El abrazo es una conducta universalmente conocida que consiste básicamente en rodear con los brazos a otra persona para demostrar afecto, cariño, felicitación, etc. Según la terapeuta uruguaya Lía Barbery, creadora del Sistema Abrazoterapia y autora del libro “El lenguaje de los abrazos”, el fundamento científico del poder terapéutico del abrazo se expresa en el gesto de la madre cuando toma a su hijo y “al igual que en el alumbramiento o cuando le amamanta, su cerebro se encuentra segregando la hormona de la oxitocina, conocida por ser la hormona del "apego" además de liberar seretonina y dopamina las cuales nos hacen sentir una sensación de bienestar, armonía y plenitud.
A través del tiempo dicha conducta ha evolucionado hasta el punto de convertirse en una industria rentable que comenzó hace cinco años aproximadamente en E.E.U.U bajo la tutela de Sigley (considerado el pionero en la materia), un ex estudiante de psicología y bailarín exótico, que decidió comenzar su negocio en San Francisco (Estados Unidos) porque estaba descontento con las restricciones de tocar a sus pacientes durante las terapias psicológicas.
El auge del negocio de dar abrazos por una tarifa ha venido tomando fuerza en Estados Unidos, la práctica consiste en ofrecer un servicio de citas con un profesional para abrazar, apapachar y hacer cosquillas mientras se permanece totalmente vestido durante la sesión. Algunas empresas piden a los clientes que firmen un contrato en el que se establece qué tipo de caricias son permitidas. Otros se apoyan en un diagrama del cuerpo que pacta en color rojo qué partes están fuera de los límites. Los clientes, que dicen haber contratado sus primeros por curiosidad, señalan que se vuelven aficionados a los beneficios terapéuticos. Las tarifas van desde 80$ la hora y hasta 400$ por la noche entera.
La tecnología se ha contagiado de abrazos rápidamente y se han creado aplicaciones en línea y servicios para conocer gente. Un ejemplo de ello es la aplicación gratuita, Cuddlr, que ya tiene más de 240.000 descargas, según Charlie Williams, su fundador y desarrollador. La aplicación que actualmente solo se encuentra disponible para iphones (próximamente para dispositivos Android) está basada en una ubicación geográfica que permite a los usuarios encontrar personas cercanas para ser abrazados. Entre 7.000 y 10.000 personas están usando el servicio a diario, señala.
El auge del negocio de dar abrazos por una tarifa ha venido tomando fuerza en Estados Unidos, la práctica consiste en ofrecer un servicio de citas con un profesional para abrazar, apapachar y hacer cosquillas mientras se permanece totalmente vestido durante la sesión. Algunas empresas piden a los clientes que firmen un contrato en el que se establece qué tipo de caricias son permitidas. Otros se apoyan en un diagrama del cuerpo que pacta en color rojo qué partes están fuera de los límites. Los clientes, que dicen haber contratado sus primeros por curiosidad, señalan que se vuelven aficionados a los beneficios terapéuticos. Las tarifas van desde 80$ la hora y hasta 400$ por la noche entera.
La tecnología se ha contagiado de abrazos rápidamente y se han creado aplicaciones en línea y servicios para conocer gente. Un ejemplo de ello es la aplicación gratuita, Cuddlr, que ya tiene más de 240.000 descargas, según Charlie Williams, su fundador y desarrollador. La aplicación que actualmente solo se encuentra disponible para iphones (próximamente para dispositivos Android) está basada en una ubicación geográfica que permite a los usuarios encontrar personas cercanas para ser abrazados. Entre 7.000 y 10.000 personas están usando el servicio a diario, señala.
El sitio web Cuddle Comfort ofrece un servicio que enlaza a personas y donde los miembros pueden subir fotos, perfiles y encontrar otros que estén interesados en ser abrazados sin sexo. A diferencia de los terapistas de masajes, que usualmente pasan por una capacitación específica y reciben licencias, los profesionales del abrazo no tienen certificación. La supervisión de los negocios recae en las regulaciones y ordenanzas de cada intendencia. Desde luego el negocio de abrazar ha ganado detractores, quienes consideran esta práctica peligrosa ya que atrae a personas desconocidas a las localidades donde se lleva a cabo.
Las convenciones también forman parte de esta industria, donde se hacen conferencias sobre comunicación y contacto físico, peleas de almohadas y clases de masajes.
Las convenciones también forman parte de esta industria, donde se hacen conferencias sobre comunicación y contacto físico, peleas de almohadas y clases de masajes.
La literatura tampoco se escapa de ser blanco del negocio de los abrazos, Jack Mitchell es al autor del libro “ABRACE A SUS CLIENTES: EL METODO PROBADO PARA PERSONALIZAR LAS VE NTAS Y LOGRAR RESULTADOS SORPRENDENTES” (2004) que según sus lectores “describe la filosofía de ventas y la cultura del abrazo en Mitchells/Richards, una compañía familiar de 65 millones de dólares que maneja dos tiendas de ropa de altísima calidad en Connecticut, Estados Unidos. La filosofía de abrazar a los clientes a veces puede incluir un abrazo de oso, pero generalmente significa recorrer unos kilómetros más para agradar y satisfacer a los clientes. Crear el tipo de organización que constantemente abraza a los clientes no es fácil. Mitchell explica cómo en su compañía no hay jerarquías, cómo la alta gerencia, incluso él mismo, también se involucra en el servicio al cliente y cómo el negocio motiva y premia a su fuerza de ventas.
Jack Mitchell tiene la absoluta certeza de que su filosofía se puede aplicar fácilmente en cualquier negocio que tenga clientes y a todo tipo de ventas: macarrones, motores de avión, tapetes, acciones y bonos, seguros o juguetes. La visión de su compañía es que cualquier persona que se convierta en su cliente entable una relación duradera con ella”.
En fin, si lo suyo son los abrazos y está interesado en poner en práctica dicha terapia y emprender un negocio, o mejorar el suyo recuerde que… necesita sus brazos, que sus clientes que firmen un contrato en el que se establezca qué tipo de caricias son permitidas, exigir que los clientes se bañen y se cepillen los dientes antes de empezar, cobrar una tarifa fija y de esta manera ofrecer un servicio cargado beneficios físicos y emocionales tangibles del roce de cuerpos.
REFERENCIAS:
Pues a mi me parece cruel aprovecharse de que alguien necesita un abrazo para hacer negocio.
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