lunes, 30 de diciembre de 2013

Un beso bajo el muérdago

Esta tradición navideña ha sido practicada alrededor del mundo desde que tenemos memoria, sin embargo poco se sabe sobre el origen de este ritual que ha llegado hasta nuestros días: darse un beso al pasar debajo de una rama de muérdago. La tradición consiste en colgar una rama de muérdago del techo o en el marco de una puerta. Cada vez que dos personas se encuentran bajo el muérdago se supone que deben besarse y escoger un fruto de las ramas. Una vez que han sido cogidos todos los frutos ya no se debe seguir con los besos. Este gesto representa las amistades duraderas, la fertilidad y la buena suerte en futuros matrimonios. El muérdago tiene una larga historia que sienta las bases del porqué y el cómo se celebra la costumbre hoy en día.. Para comprender el esta tradición, tenemos que conocer de qué tipo de planta estamos hablando, cuáles han sido sus antecedentes y el simbolismo que le rodea. 


El muérdago es un arbusto que puede medir hasta un metro. Es una planta semiparásita de troncos y ramas de los árboles. Su fruto es una baya con un jugo pegajoso cuya germinación permiten los pájaros al comer su fruto y desprenderse de la semilla de éste frotando el pico en las ramas.


Para los druidas celtas era una planta sagrada y curativa con la que oficiaban ceremonias. Se utilizaba para tratar la infertilidad o para hacer venenos y era considerado un símbolo de paz y protección que se empleaba para cualquier mal. Por eso, se usaba como defensa contra brujas y demonios. Los escandinavos creían que el muérdago era una planta de paz, por ello se declaraba la tregua al enemigo bajo esta planta. De ahí, surgió la idea de que besarse bajo el muérdago traería salud, fertilidad y posibilidades de compromiso para las parejas. Según el folklore europeo, el muérdago representa fertilidad debido a su habilidad de reproducirse, así como su capacidad de permanecer siempre verde en cualquier época del año. 

Los primeros archivos de gente besándose bajo el muérdago datan de los Saturnales Griegos. En época de Navidad cuando las parejas se paraban bajo un muérdago se decía que no podían rechazar un beso ya que eso les llevaría un año sin posibilidad de matrimonio. El segundo registro es alrededor del siglo XVIII cuando los ingleses empezaron a colgar lo que llamaban “bola para besar” (kissing ball en inglés) que consistía en una bola de muérdago con cintas y decoraciones alrededor de las puertas y en la mesa del comedor. Las mujeres no podían rechazar un beso si se encontraban bajo la “bola para besar” ya que de recibirlo, el matrimonio llamaría sus puertas en muy poco tiempo. 

A lo largo de los años, esta tradición tuvo tal influencia a nivel mundial, que simplemente se convirtió en una costumbre de las fiestas de fin de año, hasta llegar a ser la tradición que conocemos. ¿Cómo no iba a triunfar el amor a través de los siglos?

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