El Lago Truk se
encuentra en el Pacífico, concretamente,
en la isla de Micronesia. Es conocido por los numerosos restos materiales y las víctimas que podemos encontrarnos de la Segunda Guerra Mundial. En él podemos ver
tanques, aviones de combate, buques de guerra, portaaviones y hasta un
submarino. Según datan los expertos, estaríamos hablando de unos 60 barcos y
275 aviones; la mayoría anclados a portaaviones como el Nippo Maru. Este lago es tan
peligroso que se encuentra restringido actualmente, ya que se dice que contiene
bombas que aún no han explotado.
El Truk, se
encuentra a 1.700 kilómetros al norte de Guinea. Fue una base de operaciones y
puerto marítimo que la armada japonesa utilizó para reparar sus barcos y, además, como un territorio estratégico durante la guerra en el Pacífico Sur que tuvo lugar a en la Segunda Guerra Mundial. Lo denominaban ‘El Gibraltar del Pacífico’.
Tras el ataque al
Pearl Harbor, el ejército estadounidense realizó un contraataque con centro en
esta base del Pacífico. El 14 de Febrero de 1944, un ataque de la armada
estadounidense conocido por el nombre de ‘Operación Hailstone’ destruyó todo,
atacando tanto a militares como a civiles (mayoritariamente pequeños barcos
pesqueros), desencadenando numerosas víctimas mortales y hundiendo todos los
materiales de guerra que hoy encontramos. Jacques Cousteau en
1969, quedó tan impresionado con la historia que encerraba este lago, que
realizó un documental a cerca de estos restos fantasmales. A partir de este documental,
el lago comenzó a adquirir importancia y su historia no dejó indiferente a
nadie.
Actualmente, todas
estas ruinas, se encuentran en territorio de los Estados Federados de
Micronesia, siendo el mayor cementerio del mundo de restos de combates y
guerras en las profundidades marinas. Posee numerosas especies acuíferas, que
forman un paisaje bastante curioso en el interior del lago. Pues este es
actualmente un paraíso que entierra un museo a tan sólo 15 metros de
profundidad. En él pueden encontrar numerosos utensilios, pero lo más
sorprendente es encontrar, entre estos restos momificados, vida marina; tanto
tiburones, como tortugas, y numerosas especies distintas de peces.
Es fácil acceder a
él, ya que se encuentra abierto al público, pero como hemos dicho antes, se
recomienda tomar numerosas precauciones, debido a la gran cantidad de bombas
aún ‘vivas’ que contiene. La única actividad que se desarrolla en este lugar, es
económica, puesto que en él no existen grandes edificaciones. Por tanto, se trata
de uno de los lugares más misteriosos del planeta, al que innumerables leyendas
e historias le acompañan, formando parte de la historia de la Segunda Guerra
Mundial.



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