en 1844 en Escocia, y que pertenece al devónico, un periodo geológico que tuvo lugar hace aproximadamente 416 millones de años. Además, el hierro de la boca del martillo se encuentra ligeramente fundido sobre la roca, algo que indicaría que fue anterior a la creación de la propia roca. Pero…¿qué ocurre si les cuento que, posiblemente nuestro ancestro más cercano, el homo australopithecus, no habitó oficialmente la Tierra hasta hace, únicamente, 4 ó 5 millones de años? ¿Qué fue capaz de crear este martillo, más de 400 millones de años antes?
El anillo de la Dinastia Ming.
Quizás el más estrambótico de todos los Ooparts (y el más dudoso y cuestionable). Un anillo con un reloj, como esos que están hoy en día de moda, y con una marca bien clara y grabada en su dorso escrita en inglés, “Hecho en Suiza”.
¿Lo peculiar?, que este anillo fue descubierto en una de las tumbas de la Dinastía Ming del antiguo Imperio Chino, que fue sellada en totalidad aproximadamente en el siglo XVI, hasta que se abriera la misma en 1906.
Es cierto que, aunque durante el gobierno del Emperador Ming los chinos eran capaces de construir y fabricas algo parecido a los relojes de hoy en día, ello no aclara el avance de incorporarlo en un reloj, y mucho menos, que tenga escrito, y en inglés, una leyenda como la de “Hecho en Suiza”. Además, se le ha aplicado la prueba del carbono 14 a ciertas partes del material con el que se encuentra hecho, ofreciendo en los resultados una antigüedad que ronda los 1.000 años.
¿Una señal de algún viajero en el tiempo? Juzguen ustedes.
Artefactos Quimbaya
Son también conocidos como aviones precolombinos o Pájaros de Otún. Son unas figuras de oro y bronce propios de la cultura quimbaya, que fueron encontrados en Colombia, y que datan aproximadamente del año 1.000 d. C. Se consideran Poparts porque, pese a que algunos arqueólogos justifican su forma, muy parecida a un aeroplano moderno, a representaciones de animales, es un punto en torno al cual existe muchísima discusión. Posiblemente un enigma que nunca lleguemos a desvelar. ¿Quisieron representar los quimbayas a aviones que surcaban sus cielos? ¿Querían inmortalizar únicamente el desafío a la gravedad de ciertos animales?
La cabeza de Tacaxic-Calixtlahuaca
Aunque todos aceptemos la versión oficial de que los españoles en 1492 fuimos los primeros habitantes del viejo continente en llegar al continente americano, es realmente un hecho que muchas personas cuestionan debido a que existen numerosos indicios y evidencias para creer en lo contrario.
Una de estas es la cabeza de Tacaxic-Calixtlahuaca, una pequeña cabeza realizada en terracota que fue descubierta en 1933 por el arqueólogo José García-Payón en una tumba precolombina, en la zona de Tecaxic-Calixtlahuaca en el valle de Toluca por el arqueólogo José Garcia-Payón.
El lugar en el que fue hallado estaba intacto, lo que elimina la posibilidad de una contaminación accidental, es decir, que hubiera llegado ahí por cualquier suceso que hubiera tenido lugar con posterioridad al sellado de dicha tumba.
Pese a la fragilidad de un material como la terracota, hay quienes tratar de demostrar que esta cabeza llegó ahí por medio de un visitante desconocido antes de 1492, que fue descubierta por una civilización precolombina a raíz de un naufragio fenicio, o incluso, que la cabeza de terracota muestra rasgos vikingos y procede de una escultura vikinga. ¿Fue Cristóbal Colón el primero en llegar a América? Cada vez, parece algo más cuestionable.
El penique de Maine
Siguiendo con lo anterior, nos encontramos ahora ante el Penique de Maine, una moneda del rey Viking Olaf III de Noruega, que vivió entre 1050 y 1093, que fue encontrado en los Estados Unidos en Goddard, en las ruinas de un asentamiento nativo de algonquinos. No existe la más mínima duda en torno a su veracidad, aunque son muchos quienes tratan de defender que esta moneda llegó allí después de que el hombre europeo arribará en América en el siglo XV. ¿Una prueba más de que los vikingos adelantaron a Colón?.
Mecanismo de Anticitera
Finalmente, el mágico y a la vez enigmático mecanismo de Anticitera. Es una calculadora mecánica antigua de bronce diseñada para prever la posición del Sol, la Luna, y algunos planetas, permitiendo predecir eclipses. Está cubierto de signos e inscripciones astronómicas en griego antiguo, más específicamente, en el dialecto corintio-siracusano.
Fue descubierto por unos pescadores a principios del siglo pasado en los restos de un naufragio cerca de la isla griega de Anticitera, y según algunos estudios, se data en el año 87 a. C.
El mecanismo de Anticitera es considerado hoy por hoy, tras numerosos estudios, como la primera computadora de la historia. Un honor, que hasta ahora, tenía Ada Lovelace, que a principios del siglo XIX desarrolló una maquinaria que permitía acercarse a la posibilidad de realizar cálculos imposibles para un ser humano.
Como podéis comprobar, la historia es un ente vivo,que no podemos tratar de enmarcar en una fotografía estática y permanente. Y por ello, deberíamos de guiarnos por la historia de la propia historia, para recordar que lo que a veces era tachado de absurdo o imposible, más tarde, acabó siendo aceptado como una verdad inamovible. A partir de aquí, toca analizar y estudiar todos estos casos, pero que cada uno, juzgue y piense libremente.
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