lunes, 25 de agosto de 2014

Un rinconcito de África en Valladolid : Las Colecciones de Arte Africano de la Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso de la Universidad de Valladolid

El 3  de mayo de 2004, día de la Santa Cruz, se constituyó la Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso de la Universidad de Valladolid, institución sin ánimo de lucro, cuyos objetivos principales fueron la potenciación de las artes plásticas, de su estudio, conservación y difusión, tanto en la comunidad universitaria como en la sociedad en general,  relacionadas con las colecciones que alberga.


 

Cuenta con una excepcional donación de una colección de arte procedente del África subsahariana, parte de la cual se exhibe con carácter permanente en tres salas (Renacimiento, Rectores y San Ambrosio), ubicadas en el Palacio de Santa Cruz de Valladolid. Dicho palacio es un antiguo colegio mayor que mandó construir el Cardenal Mendoza, entre 1482 y 1491, para dar alojamiento a alumnos brillantes sin recursos económicos. Es considerado uno de las primeras construcciones renacentistas en España y fue declarado en 1955 monumento histórico-artístico.

Siendo Valladolid una ciudad en la que la escultura tiene un especial significado (el Museo Nacional de Escultura, la Semana Santa, escultores únicos como Gregorio Fernández o Juan de Juni…), el emplazamiento se convertirá en el lugar ideal para exponer las colecciones.

El conjunto de arte africano es uno de los más importantes a nivel internacional puesto que cuenta con más de doscientas esculturas realizadas en terracota, expuestas de manera pública. Estas obras, son especialmente interesantes por su calidad y por representar alrededor de unas treinta culturas diferentes que abarcan más de dos mil años de la historia africana, como los Nok, Sokoto, Katsina, Mangbetu, etcétera, de pueblos asentados en torno a las cuencas del río Níger y Congo. 
 
Cada cultura ha reflejado de forma propia los valores de su comunidad, dando lugar a manifestaciones artísticas de estilos diferentes.

  
Sala Renacimiento donde se alberga un gran número de terracotas africanas
 
Son creaciones que no responden a un interés puramente estético, sino que sus funciones que van más allá, relacionándose con la religión, la naturaleza, los antepasados, los rituales de iniciación o la magia. Generalmente, su objetivo no es reflejar fielmente la naturaleza, sino captar el alma y la fuerza de lo representado. Por eso cada artista, en su comunidad, no será considerado un simple profesional que domina una técnica, sino un intermediario entre el mundo de los espíritus y terrenal.

 
Ejército. Cultura Guimbala. Siglo VIII d.C.     Pensador. Cultura Nok. Siglo V a.c

Pero además de la colección de terracotas, no podemos olvidar la última incorporación realizada en el año 2012, del denominado conjunto “Reino de Oku” (territorio localizado al noroeste de la República de Camerún, en la región de Grassland), fruto de las negociaciones entre el matrimonio Arellano-Alonso y el rey Fon Sintieh II. Todas las piezas son reales, pero han perdido su carga mágica-funcional, están desactivadas.

   
Pórtico del Palacio del Rey de Oku, Fon Sintieh II
 
En Oku, el rey es la figura más relevante, la máxima autoridad política, judicial y religiosa. En la exposición se pueden contemplar algunas de sus “regalías” (objetos rituales símbolo de poder que sólo él puede utilizar), como camas de jefatura, tronos, ropa e incluso su pórtico real, decorado con motivos que simbolizan su prestigio.

El grupo de máscaras de las sociedades secretas, llenas de carga mágica, son autónomas e impredecibles en sus actos, realizan actividades deben permanecer en el más estricto misterio. Serán acompañadas de instrumentos musicales y utensilios de la medicina tradicional, que por primera vez que se pueden contemplar fuera del reino de Oku. 

 
Desfile de máscaras de las Sociedades Secretas
 
Por lo tanto, visitar las colecciones de arte africano de la Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso, será adentrarnos dentro de un mundo singular, un acercamiento a este arte todavía desconocido de un rinconcito de África en Valladolid.

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