| Fuente: diyhealth.com |
Imagínense el cuarto de un adolescente, en pleno verano, cuando ha vuelto de hacer deporte y se ha quitado las zapatillas, dejándolas tiradas por ahí...
Aunque no nos quedamos atrás los adultos cuando levantamos el brazo en determinados momentos...
Evidentemente, el sudor acaba oliendo mal, pero...
no todo el sudor que emitimos tiene mal olor.
El que se produce en las palmas de las manos o la cara, apenas huele.
Sin embargo, en las axilas, la zona genital o los pies... eso ya es otra cuestión.
¿Qué es el sudor?
El sudor es un líquido producido por las glándulas sudoríparas de la piel, como consecuencia de un mecanismo regulador de la temperatura corporal, consistente en evaporar y expulsar agua para así eliminar calor (se necesita mucho calor para calentar el agua, por lo que es un mecanismo muy efectivo).
| Fuente: antiperspirantsinfo.com |
Hay dos tipos de glándulas productoras de sudor:
- Las glándulas sudoríparas ecrinas producen un sudor que apenas produce olor, ya que está compuesto casi exclusivamente por agua. Estas glándulas abundan especialmente en el tórax, aunque también hay buen número de ellas en la cara y las palmas de las manos.
- Las glándulas sudoríparas apocrinas emiten un líquido más viscoso, mezcla de agua, lípidos, feromonas y algunos desechos metabólicos, entre los que abundan los aminoácidos. Este líquido tiene un ligero olor, aunque en principio no es desagradable, sino que simplemente se trata del olor corporal típico de cada individuo (diferente en hombres y mujeres, debido a las feromonas), que aparece en la pubertad, como consecuencia de los profundos cambios que se producen en esa época, entre los que están el desarrollo de estas glándulas y la emisión de feromonas, además de productos del metabolismo.
Estas glándulas abundan en las axilas, la zona genital, en el conducto auditivo externo y, en menor cantidad, en otras zonas corporales.
¿Por qué produce mal olor?
El sudor apocrino tiene un olor que no es fuerte ni desagradable (aunque, para gustos...), sino más bien resulta atractivo entre sexos, pues es el característico olor a hombre o a mujer y además propio de cada individuo.
Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, este olor se va haciendo más fuerte, penetrante y desagradable, de manera que en una hora ya se aprecia este cambio.
El origen de este mal olor son las bacterias que viven en nuestra piel, en una relación simbiótica beneficiosa para ambos: estos microorganismos se alimentan de los restos muertos de la misma y de los componentes del sudor y, a cambio, protegen la piel de otras bacterias que podrían provocar irritaciones y trastornos más o menos graves, sin olvidar que nos ayudan a eliminar los desechos de la piel.
La nutrición de estas bacterias es muy sencilla: toman del medio que les rodea las sustancias nutritivas (agua, lípidos y proteínas, principalmente) y las descomponen en su interior, mediante procesos químicos más o menos complejos, con el fin de obtener energía y también materia prima para crecer y realizar sus labores de mantenimiento celular.
Las reacciones químicas mediante las cuales obtienen energía suelen ser de tipo fermentativo, es decir, se llevan a cabo sin oxígeno y producen pequeñas moléculas como residuos. Las más habituales de estas moléculas son diversos ácidos grasos, amoniaco, alcoholes y compuestos sulfurados, sustancias que producen malos olores, más o menos típicos e intensos (la mayor cantidad de unos u otros hace que el olor sea distinto: rancio, ácido, mohoso, fecal, dulzón, etc.).
Ya que las bacterias se desarrollan mejor en lugares húmedos, calientes y poco iluminados, es lógico pensar que sus zonas preferidas son las axilas, los genitales y los pies (en los genitales y las axilas el vello favorece el mantenimiento de un ambiente húmedo, oscuro y poco ventilado, en los pies, son los calcetines y zapatos los que determinan este ambiente).
En consecuencia, es en estas zonas donde se concentra el mal olor corporal.
¿Por qué los pies huelen peor?
