martes, 19 de agosto de 2014

La reencarnación, repaso filosófico

“¡Qué malo debo de haber sido en otra vida para ser tan desgraciado en esta!” o “En otra vida debió de ser una marmota por lo mucho que le gusta dormir”. Son frases que se dicen, se escuchan, se conocen. ¿Hasta qué punto tienen cabida fuera de la religión budista? Pues habrá quien diga que son expresiones adoptadas de otras culturas o religiones, como lo de: “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”.

En el mundo occidental, casi nadie cree realmente en la reencarnación. Ninguna de las tres grandes religiones contempla volver a vivir, en otro cuerpo, una vida terrenal. El cielo y el infierno son las recompensas o castigos para nuestra alma; así lo creen cristianos, judíos y musulmanes. Sin embargo, se sabe de personas que sostienen recordar retazos de una vida anterior. También hay quienes han acudido a terapias regresivas y aseguran haber visto y sentido, bajo hipnosis, vivencias anteriores a la vida actual. ¿Qué explicación racional puede dar base a estos testimonios? Lo cierto es que hay muchas teorías desarrolladas por psicólogos, que podrían respaldarlos.

Plato Pio-Clemetino Inv305.jpgDesde el principio, los seres humanos hemos sentido una angustiosa inquietud por saber qué ocurre con nosotros tras la muerte. La historia está llena de pensadores y filósofos cada uno con su propia teoría de dónde viene y a dónde va nuestra vida. Platón (427-347 a.C.), por ejemplo, pensaba que el mundo real y material en el que vivimos sólo era una burda imitación corrupta y defectuosa de un mundo intangible constituido por unas esencias perfectas que el denominaba "Ideas", a las cuales se había hecho, por pura copia, el mundo sensible; del mundo de las Ideas, como describe en el Fedón (una de sus obras más importantes), habría procedido nuestro alma, condenada y prisionera en un cuerpo de carne y hueso para purificarse, de tal manera que nuestro paso por la vida terrenal sólo sería una fase de tránsito hacia la perfección de las Ideas... incluso podía, según él, trasvasarse de un cuerpo a otro, dando como resultado, casualmente, una teoría de la reencarnación. Pitágoras, el famoso matemático, creía en el mismo principio, hasta el punto de que consideraba aberrante comer carne, pues todos los animales compartían, al fin y al cabo, espíritu. ¿Te suenan todas estas ideas? Claro que sí. En realidad son (con sus respectivos tuneados) las mismas que practican ahora las grandes religiones del mundo más de 2000 años después de la muerte de Platón.


Durante muchos siglos el cuerpo ha sido para los filósofos como algo secundario y efímero que confinaba una energía que nos movía, llamada por algunos "alma" (quizás con un matiz más religioso), por otros "impulso vital"... Aristóteles (384-322 a.C.), discípulo de Platón (del cual, por cierto, renegó hasta el punto que Platón lo comparó con "una cabra que da coces a su propia madre"...), afirma que el alma es algo inherente a los seres vivos  y que es lo que les dota de vida... pero, sin embargo, cuando el individuo muere, el alma muere con él, ya que para Aristóteles, alma es sinónimo de esencia, y no tiene sentido pensar, afirma, en la esencia de un ente separado de su cuerpo. Por su parte, Descartes (1596-1650) nos dejó escrito en sus obras que, según él, mediante el propio pensamiento se demostraba que existíamos por lo menos como seres espirituales ("Pienso, luego (por tanto) existo"), que dentro de nosotros estaba la firma de nuestro creador en forma de concepto de "ser superior"; él creía muchísimo en Dios y en nuestro espíritu inmortal, y no era estrictamente necesario que cuerpos y almas estuvieran juntos, sino que podía haber cuerpos sin alma y almas sin cuerpo. Kant (1724-1804) trataba este concepto espiritual como el fundamento de nuestra actividad psíquica, aunque sabía que era del todo imposible saber nada sobre ella debido a que no podemos tener demostración empírica, si bien su existencia era algo que se debía asumir para probar la existencia de la ley moral en sí. Y así un largo etcétera.




Un detractor acérrimo de esta teoría, y que de hecho calificaba el cristianismo como "platonismo para el pueblo", fue Friedrich Nietzsche (1844-1900), que básicamente atacaba de forma exhaustiva la cultura, religión y forma de pensamiento occidental. Para él, la idea del cristianismo de castigar el cuerpo para salvar el alma no tiene sentido; nosotros somos materia; tenemos que darnos a los placeres y vivir la vida porque, fuera de ella, no hay más; no hay paraíso ni Dios ni alma... aunque sí que creía, sin embargo, en un concepto que denominó como "eterno retorno", por el cual todas las fuerzas tenían un número limitado de formas de combinarse y, por tanto, todo lo que sucedía en el cosmos estaba condenado a repetirse una y otra vez, desde el nacimiento hasta la muerte del universo, en una cadena de acontecimientos repetitivos sin fin... de tal forma que, aunque no creía en la vida más allá de la muerte ni en la resurrección ni en la reencarnación, sí creía en una existencia que se repetiría de forma eterna con exactamente los mismos sucesos. ¿Curioso?

