Todo el que ha bebido cerveza ha notado que le provoca necesidad de orinar, y no sólo por el líquido ingerido.
Las ganas de orinar tomando cerveza son muy superiores a las que podemos sufrir tomando la misma cantidad de agua.
| manneken pis (en.wikipedia.org) |
Esto es debido a que la cerveza tiene un importante efecto diurético, es decir, hace que se incremente la cantidad de orina formada en los riñones y, en consecuencia, que se llene antes la vejiga urinaria, aumentando la necesidad de orinar.
Dicho de otro modo, la ingesta de cerveza estimula la diuresis, es decir la formación de orina.
Hay otras muchas sustancias con efectos diuréticos, como el café, el té, los espárragos o el alcohol.
¿Cómo se produce el efecto diurético?
El control de la cantidad de líquido que se expulsa con la orina se lleva a cabo principalmente a través de la acción de una hormona, la ADH (hormona antidiurética o Vasopresina).
Esta hormona, que se produce en el Hipotálamo y se almacena en la Hipófisis (la principal de las glándulas endocrinas, situada en la base del encéfalo), actúa favoreciendo la recuperación de agua en el riñón, es decir, concentrando la orina.
Esto lo hace con el fin de controlar la cantidad de agua presente en la sangre y otros líquidos internos, de manera que el Sistema Nervioso Autónomo (el que controla de forma automática el funcionamiento de nuestro cuerpo) hace que se produzca mayor o menor cantidad de esa hormona para regular la cantidad de agua que debe eliminarse.
Entonces, cuando hay que retener agua, se forma más cantidad de ADH, y a la inversa.
El efecto diurético de la cerveza y otras sustancias reside fundamentalmente en que inhiben la secreción de ADH, de manera que reducen la capacidad de retención de agua en los riñones y aumentan el volumen de la orina, haciendo que la vejiga se llene con mayor rapidez.
¿Dónde reside el poder diurético de la cerveza?
El responsable de que la cerveza posea efecto diurético es el lúpulo.
| Flores de lúpulo (tierradecerveza.com) |
El lúpulo (Humulus lupulus) es una planta herbácea perenne y trepadora de la familia de las Cannabaceae, cuyas flores (principalmente las femeninas) eran utilizadas antiguamente por tener propiedades medicinales (sedante, tónico, depurativo, cicatrizante, etc.).
En los albores de la fabricación de la cerveza, la necesidad de protegerla de la acción de bacterias llevó a probar diferentes productos vegetales con efectos estabilizantes. Finalmente acabaron utilizándose las flores de lúpulo, ya que además de su efecto bactericida, se comprobó que proporcionaba un agradable amargor que compensaba el sabor dulce de la malta y que además estimulaba el apetito.
Las flores del lúpulo, especialmente las femeninas (es una planta dioica, es decir, posee flores masculinas y femeninas), contienen una gran variedad de alcaloides, ácidos y aceites esenciales, además de unas resinas amargas, denominadas en conjunto lupulina, que son las que le proporcionan un sabor fuertemente amargo a la cerveza.
Pues bien, esta lupulina tiene un fuerte efecto diurético y es la principal responsable de que la cerveza nos haga orinar más de lo habitual. También el alcohol colabora, pues tiene el mismo efecto que la lupulina, con lo cual ambos se suman y potencian el poder diurético de la cerveza.
Pero también estas sustancias son las que proporcionan a la cerveza ciertos efectos beneficiosos para la salud (siempre consumida con moderación, evidentemente), como incrementar los niveles de HDL ("colesterol bueno"), el retraso de la menopausia, efectos antioxidantes, etc.
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