domingo, 22 de septiembre de 2013

Reprogramación de células embrionarias dentro del cuerpo

La semana pasada salía a la luz una noticia que revolucionaba no sólo la medicina regenerativa sino toda ella en general. Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha demostrado, por vez primera, que el proceso de retrasar el reloj de las células adultas (reprogramarlas) para convertirlas en iPS se puede provocar también en el organismo de un ser vivo adulto. Y ¿qué son las células iPS? También llamadas pluripotentes, son células que no pueden crear un organismo entero nuevo, pero sí cualquier otro tipo de célula correspondiente al linaje embrionario.



Los humanos, estamos compuestos por cientos de tipos de células especializadas (células musculares, neuronas, células sanguíneas...). Toda esta diversidad, viene dada por las células madre embrionarias, las cuales surgen en el desarrollo embrionario; Dichas células no se encuentran en ningún ser humano adulto, ya que desaparecen especializándose en cualquiera de las antes comentadas una vez pasado el desarrollo embrionario.



Aquí es donde empieza lo interesante; En 2006, Shinya Yamanaka, investigador japonés, por medio de un proceso denominado “reprogramación celular” consiguió convertir estas células ya especializadas, es decir, de un organismo adulto, en una célula embrionaria de nuevo.

Estas células embrionarias creadas en el laboratorio son capaces de formar cualquier tejido adulto, por lo que constituye un paso muy importante para la cura de enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer o la diabetes. Es por ello, que le fue otorgado el premio Nobel de la Medicina en 2012 y por supuesto, supuso un nuevo camino para la medicina regenerativa.




Pero en 2013, un grupo de investigadores del CNIO ha dado un paso más allá, porque partiendo de la base de la técnica de Yamanaka han conseguido hacer lo mismo pero esta vez, en un organismo vivo. Concretamente, lo que han logrado es reprogramar distintos tipos de células adultas, a células madre embrionarias en un ratón sin pasar por la fase de cultivo in vitro. Además, otro resultado muy interesante de la reprogramación celular, ha sido la recuperación de las células embrionarias en la sangre.



Los investigadores descubrieron para la sorpresa de todos, que las células madre embrionarias obtenidas en el organismo adulto, eran incluso mejores que las obtenidas por la técnica de Yamanaka in vitro.

¿Cuál es el siguiente paso?

Una de las primeras cuestiones que tienen que plantearse los investigadores ahora es de cuáles son las posibilidades terapéuticas de inducir la reprogramación celular en los tejidos dañados directamente.

Este cambio de concepto de inducir regeneración terapéutica en lugar de crear tejidos de repuesto en el laboratorio, evitaría riesgos derivados de las intervenciones quirúrgicas a las que se deberían someter los pacientes para recibir los órganos y tejidos reparadores. O también accidentes en la manipulación de los cultivos entre otros.

Todos estos planteamientos de la medicina regenerativa suenan aún a ciencia ficción; y lo son. Aunque cada vez menos. Japón, por ejemplo, aprobó en junio el primer intento de llevarlos a la práctica. Autorizo un ensayo para crear retinas con células iPS para implantarlas en ciegos con degeneración macular.

El estudio, publicado recientemente en la revista Nature supone un gran avance en la investigación de células madre y abre muchas posibilidades a la medicina regenerativa.

Si quieres leer más artículos como éste, continúa en Toda una amalgama.


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