domingo, 21 de diciembre de 2014

Su majestad, la vaca

Gracias a su nutritivo producto la leche, la vaca ha contribuido de manera especial a la alimentación básica de millones de niños y personas de todas las edades, por supuesto también con su carne durante muchas generaciones. Podríamos decir también que existe en todo el planeta, exceptuando quizás en las comunidades o poblaciones ubicadas en los casquetes polares, o en regiones muy cercanas a estas gélidas latitudes. Sea esta la oportunidad para contarles sobre la domesticación de la vaca, que a pesar de ser el animal estrella que habita nuestras granjas o fincas, realmente muy poco conocemos de su origen.


De acuerdo con investigaciones recientes, la mayoría de las razas comerciales de ganado que existen en el mundo descienden del Bos Primigenius, conocido también como Uro, animal que vivía en los bosques y también en territorios de vegetación abierta. Su presencia ha sido ubicada en el hemisferio norte, a excepción de Norteamérica, iniciando en una era conocida como el Pleistoceno, esto es, alrededor de hace unos 2.6 millones de años. Sobrevivió hasta épocas históricas, ya que el último ejemplar conocido murió en Polonia en 1627 debido a su caza incontrolada.

De esta especie han sido identificadas varias subespecies que habitaron diversos lugares del mundo, y que posteriormente dieron origen a varias de las razas conocidas de ganado vacuno. Dentro de esta gama de subespecies, hay tres que se destacan notablemente y que vale la pena conocer:

1- Bos primigenius primigenius. Habitaba en Europa y el suroeste de Asia. De ella surgió el ganado vacuno doméstico sin giba.
2- Bos primigenius namadicus. Originario del este de Asia, India y Pakistán. Corresponde a la forma ancestral del ganado con giba o ganado cebú.
3- Bos primigenius opisthomus. Vivía en África. Caracterizado por tener cuernos muy grandes, los mismos que tendrían sus descendientes domesticados en este continente.

Dentro de los estudios realizados, no se ha establecido con exactitud dónde tuvo lugar la primera domesticación, si en el sudeste de Europa y luego se propagó hacia el Cercano Oriente o si fue al contrario, pero lo que si sabe con certeza es que en los lugares de origen de las tres subespecies mencionadas se desarrollaron los principales centros de domesticación.


 
            Bos primigenius o Uro              
Origen religioso

A diferencia de los lobos y los jabalíes, el uro y las subespecies indicadas no deambulaban cerca de los asentamientos o poblados humanos atraídos por restos de comida. Una característica que marca la diferencia con estos animales es la de ser gregarios, es decir, su desarrollo gira entorno a la manada; por tanto serían muy difíciles de atrapar, incluso sus terneros. Los autores que han estudiado el fenómeno son categóricos al afirmar, que el proceso de domesticación debió tener un motivo mucho más poderoso que la necesidad del alimento, tal y como sucedió con la domesticación del perro, cuya historia les contamos en nuestro blog hace unos tres meses.

La fecha más antigua sobre la cual se tiene evidencia de la domesticación de vacunos corresponde al año 9.000 a.C., en una época conocida como el Neolítico y que coincide también con la aparición de la agricultura. En estos tiempos, las religiones predominantes en el Cercano Oriente se regían por el culto a una diosa lunar relacionada con la fertilidad. Debido a la curvatura de sus cuernos, muy parecida a la forma de la fase de la luna creciente, estos animales eran considerados representantes de la diosa, siendo venerados como si fueran sus hijos y sus cónyuges, por lo cual, eran sacrificados en medio de rituales sagrados.

En muchas culturas del mundo antiguo, tan reconocidas como la de los sumerios, griegos, egipcios, e incluso en algunas comunidades judías mencionadas en el Antiguo Testamento, sus deidades estaban representadas  por la imagen del toro. En investigaciones arqueológicas realizadas en Catal Hüyuk (Turquía), encontraron en un templo cuarenta altares con representaciones de la deidad lunar y de la fertilidad, asociadas a cabezas de toros y símbolos fálicos. En estas religiones se les denominaba con nombres como Apis, Baal, Moloch, entre otros.

Para rendir tributo a la diosa, los terneros eran capturados y encerrados en corrales en donde los cuidaban muy bien, suministrándoles alimentación abundante y de buena calidad para lograr que alcanzaran tallas considerables y cuernos de gran tamaño. No se conocen muchos detalles de su captura, pero nos podemos imaginar una lucha bastante cruel entre los humanos y los vacunos adultos, pues si damos credibilidad a la interpretación de los dibujos del Paleolítico Superior encontrados en Europa occidental, los machos del Bos primigenius podían alcanzar los dos metros de altura hasta la cruz. Para quienes no están muy familiarizados con el tema anatómico de la cruz, al igual que en los caballos y en otros mamíferos grandes, la cruz se refiere al punto en el cual se une el cuello con la espalda del animal. En este orden de ideas, la balanza de fuerzas estaba poderosamente inclinada a favor de los cuadrúpedos, poniendo en gran riesgo la vida de nuestros antepasados, dado que para capturar a sus terneros tenían que enfrentarse a los adultos que los protegían.

