Hoy os presentamos el nuevo cambio tecnológico que ahora está viviendo el mundo del diseño, el arte y la ingeniería. Aunque parezca mentira, las impresoras 3D se utilizan desde hace ya varios años. La mayoría de nosotros no nos imaginamos de qué se trata, ni mucho menos dónde llegan sus límites. Ya que parece ser que no los tienen.
Lo primero que se nos viene a la cabeza son impresiones en papel (u otro material 2d) en el que apreciamos una perfecta perspectiva tridimensional. Pero no se trata de eso. Así que pasemos a explicar en qué consiste: Surgen con la idea de convertir archivos CAD en prototipos reales y tangibles. Una impresora 3d es una máquina capaz de realizar "impresiones" de diseños en 3D, creando piezas o maquetas de volumen a partir de un diseño hecho por ordenador. Estos datos y archivos se pueden enviar a la impresora mediante puerto usb, tarjeta sd o wifi conectado con teléfonos móviles u ordenador.
Utilizan materiales de todo tipo, siempre que de un resultado resistente, fuerte y duradero, pero en muchas ocasiones también flexible. La impresora se encarga de fundirlo y resolidificarlo mientras lo esparce en filamentos formando la pieza capa por capa. Y dependiendo de la impresora, se pueden combinar elementos para obtener diferentes colores.
A día de hoy existen diversos modelos que se han ido adaptando a las necesidades del usuario. En un principio las usaban sólo grandes empresas, pero es un sector que se está introduciendo rápidamente en el consumo doméstico, hasta el punto de que muchas marcas nos dan la opción de montarlas a mano pieza a pieza (lo que nos recuerda a IKEA) consiguiendo así abaratar el coste de venta. De todas formas, se espera que cuando finalicen las patentes en febrero de 2014 los precios de las impresoras 3D caigan de manera considerable, algo que ya esta ocurriendo.
Por lo general tienen un tamaño pequeño y son muy silenciosas, buscan sobre todo ahorrar tiempo y costes en la producción. Con la impresión 3D se puede conseguir llevar a cabo una idea en cuestión de minutos, consiguiendo una reproducción 3D de calidad del objeto diseñado. Además la impresora nos ofrece la siguiente facilidad: si una pieza de la máquina se rompe, siempre puedes imprimirla y reponerla tú mismo.
Todo esto lleva implícito el avance en el estudio de escáneres 3D y diseño, que van de la mano de las impresoras 3D. De modo que podemos escanear cualquier objeto y convertirlo en un modelo 3D que posteriormente podremos imprimir, esto hace que la copia de objetos sea realmente fácil. De esta forma podríamos realizar nosotros mismos una copia de la llave de nuestra casa sin necesidad de salir de ella, y de una forma rápida y eficaz.
Nos encontramos en lo que muchos denominan como la 3º Revolución Industrial, ya que, lo que comenzó siendo una tecnología exclusiva para ámbitos como la arquitectura o el diseño, está empezando a saltar a otros campos tan aparentemente lejanos como la medicina o la gastronomía.
Para que os hagáis una idea, con estas impresoras 3D no sólo se pueden crear objetos de decoración, sino que su avance ha llegado a campos como la moda, creando máscaras y prendas de ropa totalmente a medida, adaptadas a la perfección al cuerpo humano (con ayuda por supuesto de los escáneres). Y una infinidad de inventos que a día de hoy nos dejan con la boca abierta. Pero lo que realmente nos sorprende es lo siguiente:
Uno de los campos que más se han investigado ha sido la medicina, en concreto los transplantes y la medicina regenerativa. Todo esto nos plantea las posibilidades futuras de poder realizar transplantes de órganos con más posibilidades de no ser rechazados y sin necesidad de que haya donante compatible, así como estudiar de cerca réplicas de los órganos, conseguir muestras de tejidos y probar en ellos diferentes tratamientos y nuevas medicinas de una forma mucho más realista que hasta ahora.
También encontramos casos de empresas que trabajan con prótesis impresas en 3D:
- En esta línea surge "WREX, un exoesqueleto para niños con discapacidad y problemas a la hora de coger objetos. La posibilidad de imprimir rápidamente las piezas hace que según vaya creciendo el niño se puedan introducir piezas nuevas de forma sencilla. A día de hoy, 15 niños utilizan WREX para hacer su vida un poco más fácil.
- Una mano robótica, que ofrece muchas de las funciones de una mano humana a un coste bajo de fabricación. Cuenta con un conjunto de electrodos adhesivos que leen las señales del resto de músculos del cuerpo para entender las órdenes, además de incorporar un conector estándar por si es necesario ser conectada a otra prótesis. Los dedos son alimentados de forma individual por lo que cada uno puede detectar cuando un objeto está impidiendo su movimiento. Este hecho hace que Rk tenga capacidad para agarrar los objetos con cuidado y los dedos se adhieran para envolver con fijación objetos de formas dispares e inusuales, desde un agarrar un bolso hasta un huevo.
- Un oído impreso en 3D capaz de entender sonidos, escuchar frecuencias de radio incluso más allá de la capacidad humana general.
Pero aquí no acaba todo. Ya que vivimos en este mundo de prisas, cada vez intentan facilitarnos la vida hasta el punto que surgen estos robots de cocina futurísticos capaces de imprimir comida.
- En primer lugar, siguiendo el mismo método que el resto de impresoras, nos presentan la manga pastelera del futuro: en la que sustituyen el plástico o cualquier otro elemento por el chocolate, creando así hermosas figuras listas para devorar.
- La empresa Modern Meadows trabaja bajo el concepto de bioingeniería y su propósito es crear carne a partir de un cultivo de tejidos celulares extraídos de vacas o cerdos. En cuanto al sabor, asegura que es completamente reconocible aunque aún tienen que dar con la proporción correcta de proteínas y grasas para mejorar la textura.
- Por otra parte, Electrolux nos presenta el robot más moderno que jamás hayamos podido imaginar, cuya función es elaborar la comida con las materias primas que le proporcionemos, y él reconoce lo que el consumidor le pide mediante un dibujo.
- Y tanto la cadena de supermercados europea Tesco como La Nasa pretenden incorporar las impresoras 3D en sus futuros proyectos.
En concreto La Nasa las ve como una oportunidad mediante la que los astronautas puedan imprimir, una vez en el espacio, los alimentos u objetos necesarios. El método de fabricación se basa en la utilización de materiales alimenticios en estado de polvo que combinándolos entre sí darían forma a alimentos listos para consumir.
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