miércoles, 3 de junio de 2015

Miel de abejas, el manjar de los dioses

Las abejas obreras volando de flor en flor succionan el néctar con sus largas lenguas tubulares. Cuando ingresa para ser almacenado en el buche de la abeja, el néctar entra en contacto con una enzima llamada invertasa, la cual ayuda a romper las moléculas de sacarosa que contiene el fluido (que es básicamente agua azucarada), convirtiéndolas en azúcares más simples. Al llegar la abeja a la colmena, vomita el fluido dentro de la boca de otra obrera, la cual a su vez lo almacena en su buche y continúa con el ataque enzimático.

El néctar recién regurgitado, sin embargo, sigue siendo muy acuoso, con un contenido de humedad del 70%. Para remover el agua extra, la abeja alarga su trompa y saca una gota exponiéndola durante unos segundos al aire, luego la vuelve a guardar  y de nuevo la vuelve a sacar, repitiendo el procedimiento entre unas ochenta y noventa veces. A continuación la abeja introduce la gota dentro de una celda. En este momento, la temperatura de la colmena se encuentra alrededor de los 35°C, favoreciendo la deshidratación de esta miel "inmadura" junto con la entrada de aire fresco, forzada por las abejas con el batir de sus alas. Una vez terminado el proceso de deshidratación, la miel tendrá un porcentaje de humedad inferior al 19% y las obreras irán llenando las celdas con gotas de miel elaboradas en otros compartimientos. Finalmente, sellan las celdas del panal utilizando cera secretada de sus abdómenes.
Así es, básicamente, cómo se produce la miel, utilizada por el hombre desde tiempos ancestrales, tal y como se ha registrado en las pinturas rupestres de la Cueva de la Araña, en Valencia (España). Los estudios correspondientes datan la pintura alrededor del año 7.000 a.C.

Luego de transcurrir varios milenios, y con la consolidación de diversas y grandes civilizaciones que poblaron nuestro planeta, la miel de abejas alcanzó una importancia tan grande que llegó a estar dentro de los preceptos religiosos de varias de ellas. Entre las más recordadas hallamos los egipcios, los griegos y los romanos, en su orden de aparición dentro de la historia.


Para los egipcios, la miel provenía de las lágrimas del dios Ra. En esta cultura era utilizada para curar cataratas, quemaduras, heridas, lo mismo que como elemento cosmético. Además, la carne de consumo la preservaban guardándola en barriles llenos de miel. No es nada extraño que dentro de los elementos encontrados en la tumba del faraón Tutankamón, descubierta en 1922, se hubiesen hallado algunos recipientes con miel en perfectas condiciones, a pesar de haber transcurrido más de 3.000 años. Este detalle demuestra de forma contundente que la miel de abejas es el único alimento que no tiene fecha de vencimiento.

En tiempos de los romanos Virgilio, mediante sus Geórgicas, destaca la importancia de la apicultura. Un especialista en el tema llamado Aristómaco de Soles dedicó cincuenta y ocho años de su vida exclusivamente al estudio y práctica de la apicultura. El poeta Nicandro también presentó dentro de su obra una exaltación al trabajo con las abejas.

Cupido el ladrón de miel, A. Durero
Basados en algunos relatos mitológicos, como por ejemplo aquel en el cual se muestra a Melisa alimentando con miel de abejas a Júpiter durante su infancia, a la abeja se le atribuía un origen celeste, y por tanto, era símbolo de pureza. Dentro de este contexto e influenciados por la gran admiración que tenían por la miel de abejas, los griegos y los romanos llegaron a pensar que el alimento de los dioses debía ser de una naturaleza similar a la miel. Es entonces cuando nace la idea de la ambrosía y el néctar, el alimento de los dioses, engalanado por la tradición popular como "el manjar de los dioses". Es por lo anterior que dentro de su imaginario llegan a concluir que la miel es un regalo de los dioses, de modo que, al ser un producto celeste, no hacía parte de las ofrendas que dejaban depositadas en los altares de sus divinidades. Además, la abeja y la miel eran símbolos de resurrección e inmortalidad. En este orden de ideas, en el rito de las libaciones, que consistía en derramar líquidos sobre las tumbas de sus muertos, la miel tenía un carácter sagrado de suma importancia.

