Tal día como hoy, el 14 de noviembre de 1840 nacía Claude Monet (1840-1926), considerado uno de los más grandes pintores impresionistas de todos los tiempos y quien, con uno de sus cuadros, bautizó sin querer al movimiento pictórico. En rememoración a su centésimo-septuagésimo cuarto cumpleaños, buscamos poner a tu alcance su arte tan valorado actualmente y, como suele suceder, tan criticado en su época.El Impresionismo es un movimiento pictórico francés que surge en París durante la segunda mitad del s. XIX de la mano de un grupo de jóvenes artistas cuyas incipientes habilidades dejan de lado todo convencionalismo y realizan una pintura al aire libre, llena de luz y color, en la que los trazos se funden y el dibujo se camufla bajo gruesas pinceladas que potencian el volumen. No se puede hablar de estilo, ya que estos jóvenes no siguen unas pautas comunes: al contrario, buscan romper con el academicismo latente en la Francia del momento y empiezan a representar escenas y temas como nunca antes se había hecho. Así, se comienzan a representar escenas de la vida cotidiana sin camuflaje, se abandona la pintura de estudio y se potencia la pintura en la naturaleza y se emplea el color como principal componente de la obra.
Claude Monet seguía esta línea. Influenciado por su colega Manet (quien, aunque no sea propiamente impresionista, ya empieza a dejar notar una crítica social y una nueva manera de representar las escenas,) Monet desarrollará una pintura que se considera el máximo exponente de la tendencia impresionista. Esto es, en parte, debido a que es su obra Impresión: Sol naciente (1872), la que da nombre al movimiento.
El cuadro,
en origen, no era llamado así, pero Monet le cambió el nombre por sugerencia de
un amigo, Louis Leroy, quien apreció que lo que ahí se estaba representando no era el
embarcadero con el mal y el sol naciente, sino la impresión que Monet tenía sobre ello. El grupo de artistas que se reunía
en torno a la figura de Manet en el café Guerbois (Renoir, Degas, Pisarro, e
incluso escritores como Èmile Zola) montó una exposición en abril de 1874 en el Salón des Refusés (de los rechazados); exposición a la que acude el
crítico Leroy y de la que escribe en el periódico Le Charivari, llamándola “Exhibición de los impresionistas”. De ella dice:
"¡Debí suponerlo! Acabo de decirme a
mí mismo que cuando estoy impresionado, tiene que haber una impresión. ¡Y qué
libertad, qué ligereza de pincel! Un tapiz en estado original está más
elaborado que esta marina".
Con una paleta reducida a menos de diez colores, Monet se dedicará sobre todo a pintar paisajes con esta nueva técnica del desdibujamiento de los contornos y el volumen del color. Su saga de los Nenúfares es buen exponente de ello. Era un gran aficionado del plenairismo, esto es, la salida al aire libre para pintar.
¿Por qué se produce
esta ruptura con la técnica anterior y este inicio en las impresiones?Fundamentalmente
por dos motivos: la aparición de la fotografía y la difusión de las pinturas fabricadas. Con la fotografía deja de
interesar la representación fidedigna de la realidad y empieza a darse
importancia a la subjetividad que ésta plantea; y el hecho de que los pintores
ya no tengan que fabricar la mezcla de la pintura porque empieza a venderse en
botes ya hecha facilita la escapada del estudio (lo cual no significa que no
pintaran en estudio, pues muchas de las obras se acababan en estos lugares).
Monet fue, sin duda, el más prolífico e innovador de los impresionistas; pero, sin embargo, nunca fue valorado, ni siquiera tras su muerte. Su obsesión por captar la instantaneidad, su preocupación por la percepción de la naturaleza y la necesidad de expresar su experiencia personal en su obra, le llevaron a desdibujar la representación pictórica, convirtiéndola en una atmosfera prácticamente abstracta; y esto no fue entendido por el público burgués y la crítica de la época.
La colección de los nenúfares fue donada por el propio autor al Estado francés en 1918, y fueron guardadas en el Musée de l’Orangerie, de donde no se sacaron hasta un año después de su muerte. El paisaje de Monet no se reduce únicamente al aspecto natural, sino que también representa arquitecturas y escenas cotidianas, pero siempre desde un punto de vista abstracto (Rue de Montorgueil).
En 1908 se le diagnostica una enfermedad en los ojos, lo cual ha servido para que algunos autores atribuyan su abstracción a este defecto ocular. Sin embargo, esto no acaba de ser convencible, ya que el propio Monet afirmó en una ocasión: "El motivo es para mí del todo secundario; lo que quiero representar es lo que existe entre el motivo y yo".
Las cataratas de sus ojos no impidieron que siguiera pintando hasta su muerte el 5 de Diciembre de 1926, en Giverny. De hecho, era muy exigente con su trabajo y el resultado que de éste obtenía, de hecho, antes de morir rompió muchas de sus obras y bocetos inconclusos para que no fueran incluidos en el mercado de arte, hecho que sucedió con aquellos que dejó sin romper.
No cabe duda de que Monet ha marcado una gran diferencia en el arte de la era contemporánea, hasta el punto de influir notablemente sobre pintores con estilos totalmente opuestos, como será el caso de Jackson Pollock. El arte, desde luego, no sería igual sin su granito de arena.
FUENTES:




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