Como todos sabemos, las comunicaciones durante las guerras son de vital importancia, ya que sirven como apoyo táctico en el campo de batalla y en el área estratégica que incluye el espionaje. Pues bien, durante la I GM, las comunicaciones por radio ya existían, pero también se empleaba el uso de palomas mensajeras, ya que el proceso resultaba menos costoso. Pero este método fue en vano, ya que el enemigo podía cazarlas fácilmente mediante el fuego de fusiles y la utilización de aves depredadoras.
El uso de las palomas como medio de comunicación a distancia tiene su origen en la Antigüedad. Los faraones egipcios tenían una amplia red de palomares para comunicarse dentro de su Estado. Otro dato de origen es que los griegos informaban al resto de ciudades los nombres de los ganadores de los Juegos Olímpicos mediante palomas mensajeras. Pero el origen exacto de la utilización de estos mensajes como forma encriptada se desconoce.
Gord Young, un canadiense experto en historia fue el encargado de descifrar un acrónimo de un mensaje que portaba una paloma mensajera durante la Segunda Guerra Mundial. Ni el propio servicio de inteligencia británica fue capaz de resolver este enigma que, hallado en 2012 en los restos de una paloma mensajera, supuso una gran fascinación para todos los ciudadanos que estaban al tanto del asunto. El contenido del mensaje era el siguiente: “Golpear a los pánzer de Jerry, aquí. Tropas, carros armados, baterías ingenieros, aquí” Fue escrito el 6 de junio de 1944 desde Normandía, por el sargento William Scott, para informar a los aliados la situación de las tropas alemanas.
Siguiendo con la II GM, las comunicaciones por radio habían sido perfeccionadas. Aun así, los cuerpos de comunicaciones, tanto del bando de los Aliados como el del Eje, volvieron a la idea de utilizar de nuevo las palomas, debido a que el uso de aparatos de radio resultaba costoso y molesto en algunas ocasiones. Fue entonces cuando el ejército de EEUU estableció el Centro de Crianza y Entrenamiento de Palomas Mensajeras, en New Jersey. Los mandos militares decidieron que necesitarían un enorme número de palomas, así que impulsaron una campaña de recolección de las mismas. En total, se reunieron unas 54.000 palomas, de las cuales la mayoría prestaron su servicio en Europa y Asia. Algunas de ellas hicieron una labor muy importante durante la guerra y, como recompensa, fueron condecoradas con una medalla de honor.
En Gran Bretaña hubo propuestas para entrenar palomas “kamikaze”, y así atacar a blancos enemigos transportando armas explosivas. Pero con el paso de los días un teniente se opuso a tales prácticas y el proyecto quedó archivado.
Aquí en España, en la Guerra Civil, cabe mencionar que durante el asedio y resistencia del Santuario de Santa María de la Cabeza, (Jaén) el único medio de comunicación con el exterior de las 1.200 personas sitiadas fueron las palomas. Éstas les eran lanzadas desde aviones.
Actualmente, los ejércitos de Francia, Suiza, China e Israel mantienen el servicio de palomas mensajeras, aunque es menos frecuente y, curiosamente, durante la guerra del Golfo fueron usadas para enviar mensajes por ser inmunes a las interferencias que afectan a los actuales sistemas de telecomunicaciones.
Eva Fdez.
Bibliografía
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