Por aquel entonces, la miel era utilizada en diversas recetas de pastelería, como endulzante de bebidas como la leche, en fórmulas para medicinas y en la preparación de los primitivos licores anteriores a la aparición del vino, entre otros usos. Era tan especial la estimación que tenían los antiguos por la miel de abejas, que este era el primer producto que les daban a los bebés luego de alimentarlos con leche materna.

Otro aspecto que parecería ser parte de una leyenda, pero que de acuerdo con las fuentes consultadas es completamente real, es el uso que le daban a la miel para embalsamar los cadáveres de los grandes personajes, los cuales no debían ser enterrados o incinerados inmediatamente, o cuya conservación se pretendía que fuera eterna. Esta costumbre posiblemente fue traída del Asia a través de Creta, si bien es sabido que en otras situaciones utilizaban la cera. En cualquiera de los dos procedimientos, lograban preservar los cadáveres de la descomposición, cerrando todos los poros de la piel al contacto del aire. Al morir Alejandro Magno en Babilonia, su cuerpo fue depositado dentro de una vasija de arcilla llena de miel de abejas, y de esta forma fue transportado hasta Macedonia para llevar a cabo su funeral. También la historia reseña el caso de Herodes, el grande, rey de Galilea en los tiempos de Jesús, cuya esposa Mariamna fue asesinada por orden suya en el año 29 a.C, y luego motivado quizás por el remordimiento, sumergió su cadáver en miel, conservándolo durante largo tiempo. Varios siglos antes ya se hacía referencia a esta práctica, y es así como en un relato de la Ilíada de Homero, aparece Tetis vertiendo ambrosía y néctar en las fosas nasales de los cadáveres de Héctor y Aquiles para preservar sus cuerpos durante varios días, antes de ser conducidos a la pira funeraria e incinerarlos.

Las frutas que eran guardadas para la temporada de invierno las preservaban, del mismo modo, con miel. De esta forma, contaban con frutas durante toda la estación fría y al tiempo con jarabes impregnados con el olor y el sabor de las frutas. Es muy recordada también la bebida llamada hidromiel, mezcla de agua y miel que se bebía en el campo, y que al dejarla fermentar se formaba una bebida embriagante. El hidromiel fue la bebida que precedió al vino en Grecia.

Durante los primeros años del Imperio Romano, se consumía una bebida llamada mulsum, elaborada mezclando miel hervida con vinos de las mejores cepas. Por aquella época, se mencionaban historias de personas que habían alcanzado largas vidas, alimentándose tan solo con pan mojado en vino y miel. En alguna ocasión, Augusto fue invitado a almorzar por Romilio Polión, quien a propósito, había superado los cien años. Al preguntarle el emperador por la fórmula para conservarse con tal vigor de cuerpo y espíritu, él le respondió: "mulsum por dentro y aceite por fuera".

Como hemos podido apreciar a lo largo de este recorrido, el uso y la importancia dada por los antiguos a la miel de abejas fue tan grande que alcanzó el carácter de bálsamo sagrado. En el mundo moderno actual es muy poco el uso que se le da. Ojalá a futuro podamos aprender más de sus propiedades, dar un mayor uso  y rescatar el valor que ha tenido y que tendrá siempre un producto tan maravilloso como este.

BIBLIOGRAFÍA:           Enciclopedia Universal Ilustrada.
                                   Editorial Espasa – Calpe S.A.
                                   Tomo XXXV
                                   Madrid (España). 1995.

                                   PRIETO, Camilo.
                                   El perro a cuadros
                                   Instituto Latinoamericano de liderazgo
                                   Bogotá, Colombia. 2013

OTRAS FUENTES:      Sabor artesano
                                   http://www.sabor-artesano.com/fabricacion-miel.htm
                                   
                                   Miel Sabinares Arlanza
                                   http://www.mielarlanza.com/es/contenido/?iddoc=63

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