Sin embargo y como es natural, no todos los animales capturados alcanzaban las tallas deseadas, de tal forma que solo unos pocos eran sacrificados. Se escogían solamente los que lograban desarrollar las medidas más grandes, mientras que los demás se dejaban para reproducción, garantizando así una buena provisión de animales, y evitando a la vez la nueva captura de animales salvajes. De esta forma se inició una selección indirecta de animales de menor talla y cuernos pequeños.

Usos del ganado vacuno

Dentro de este panorama exclusivamente religioso, con el ganado que no era sacrificado se dio paso también a un avance que transformaría la historia de la humanidad: el transporte con ruedas. Efectivamente, los primeros animales que se utilizaron para ese oficio fueron los vacunos, arrastrando pesados vehículos muy rudimentarios montados sobre ruedas de madera maciza, en cuyo interior transportaban a integrantes de la clase dominante, al máximo líder o rey de la comarca, quienes en tramos muy cortos entre sus palacios y los templos se desplazaban haciendo parte de procesiones importantes como demostración de poder ante sus súbditos, evitando caminar como cualquier mortal. Las evidencias de este acontecimiento se tienen desde el año 6.000 a.C. Con base a todo este conjunto de acontecimientos, podemos interpretar que primero se dio la domesticación por cumplimiento estricto de preceptos religiosos, y varios siglos después empezó el aprovechamiento económico de los animales.

Sobre el uso de la leche para consumo humano, los investigadores no cuentan detalle alguno cómo se inició. Aquí podemos echar mano a nuestra imaginación: al igual que muchos de los procesos desarrollados por el hombre a partir de la observación de la naturaleza, nos atrevemos a especular que quizás en algún momento los hombres encargados del cuidado de sus terneros, observando cómo estos se alimentaban de acuerdo con el llamado de sus instintos, sintieron curiosidad por probar su sabor, empezando en primera instancia a aprender a extraerla con sus manos, simulando el succionar de los terneros en las ubres de las vacas, y una vez perfeccionado el método, finalmente pudieron probar la leche y empezaron a alimentarse de ella. Bajo este nuevo conocimiento, ampliaron la variedad en el beneficio del animal, dedicado exclusivamente hasta ese momento al consumo de su carne. La evidencia más antigua sobre la explotación de la leche corresponde a un sello cilíndrico del año 4.500 a.C, hallado en Irak, en donde se representa vacas que son ordeñadas. Una representación similar se encuentra en un friso de un templo de Ur de Caldea del año 4.400 a.C. En cuanto al arado, la evidencia más antigua de su existencia data del año 7.200 a.C.



Talla en piedra en el Sahara de una vaca del Neolítico

El ganado en tiempos históricos

Los romanos lograron establecer una crianza del ganado muy importante, siguiendo unos principios básicos que contribuyeron a que los animales vivieran de manera confortable, y obteniendo por ello grandes beneficios: mantenían aseados los corrales, seleccionaban forrajes adecuados para su alimentación y tenían especial cuidado con los reproductores. Por cada setenta vacas había dos reproductores, si bien los machos que no eran aptos para ser reproductores eran castrados. La castración fue realizada a gran escala, logrando unos ejemplares de gran tamaño y con cuernos muy grandes, los cuales, de acuerdo con dibujos plasmados en vasijas y en otras representaciones artísticas de la época, por el tamaño no permiten distinguir bien si se trata de auténticos uros o vacunos domesticados que alcanzaban tallas muy similares. Luego de la caída del Imperio Romano, se perdieron no sólo las técnicas científicas de la crianza del ganado, sino de casi todas las especies que había implantado esta maravillosa cultura, que dejó a la posteridad todo ese legado del que tenemos referencia en varias de las facetas del conocimiento.


Luego de este recorrido histórico, muy seguramente la próxima vez que nos encontremos frente a un ejemplar de estos lo miraremos con otros ojos, con mayor agradecimiento por todo el beneficio que le ha brindado a la humanidad. De otro lado, si una máquina del tiempo nos lo permitiese, viajaríamos al pasado y le haríamos la venia a nuestros ancestros como símbolo de respeto, por la hazaña de haber alcanzado tan extraordinaria transformación, desde el uro hasta la reina de la granja: su majestad, la vaca.




BIBLIOGRAFÍA:                     BURCHER DE URIBE, Priscilla
                                               Origen de los animales domésticos: una visión arqueológica
                                               Editorial Universidad de Antioquia
                                               Medellín, Colombia 1996

IMÁGENES:                             taringa.net

                                               www.planetabenitez.com/planeta-libros/escribamosdenuevo01.htm


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