viernes, 28 de noviembre de 2014

Enterrados en vida

Vivir es una palabra que engloba muchos términos. La vida nos atrapa por diversos motivos. Familia o amigos que nunca queremos perder sumados a esos sueños que todavía nos quedan por cumplir. Muchos son los que se unen al dicho La vida son dos días, pero nadie renunciaría a tener unos más.
De reciente actualidad es la noticia que alarmó a una familia polaca al enterarse que su abuela, Janina Kolkiewicz, había despertado en la morgue junto a una serie de cadáveres. Como si de un pacto con el diablo se tratase, la anciana resucitó después de llevar 11 horas muerta acreditadas además por una enfermera que no puede creer cómo ha ocurrido este suceso.

 Este no es el primer caso de``resurrección´´ que se ha dado en la lista negra de la muerte. Investigando un poco todo parece apuntar a un fenómeno médico denominado como catalepsia, caracterizado por la anulación de las sensaciones y la inmovilización del cuerpo en cualquier postura en que se le coloque. En este estado, el sujeto no muestra signos vitales, por lo que no es de extrañar que muchos enfermeros lo confundieran con la muerte y dieran el parte de defunción. La catalepsia es un síntoma de algunos trastornos nerviosos o condiciones tales como la enfermedad de Parkinson  y la epilepsia. También es un síntoma característico del “síndrome de abstinencia” en pacientes que están en tratamiento para dejar la cocaína. Puede ser causada por la esquizofrenia y el tratamiento con antipsicóticos. En algunas ocasiones, los casos aislados de episodios catalépticos también puede ser desencadenados por un choque emocional extremo.

El enterramiento en vida sucedía con más frecuencia en tiempos antiguos. Los difuntos eran enterrados al poco tiempo de "morir"  y esto provocaba que a veces, aquellos que realmente no estaban muertos, despertasen y llegasen a su fin por  motivos de asfixia o deshidratación. Sin embargo, no todos los errores a la hora de dar sepultura fueron productos de actos inconscientes. Los entierros como forma de ejecución ya eran utilizados desde la antigua Roma. Se recurría a ellos para condenar casos relacionados mayoritariamente con la religión. En especial cabe señalar la crueldad de algunos árabes que en época pre-islámica enterraban a sus hijas recién nacidas considerándolas fuente de  vergüenza y pobreza o cómo en la tradición cristiana estos métodos fueron aplicados a una serie de santos mártires como San Cástulo o Vital del Milán. 

Sin embargo, y centrándonos en los episodios accidentales, era tan grande el temor de la población a ser enterrada viva que se decidió instalar  en algunos cementerios un sistema de aviso en el caso de que los difuntos despertasen en el ataúd. Este constaba de una campana instalada en el exterior y que iba seguida de una cuerda que se dirigía al interior de la tumba logrando que en caso de que el difunto volviese a la vida, al tirar del cordón hiciese sonar la campana alertando a quien escuchase el sonido. De ahí la expresión salvado por la campana que más tarde se usaría también en el ring de boxeo. Esto hizo que se aumentase notablemente el número de casos  descubiertos, aunque no fuesen necesariamente a tiempo.

Unos hechos hablan de una catalepsia provocada por factores externos. El alcohol fue el causante  de que en enero de 1889  un hombre de identidad desconocida fuera inducido a un profundo estado de inconsciencia e insensibilidad. Sus amigos, creyéndole muerto, lo hicieron enterrar. Cuando un sacristán escuchó los  gritos  de auxilio provenientes del sepulcro  pidió ayuda, pero cuando llegaron era demasiado tarde . El hombre había hecho agujeros en el ataúd para respirar y luego trató de forzar la tapa. Al abrirla el impacto fue tal que resultó gravemente herido en  la  cabeza, muriendo poco después.

Otros hechos corren con un poco mas de suerte. Este es el caso de Felisberto Carrasco, que despertó en medio de su funeral pidiendo un vaso de agua ante la incredulidad de su familia, o el de una mujer que minutos después de que su entierro acabó, tuvo la fortun de que dos burros mascotas se acercasen a la tumba y permaneciesen allí estampando sus pezuñas en el suelo y oliendo la tierra. Una amiga de la mujer fallecida notó algo extraño y fue a ahuyentar a los animales, pero cuando llegó a la escena se sorprendió por los gritos que venían de la tierra. Esta alertó a los familiares que llamaron a los sepultureros para desenterrar la mujer. La ``difunta´´ sobrevivió luego de pasar dos agonizantes horas en el ataúd.

Desgraciadamente abundan los episodios que por diversos motivos superan lo tenebroso. Hablamos ahora  de la señora Blunde que viéndose ahogada en el ataúd comenzó a rasgar su rostro mientras gritaba de dolor. Estos sonidos fueron escuchados por unos niños que advirtieron de lo ocurrido a su profesora. Al llegar al panteón familiar donde se encontraba enterrada vieron la tapa de madera levantada y a la señora con toda la cara desfigurada. Intentaron resucitarla pero los daños que ella misma se había causado le hicieron perder tanta sangre que finalmente murió.

Otro acontecimiento escalofriante es el de Madame Bobin, que llegó de África aparentemente portando fiebre amarilla. Fue trasladada a un hospital de tratamiento de enfermedades contagiosas donde acabó “muriendo” y siendo sepultada en el cementerio de la familia. No contento con el parte de defunción de la enfermera, su padre organizó la exhumación del cadáver y todos quedaron aterrorizados al ver que  ella, quien estaba embarazada, había dado a luz en el interior del ataúd y que el bebé murió por asfixia junto con su madre.


Sin duda hablamos de un asunto que causa estragos tanto para el que lo lee como para el que lo investiga y que nos hace reflexionar sobre los acontecimientos tan extraños que pueden pasar sin apenas percibirlos. Disfrutemos del camino; nadie sabe qué nos deparará el futuro.
REFERENCIAS

-http://marcianosmx.com/catalepsia-personas-enterradas-vivas/
-http://buscon.rae.es/drae/srv/search?val=catalepsia
-http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/Janina_Kolkiewicz-polaca-resucitada_0_1892100508.html

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