domingo, 29 de diciembre de 2013

Los cuadros de Hitler

Comúnmente tendemos a identificar al arte como un medio de expresión de las inquietudes espirituales de aquellos que lo crean. Como una vía de reflejar las emociones, los miedos, y en general, los sentimientos. Sin embargo, esto no implica en absoluto que algunos de los peores individuos que han existido durante la historia de la humanidad tuvieran vetados el acceso a este medio de expresión tan místico y auténtico.

Iglesia de Karl en Invierno. Acuarela. 1912 

Así es como Adolf Hitler, una figura sobre la que recae la culpa por el asesinato de decenas de millones de personas, aunque sea un elemento un tanto desconocido sobre su biografía personal, también era un amante más del arte, en concreto, del pictórico.

Ópera de Viena. 1912 


Incluso, podemos contar, que trató de ingresar durante su juventud en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de Viena hasta en dos ocasiones. Así, tras un intento fallido en 1906, se aventuró en 1907, una vez más, a la edad de 18 años, a superar los exámenes de ingreso. Para ello, presentó numerosos dibujos suyos. Sin embargo, de los 112 candidatos, únicamente 28 superaron los rigurosos exámenes de acceso, y por desgracia para Adolf, el no fue uno de ellos. Según le confesó uno de los examinadores, a pesar de su inmenso talento, sus dibujos se limitaban a edificios, flores y paisajes en general, pero en ninguno figuraba la acción de personas o de animales. Tanto es así, que según se cuenta, el propio rector de la Academia de Bellas Artes de Viena le llegó a recomendar que se dedicase a la arquitectura, ya que presentaba un talento mucho mayor para esa materia. En este punto, es importante reseñar que para el pequeño de Adolf Hitler, llegó un nuevo varapalo en su vida, pues, tras aceptar de buena gana el consejo, acudió a la Escuela de Arquitectura de Viena, pero al carecer de un certificado de bachillerato, su ingreso fue, nuevamente, denegado.

Patio de la Vieja Residencia en Munich

Pese a todo ello, Adolf Hitler, aún conservaba una tremenda pasión por la pintura, y por ello, sin ningún apoyo institucional ni enseñanzas más allá del aprendizaje autodidacta, pintó numerosos cuadros antes de convertirse en el líder político de Alemania. Aunque finalmente, con el estallido de la I Guerra Mundial, y su incorporación a las filas del ejército alemán, decidió abandonar su sueño de convertirse en artista para defender y luchar por su patria. Desde entonces, únicamente pintaría en determinadas ocasiones por mero placer personal.

Parlamento, con vistas a la Ringstrasse de Viena

Contada la historia y el contexto, nada mejor que seguir viendo algunos de sus cuadros y dibujos:

Burgtheater 

“München Hoftheater” (1914)

Guerrero medieval (1901). A la edad de 11 años, de las primeras pinturas de Hitler que se conocen. 


Retrato de una mujer jóven. Lapiz grafito

Soldado de Infantería portando el nuevo casco de acero. Lapiz grafito, 1916. 

Cuarteles Becelaere en el Frente Belga, durante la Primera Guerra Mundial, y la Iglesia Gótica del pueblo tras un bombardeo. 

Lago Kenigri. 1911 

Rio Inn 

Lago en las montañas. Acuarela. 1910 

Oedensplatz (1914)



Músico de la vieja ciudad de Well (c. 1910–1912)

Colinas sinuosas

Pensamientos ampliamente coloreados

Escena de ciudad con anuncio de tienda inusual

Almenas de castillo (1910)

Escena en esquina de la Casa de Ópera de Viena (1911)

“Die Peterskirche in Wien” (c. 1910–1912)

Schloss u. Kirche Perchtoldsdorf” (c. 1910–1912)
  
Iglesia de campo (1914)

Orquídeas blancas (circa. 1913)

München Siegestor (1913)

“Die neue Hermannsmühle” (1913)

Tanque humeante (1916)

Torn, ciudad de guerra (1918)

Muro de batalla (1918)

Ciudad destruida de Ypres (1916)

Campo de batalla de tanques (1916)

“München Strassenbahn” (1925)


Am Basler Tor (1933)

Schloss Lamberg Steyer (Periodo vienés, c.1910–1912)

Puerta de los escoceses (1911)

Trincheras 

Ruinas de un claustro, en Mesen.

Quién sabe si lo que un día deseo pintar en cuadros, jamás habría osado destruir brutal e inhumanamente si cuando lo intentó, hubiera sido aceptado en la Academia de Bellas Artes de Viena. Una vez más, el pasado pudo volver a configurarse por una pequeña decisión, por un ínfimo detalle, que jamás nunca podría haber imaginado que habría cambiado tanto el devenir de la historia. 

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1 comentario:

  1. Excelente artículo. Ya había leído sobre esta faceta de Hitler, y que viajó para optar al ingreso de la Academia de Bellas Artes. Y si, es oportuna la reflexión de uqe quién sabe si la historia se hubiera ahorrado la 2ª Guerra de haber sido aceptado como artista plástico. Sin embargo, de no haber sido Hitler quizás podría haber estallado esta guerra de igual forma, igual que la 1ª Guerra, pues las rivalidades, injusticias y heridas entre esas naciones estaban latentes. Felicitaciones por este blog!.

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