«Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un
fluido en reposo, recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del
volumen del fluido que desaloja» y
os aseguro que Arquímedes alucinaría con este artículo:
En
las oscuras profundidades de mares y océanos; de ríos y lagos; entre corales; algas, peces y rocas, podemos encontrar miles de secretos olvidados, de
promesas ahogadas en el tiempo, de tesoros que nadie pudo disfrutar, de barcos
que no llegaron a puerto e incluso, podemos encontrar las esculturas ecológicas
de un artista que hizo “arte inmortal” para todos los seres vivos. Pero hoy,
queridos curiosos, no vamos a bucear, ni tampoco a volar porque prefiero que no
tengáis que usar bombona de oxígeno, aunque igualmente os quedaréis sin
respiración. Hoy os voy a hablar de aquello que flota en la frontera entre lo
que hay bajo el agua y lo que queda por encima de ella.
En
la superficie inmensa y azul del pacífico sur, a unos 1.600 kilómetros
al noreste de Auckland (Nueva Zelanda), encontramos algo sorprende flotando. Tan
sorprendente que hasta llamó la atención de un piloto militar neozelandés (un
hombre que vuela a velocidades vertiginosas). Pero, ¿qué será eso tan curioso
que vio aquel piloto en 2012? Bien, pues se trata de una isla, pero no cualquier
isla pues se compone únicamente de piedras. Para ser más exactos, de piedras
pómez. Y al ser así, la isla pasa a ser una isla flotante.
Esta
isla flotante, blanca y brillante de pumitas, poco después de ser descubierta
fue investigada, pues el suceso es bastante raro. Enviaron un gran barco de
investigación que al llegar a la isla no atracó en ningún puerto, sino que se
vio navegando en un mar de piedras, pues, no sé si sabéis que la isla flotante
tiene un área de 25.000
kilómetros cuadrados, para que os hagáis una idea es
aproximadamente del tamaño de Sicilia (Italia). Un paisaje más típico de una
película de “Piratas del Caribe” sin duda.
Seguro
que te estarás preguntando: ¿Y qué hacen ahí todas esas piedras pómez en la
superficie? ¿Algún artista las habrá puesto allí? ¿Tendrán alguna forma especial vistas
desde arriba? Tranquilo, es normal que te hagas estas preguntas pues eres un
lector curioso de Toda Una Amalgama.
Bien,
en primer lugar tenemos que dejar claro que la pumita, que es una roca ígnea,
flota en el agua porque tiene una baja densidad. El otro motivo de que haya una
isla de piedras flotantes es una erupción volcánica submarina. Según creen los
científicos, el origen de la isla es la erupción del volcán submarino Monoway,
pues es el más cercano que puede haber erupcionado, aunque este no es un dato que se
sepa con certeza absoluta.
Aún hay fenómenos más raros que piedras flotantes en la superficie acuática de nuestro
planeta. Vamos a levantar el vuelo de las saladas aguas del pacífico sur para
dirigirnos a las dulces aguas de la bahía de Sydney (Australia). En este país
encontramos muchas cosas que nos llamarían la atención, empezando por la fauna
y flora y terminando por las costumbres de sus gentes. Esto no se queda atrás.
El
bosque flotante de Homebush Bay es un buque que quedó jubilado en 1972 y
olvidado por las personas, pero rescatado por otros seres vivos. El SS Ayrfield
ahora no surca los mares y océanos pero se mantiene anclado, oxidado e
impasible al paso del tiempo; flotando y dando vida a un pequeño bosque de
manglares que ha crecido en su casco y que lo ha devuelto a la vida como un
reclamo turístico y, sobre todo, como un importante elemento de un paisaje
hermoso y surrealista que bien pudiera ser una de las miles de fotografías
retocadas con Photoshop que tanto nos impactan.
