La semana pasada salía
a la luz una noticia que revolucionaba no sólo la medicina regenerativa sino
toda ella en general. Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones
Oncológicas (CNIO) ha demostrado, por vez primera, que el proceso de retrasar
el reloj de las células adultas (reprogramarlas) para convertirlas en iPS se
puede provocar también en el organismo de un ser vivo adulto. Y ¿qué son
las células iPS? También llamadas pluripotentes, son células que no pueden
crear un organismo entero nuevo, pero sí cualquier otro tipo de célula
correspondiente al linaje embrionario.
Los
humanos, estamos compuestos por cientos de tipos de células especializadas (células
musculares, neuronas, células sanguíneas...). Toda esta diversidad, viene dada
por las células madre embrionarias, las
cuales surgen en el desarrollo
embrionario; Dichas células no se
encuentran en ningún ser humano adulto, ya que desaparecen especializándose
en cualquiera de las antes comentadas una vez pasado el desarrollo embrionario.
Aquí es donde empieza lo interesante; En 2006, Shinya Yamanaka, investigador japonés, por medio de un proceso denominado “reprogramación celular” consiguió convertir estas células ya especializadas, es decir, de un organismo adulto, en una célula embrionaria de nuevo.
Estas
células embrionarias creadas en el laboratorio son capaces de formar cualquier
tejido adulto, por lo que constituye un paso muy importante para la cura de
enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer o la diabetes. Es por ello, que le
fue otorgado el premio Nobel de la Medicina en 2012 y por supuesto, supuso un
nuevo camino para la medicina regenerativa.
Pero en
2013, un grupo de investigadores del CNIO ha dado un paso más allá, porque
partiendo de la base de la técnica de Yamanaka han conseguido hacer lo mismo
pero esta vez, en un organismo vivo.
Concretamente, lo que han logrado es reprogramar distintos tipos de células adultas,
a células madre embrionarias en un ratón sin pasar por la fase de cultivo in
vitro. Además, otro resultado muy interesante de la reprogramación celular, ha
sido la recuperación de las células embrionarias en la sangre.
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Los
investigadores descubrieron para la sorpresa de todos, que las células madre
embrionarias obtenidas en el organismo adulto, eran incluso mejores que las
obtenidas por la técnica de Yamanaka in vitro.
¿Cuál es el siguiente paso?
Una de las
primeras cuestiones que tienen que plantearse los investigadores ahora es de cuáles
son las posibilidades terapéuticas de inducir la reprogramación celular en los
tejidos dañados directamente.
Este cambio
de concepto de inducir regeneración terapéutica en lugar de crear tejidos de
repuesto en el laboratorio, evitaría riesgos derivados de las intervenciones quirúrgicas
a las que se deberían someter los pacientes para recibir los órganos y tejidos
reparadores. O también accidentes en la manipulación de los cultivos entre
otros.
Todos estos
planteamientos de la medicina regenerativa suenan aún a ciencia ficción; y lo
son. Aunque cada vez menos. Japón, por ejemplo, aprobó en junio el primer
intento de llevarlos a la práctica. Autorizo un ensayo para crear retinas con
células iPS para implantarlas en ciegos con degeneración macular.
El estudio,
publicado recientemente en la revista Nature
supone un gran avance en la investigación de células madre y abre muchas
posibilidades a la medicina regenerativa.
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