En los pies el ambiente suele ser diferente, ya que suelen estar cubiertos por calcetines y encerrados en zapatos, de manera que hay una mayor oscuridad, más calor y menor ventilación.
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Esto hace que haya ciertas diferencias en la flora bacteriana, desarrollándose muy bien bacterias fermentadoras que son menos abundantes en otras partes del cuerpo, como algunas especies de los géneros “Brevibacterium” y “Propionibacterium”, que liberan residuos ácidos de olores bastante característicos.
Estas bacterias también se desarrollan muy bien en la leche, participando en los procesos fermentativos que dan origen a los quesos. Por eso se suele asociar el olor a pies con el olor de algunos quesos especialmente aromáticos.
En ciertos casos, el mal olor de los pies se ve acentuado por la presencia de ciertos hongos que pueden crecer en este ambiente oscuro, cálido y húmedo, ideal para ellos. Se trata de hongos microscópicos que también se nutren a partir de los restos de la piel y de los productos emitidos por las glándulas apocrinas, emitiendo igualmente residuos olorosos.
Algunas personas emiten un olor más intenso y desagradable
Obviando que la falta de higiene tiene mucho que ver en ello, en las mismas condiciones el olor corporal es diferente en cada individuo y depende de diversos factores, principalmente de la cantidad de glándulas apocrinas que posee cada uno, si su secreción es más o menos abundante, y de su composición.
Además, la flora bacteriana es diferente en cada persona y su abundancia depende de la cantidad de vello y de sudor.
Sin embargo, hay otros factores que influyen en el olor apocrino, haciéndolo más intenso, como ocurre con ciertos alimentos o medicamentos. Así, el ajo y la cebolla suelen intensificar el olor corporal, así como la abundancia de especias y otros condimentos. Igualmente, todo lo que favorezca una fuerte sudoración (ejercicio físico intenso y frecuente, stress, etc.) hará que las bacterias se multipliquen con mayor facilidad e incrementen su actividad.
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| Fuente: stopsweats.org |
Cuando el mal olor es especialmente intenso e incontrolable, a pesar del aseo personal, se habla de un trastorno denominado "bromhidrosis" (bromo, mal olor), que es debida a una especial abundancia de bacterias en la piel, por causas naturales, combinada con una secreción apocrina muy intensa y suele convertirse en un importante problema para las personas afectadas. Si el problema es específico de los pies, se denomina “podobromhidrosis”.
¿Cómo se puede combatir el mal olor corporal?
Como ocurre con cualquier otro problema, la búsqueda de una solución debe pasar por intentar eliminar sus causas.
Por tanto, en base a lo explicado hasta ahora, podemos citar varias pautas que contribuirán a reducir de forma notable el mal olor:
- La primera, lógicamente, es mantener un aseo corporal diario, lavando bien las zonas afectadas las veces que sea preciso.
- El uso de desodorantes es recomendable, aunque sus beneficios son secundarios.
- Es más importante es mantener lo más seca posible la zona en cuestión, mediante el uso de talco o bicarbonato (éste es un remedio muy recomendado, ya que además de absorber la humedad, destruye muchas de las bacterias, que prefieren medios ácidos).
- La depilación o afeitado también reducirá la humedad, favoreciendo la aireación y frenando el desarrollo bacteriano.
- El aloe vera también es una gran ayuda, ya que hidrata la piel, reduce el sudor apocrino y combate las bacterias.
- Reducir el consumo de ciertos alimentos ayudará bastante, aunque esto sólo es aconsejable en caso de que no resulten los métodos anteriores (pues hablamos de alimentos especialmente saludables como el ajo o la cebolla). De todos modos, se puede empezar por reducir las especias y otros condimentos.
- En casos de bromhidrosis, es conveniente acudir al dermatólogo, que probablemente recetará algún tipo de antibiótico específico para eliminar buena parte de la flora bacteriana de las zonas afectadas, además de otros productos que contribuirán a mantenerlas secas y a reducir la sudoración excesiva.

Para el mal olor de pies, el ácido bórico. Elimina casi el 90 % en apenas dos o tres días. Saludos
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