En
un artículo anterior hice la referencia sobre las siete maravillas del mundo y que
fueron: la Gran
Pirámide de Giza, los Jardines colgantes de Babilonia, el Templo de Artemisa, la
Estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el
Faro de Alejandría. De todas
estas magníficas construcciones del mundo antiguo, la más misteriosa de todas es
El Coloso de Rodas. A lo largo de la
historia se han elaborado una serie de mitos y conjeturas, donde a veces no es
fácil separar la realidad de la fantasía. Hoy los invito para que se embarquen
conmigo en la máquina del tiempo y con el poder de la imaginación viajemos al
pasado, a épocas muy remotas, donde conoceremos su historia y las razones de su
gran misterio.
Rodas
La isla de
Rodas ocupa un lugar privilegiado dentro del mar mediterráneo. Se ubica frente
a las costas surorientales de Turquía, alcanzando una superficie de unos 1.400
Km2. Cuando los dorios la ocuparon alrededor del año 1.100 a.c., de
inmediato formaron tres ciudades-estados independientes, que alcanzaron gran
prosperidad que les permitió tener sus propias colonias. Varios siglos después,
llegaron a formar parte de la confederación de Atenas y cada una de ellas tenía
su propia constitución democrática. En el año 407 a.c. se separaron de Atenas, y
se unificaron las tres ciudades para consolidar el estado de Rodas, teniendo
como capital una ciudad ubicada al norte de la isla con el mismo nombre.
Ubicación Geográfica
Debido
a su ubicación estratégica entre Egipto, Chipre y el mar Egeo, durante el Siglo
III a.c. Rodas alcanzó gran prosperidad en la región, consolidándose como un
estado rico y de gran poder político. Su capital fue diseñada siguiendo un
modelo clásico, con sus calles dispuestas en forma de parrilla y alcanzó a
tener unos 60.000 habitantes.
Pero
no todo fue felicidad para los rodios. Sufrieron la invasión del rey Mausolo de
Caria, a quien luego de su muerte, su esposa Artemisa le dedicaría la
construcción del Mausoleo de Halicarnaso, otra de las siete maravillas del
mundo. Más adelante fueron conquistados por los persas, quienes permanecieron
ahí hasta el año 340 a.c., cuando Alejandro Magno se tomó la isla. Luego de su
muerte en el año 323 a.c., a los rodios se les reconoció su independencia. A
pesar de todo, mantuvieron siempre muy buenas relaciones comerciales con
Alejandría, la fastuosa ciudad que fundó Alejandro Magno en Egipto, y a la cual
le suministraban las mercancías provenientes de Oriente al tiempo que
distribuían los productos procedentes de Egipto por todo el Mediterráneo. Una
vez más, la isla conoció la prosperidad y el poder.
Tiempo
después, los rodios se aliaron con el rey Ptolomeo de Alejandría para luchar en
contra de Antígono de Macedonia, alcanzando una gran victoria. A raíz de este
triunfo el comercio con Egipto se consolidó mucho más. Luego Antígono les
propuso a los rodios que se unieran a él, para entrar en guerra contra Ptolomeo.
Ante la negativa de ellos, envió a su hijo Demetrio, conocido también como
Demetrio Poliorcetes, para que sitiara la ciudad.
Helios era el dios griego del sol
y los rodios eligieron a Helios para
conmemorar su gran victoria, construyendo una enorme estatua en su nombre que
se conoció como El Coloso de Rodas. El culto de los rodios a Helios era muy importante; de hecho sus tres
grandes ciudades sobre las cuales se unificó el estado, llevaban el nombre de
los tres hijos del dios: Lindos, Yalisos
y Camiros. Se ofrecían procesiones y sacrificios frecuentes de cabras,
cabritos, vacas y terneras. Incluso hay un curioso relato que cuenta también
como en honor a su dios, una cuadrilla de caballos fue conducida mar adentro hasta terminar ahogándose.
Los misterios del Coloso de Rodas
A
pesar de su gran fama, es muy poco lo que se sabe sobre El Coloso de Rodas. Los escritores clásicos hablan de una gran
estatua en honor a Helios de unos
treinta y tres metros de altura, cuya construcción duró doce años. Pero no
hacen una descripción detallada de su aspecto, ni tampoco se sabe con exactitud
el sitio donde fue ubicada. Transcurridos unos cincuenta y seis años después de
su construcción un terremoto la derribó. Por lo cual todas las descripciones
recientes, corresponden realmente a grandes despliegues de la imaginación de
los autores.