Es un hecho que funcionamos por impulsos eléctricos...  algo hace que el corazón bombee sangre... definitivamente, como seres físicos, somos materia y energía en movimiento. Estamos seguros de que la materia se descompone y desaparece pero, y esta es básicamente la pregunta que se han realizado todos los filósofos de la historia: ¿qué pasa con la energía? ¿Se dispersa? ¿Asciende a los cielos? Según la teoría de la reencarnación, cambia a otro cuerpo al que dar vida.

A todo aquel que esté interesado en la temática, seguro que el nombre del Dr. Brian Weiss no le es desconocido. Este célebre psicólogo es el autor de varios libros en los que cuenta sus experiencias con pacientes a los que les practicó la terapia regresiva. En su primer libro cuenta como descubrió por casualidad que los traumas y miedos que aquejaban a su paciente, no tenían su origen en esta vida, sino en muchas otras vidas pasadas.
 
La terapia regresiva, aún así, está tachada de pseudociencia, puesto que no hay forma posible de demostrar qué pasa después de la muerte, pues los que mueren, no vuelven para contarlo y los vivos no conocemos lo que no experimentamos. Esto es evidente.

Siddharta Gautama (Buda)
La idea principal de la reencarnación consiste en que vivimos para aprender, y cada vida es una lección. Si en el pasado fuiste malvado, en esta te castigan. Si en el pasado tuviste una muerte injusta, en esta te indigna lo que fuera la causa del deceso. Tendremos que vivir muchas vidas para aprender y mejorar gradualmente, hasta alcanzar un estado de perfección que nos libere de la vida terrenal y nos eleve a un estado cósmico.

Mucha gente piensa que la reencarnación es una creencia budista, pero nada más alejado de la realidad. Lo cierto es que los budistas creen en el "renacimiento" y lo diferencian de la reencarnación argüyendo que, en el renacimiento, "no se afirma la existencia de un alma perdurable que pueda transmigrar". Es decir, nuestra alma no es la misma en diferentes cuerpos. Según Buda, "en el renacimiento budista, una relación de causas y efectos hará manifestar la existencia de otros individuos, pero no un alma o espíritu".

El Dr. Ian Stevenson (1918-2007), un reputado psicólogo norteamericano, dejó su trabajo como jefe de la División de Estudios de la Personalidad en el Hospital de la Universidad de Virginia, y se entregó a investigar de cerca la reencarnación. Su sistema era contrario a recurrir a la hipnosis, pues como se ha dicho puede confundirse con la sugestión. Su método consiste en estudiar a niños de entre dos y cinco años y ver si, espontáneamente, estos expresan algún recuerdo de su vida anterior. Su método consiste en recoger los datos; nombres, fechas, lugares, profesiones, etc. que el niño recuerda y luego contrastarlos en archivos del Registro Civil y otros documentos. Recogió más de mil doscientos casos en los que los niños daban detalles de quienes habían sido en su última vida y, en algunos casos, incluso se observaban marcas de nacimiento que coincidían con cicatrices producidas en el “envoltorio” pasado. 

La reacción ante el trabajo de Stevenson ha sido muy amplia, desde aquellos que lo consideraron simple pseudociencia hasta aquellos que afirmaron que se llevó a cabo con el adecuado rigor científico.

El caso más inquietante es el de Carl Edon, que pasó su corta vida afirmando que en su vida anterior fue Heinrich Richter, un piloto de la Alemania nazi que murió cuando su bombardero fue derribado por fuego enemigo en Inglaterra. Sus padres no le hicieron caso hasta que, tras ser brutalmente asesinado, encontraron documentos gráficos que dejaban poco margen al error. Como se puede apreciar los rasgos faciales son casi idénticos.


Pero, ¿será ésta la prueba definitiva que nos diga cuál es el sentido de la vida y que nos aguarda tras la muerte? En vista de la temprana y violenta muerte de Edon, que parece obra del Karma por haber sido un nazi que arrebató miles de vidas, ¿podríamos afirmar que "la muerte sólo es el principio"? Quizás en esta vida no se obtenga un recompensa pero puede que lo agradezcamos en la próxima. Quizás no haya otra vida, sino eternidad... Quizás realmente no haya nada tras la muerte. Si la energía se transforma y nosotros somos energía, puede que acabemos convertidos en la electricidad que nos alumbre en nuestro propio velatorio. Pase lo que pase, el final es sorpresa... sólo lo sabremos cuando muramos...

Autores: Celeste Domínguez y Juan Encina

Bibliografía:
WEISS, Brian (1993) Muchas vidas, muchos maestros, Zeta Bolsillo: Madrid.
R. AYLLÓN, José; IZQUIERDO, Marcial; DÍAZ Carlos (2010) Historia de la filosofía. Ariel
BARRIO, José (1982) Historia de la filosofía. Textos de orientación universitaria. Vicens Vives

Otras fuentes:
http://elnuevodespertar.wordpress.com/2012/02/21/la-prueba-cientifica-de-la-reencarnacion/
http://es.wikipedia.org
http://djxhemary.wordpress.com/tag/carl-edon/



2 comentarios:

  1. Un artículo extraordinario. Felicitaciones sinceras a sus autores.

    Sólo añadir que entre muchísimas páginas y tinta que se ha derramado sobre este tema, un científico de Alcácer llamado Vicent Guillem ha despejado algunas dudas en su libro "Las Leyes Espirituales"

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    1. Gracias tu comentario y tu apunte. Espero poder desarrollar más este tema en otro artículo en el que, sin duda, usaré la bibliografía que sugieres. Un saludo!

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