![]() |
Imagen
tomada por Bruce Hood
|
La
historia de este buque de 102 años y 1.140 toneladas comienza en 1911. Fue
construido para ser un buque carbonero y lo fue; sólo que vivió una de las
peores guerras que ha habido: la Segunda
Guerra Mundial, que tantas vidas se llevó y que muchas más
quebró. En este caso, la vida de este buque se vio truncada tras largos viajes
en medio de esta violenta guerra que acabó por enviarlo al cementerio donde se
encuentra ahora, rodeado de barcos a medio desguazar, como él, exceptuando lo
que lo distingue de todos aquellos cadáveres flotantes y es, como ya os he
contado, el hermoso bosque que emerge de su casco oxidado como una metáfora,
como si la vida naciera de la muerte.
Sin
duda, Homebush Bay es un lugar para pensar y soñar; rebosante de vida y de una historia que no deja indiferente a nadie.
Hemos
hablado de islas flotantes, bosques flotantes, pero no hemos hablado de hoteles
flotantes. Algo tan impresionante, que ahora mismo sólo puede existir en los
planos de su arquitecto pese a que no se tardaría en construir más de 3 o 4
meses. Os presento el Ark:
Este
macro hotel flotante, ideado por el arquitecto ruso Alexander Remizov en colaboración con una empresa de
ingeniería alemana y el científico moscovita Lev Britvin, pretende ser un arca como la que se narra en las
historias bíblicas. Mediría 14.000 metros
cuadrados y podría albergar en su interior a 10.000
personas dispuestas a pasarlo de miedo en sus lujosas instalaciones.
Ante
la subida del nivel del mar, estos arquitectos decidieron hacer algo por si nos
quedamos sin tierra que pisar en un futuro y ese algo es este edificio
flotante que se autoabastece, creando un ecosistema autónomo en el cual
podríamos vivir tranquilamente. Todo
un reto de la ingeniería, que una vez más nos sorprende y nos da esperanzas de
cara a las miles de catástrofes que en este siglo XXI estamos esperando.
Y
para finalizar este artículo lleno de cosas que flotan y que flotarán en un
futuro no muy lejano, quiero viajar al misterio, que en este caso está en
España, sí, de verdad. Si no me creéis seguid leyendo un poco más.
En
un pueblo costero llamado Pájara situado al suroeste de Fuerteventura en las
Islas Canarias (España) se encontraba encallado un gran trasatlántico, el SS
América. Su historia comienza en Estados Unidos, donde fue construido en 1940
por la compañía United States Lines. En su tiempo fue uno de los barcos más
grandes y lujosos, teniendo tan sólo 49 metros de eslora menos que el Titanic. Pero
su tiempo pasó, se hizo inservible y lo jubilaron en 1993.
Pero,
¿cómo acabó en las costas españolas? Pues al ser comprado por un armador tailandés que
quiso transformarlo en un hotel flotante en Bangkok. Mientras era remolcado por
el barco ucraniano Neftegaz 67 en 1994, sufrió un accidente debido a una fuerte
tormenta que obligó al remolcador a cortar el cable y dejar al SS América a la
deriva. Días más tarde, el barco quedó encallado en la playa de Garcey y, mientras se discutía lo que hacer con el colosal barco, éste se partía en dos y
quedaba totalmente irrecuperable, por lo que se dejó allí olvidado. Tras
partirse en dos quedó solo la proa, que se convirtió en víctima de numerosos
saqueos, luego en gran atractivo turístico y, finalmente, en objeto de leyendas paranormales
durante muchos años en Fuerteventura.
Los
lugareños lo conocieron como “El barco fantasma” ya que se ha cobrado la vida
de varias personas que se adentraron en sus entrañas oxidadas para explorarlo. Finalmente,
tras surcar los mares del mundo, en 2007 el trasatlántico SS América encontró
su final al destruirse la proa completamente, desapareciendo de aquella playa
para siempre.
Como
veis no es necesario descender a los fondos oceánicos abismales ni escalar altos
picos para encontrar curiosidades, basta con dar un paseo y fijarnos un poco en todo lo que flota.
_________________________________________________________
_________________________________________________________
Fuentes:
Imágenes
extraídas de:







No hay comentarios:
Publicar un comentario