Al respecto hay una muy conocida tradición, que muestra al Coloso con las piernas abiertas, sus pies apoyados en cada uno de los extremos del puerto. En un dibujo muy conocido en Internet, se aprecia como un barco va entrando al puerto cruzando a través de las piernas abiertas de la estatua. Lo anterior es completamente imposible, por más especializados que fueran los arquitectos o escultores de Rodas, dado que la distancia entre los extremos del puerto es de unos 400 metros. El resultado de esto sería una superestructura de un tamaño inimaginable, muy difícil de construir aún hoy con toda la tecnología existente. Es mucho más razonable pensar que la estatua de Helios tuviera las piernas una junto a la otra.
Sobre
la elaboración de la estatua si existe información. De acuerdo con un relato de
Filón de Bizancio, la construcción comenzó con la talla de una
enorme plataforma de mármol blanco, en donde luego se fundieron los pies,
posteriormente se fundieron las piernas en el mismo sitio donde quedarían y así
sucesivamente se fue construyendo e instalando cada una de las piezas en el
mismo lugar donde deberían quedar ubicadas. Los materiales utilizados fueron
hierro y bloques de piedra. El autor de este monumento fue el arquitecto Cares de Lindos. Uno de los brazos
podría estar alzado en posición vertical sujetando una antorcha, símbolo de la
luz del sol, mientras que el otro colgaría a lo largo del cuerpo. La figura
resultante, en forma de columna, no habría sido demasiado difícil de fundir o
de sujetar durante su construcción. También habría sido bastante estable una
vez acabada.
El
Coloso de Rodas pudo ser una estatua
arcaica, como la que se representa en la ilustración, o una figura más clásica.
Fue preciso un importante sistema de andamiajes para sujetarla durante su
construcción.
Ninguno
de los autores clásicos menciona dentro de sus escritos, la ubicación exacta
del Coloso de Rodas, lo cual como se
indicó antes, hace parte de los misterios del monumento. Sin embargo, la
entrada al puerto parece ser el lugar más idóneo donde debió quedar posicionado.
Esto tiene mucho sentido, pues de esta forma el pueblo de Rodas podría mostrar
todo su orgullo e identidad: cualquier viajero o forastero al acercarse al
puerto, obligatoriamente observaría la estatua. Pocos años después, se volvió
muy habitual colocar monumentos a la entrada de los puertos.
La
ubicación de El Coloso de Rodas sigue
siendo un misterio. Tal vez estuviera situado en un islote como se muestra en
la ilustración.
Hacia
el año 226 a.c. se produjo un terremoto que derribó El Coloso de Rodas. Según el geógrafo Estrabón, la estatua se
quebró a la altura de las rodillas. La cabeza y el torso quedaron tirados en el
lugar donde cayeron. Estrabón dice también que los rodios consultaron a un
oráculo para intentar levantar de nuevo la estatua, pero este se los prohibió.
Cuando desapareció la influencia del oráculo, varias personas intentaron
reconstruirla, pero ni los más especializados ingenieros griegos ni egipcios lo
pudieron lograr. Algunos siglos después, cuando la isla hacia parte del
territorio del Imperio Romano y la ciudad ya no tenía el poder político ni
económico de antes, las autoridades permitieron que las ruinas de la estatua
permanecieran en su lugar, en recuerdo de los tiempos gloriosos de la ciudad.
Si quieres leer más artículos como éste, continúa en Toda una amalgama
BIBLIOGRAFÍA: INGPEN, Robert y
WILKINSON Philip.
Enciclopedia de
lugares misteriosos.
Editorial
Grupo Anaya S.A. Madrid, 1992.
Enciclopedia
Universal Ilustrada Europeo Americana.
Editorial
Espasa – Calpe S.A.
Madrid, 1930.
IMÁGENES: INGPEN, Robert y WILKINSON
Philip.
Enciclopedia de
lugares misteriosos.
Editorial
Grupo Anaya S.A. Madrid, 1992


Es conocer la historia del mundo de un modo fácil, sin tanta trabas de palabras de un léxico no conocido, de fácil comprensión y sobre todo dejando recuerdos y enseñanzas.
ResponderEliminarEsa siempre ha sido mi intención con los artículos que he elaborado. Me alegró mucho tu comentario. Muchas gracias.
ResponderEliminarJuan Carlos, gracias por aumentar nuestro conocimiento y poner a volar la imaginación de una manera muy entretenida. Un buen ensayo!!
ResponderEliminarGracias por tus palabras Reinel. Constituyen una motivación grande para continuar escribiendo buenas historias.
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