jueves, 14 de noviembre de 2013

El mundo de la brujería: Características de las brujas

Hoy comenzamos en "Toda una amalgama" la plasmación de una pequeña serie sobre el mundo de la brujería que ya tratamos en nuestro especial de radio del día de Halloween y Todos los Santos.

Lo primero, como no podría ser de otro modo, para asentarnos en el tema, analizar y comentar cuál es el significado intrínseco que podemos encontrar en los rasgos y características habituales con las que asociamos a las brujas, y que seguramente, tendremos ahora muy presente sólo por el mero hecho de mencionarlas. Algunos cargados de fantasía, y otros, productos reales o derivados de las prácticas de las seguidoras del mal.



Por ejemplo, la característica de la avanzada edad, resaltada además a través de las verrugas que, según se cuenta, solían adornar sus caras. Este rasgo proviene de los mitos y falsas leyendas que vertían y contaban las personas normales y corrientes temerosas de que alguno de sus familiares, por ejemplo, alguna de sus hijas, se viera tentada en el futuro con pasar a ese otro lado oscuro.

Otra característica interesante de analizar; La predilección por las vestimentas de color negro, un claro mensaje de las mujeres que coqueteaban con estas artes. Y todo, por el mensaje que el propio color conlleva, usándose como un signo claro de rebeldía, frente al blanco inmaculado y puro. Además, esta posible práctica posiblemente se agravara en la mente colectiva al asociarse comúnmente el color negro a lo demoníaco.

Siguiendo con un nuevo elemento, el sombrero con la punta doblada se incorporó a estos personajes por el colectivo de la época como signo de que la persona que era bruja estaba unida a la profundidades de la tierra, y más concretamente, al infierno.  En contraposición con el significado que se le daba a los sombreros con la punta erguida, que suponían la unión de la persona con el universo, y dentro de este, con el cielo, hogar de Dios. En este mismo sentido se orientarían otro elemento característico de las brujas, las botas con la punta doblada.



Pasamos ahora al caldero, atribuido a estas brujas por su analogía en cierto sentido con los magos y brujos de los tiempos anteriores. Siendo la herramienta esencial para la preparación de sus recetas y pociones mágicas.

No podemos olvidar tampoco a sus gatos de color negro. En este punto es más difícil esclarecer si tiene un trasfondo histórico y real o si proviene únicamente de la mente de la sociedad del momento. Principalmente porque el enlace del gato negro como mensajero y transportador de la mala suerte, proviene precisamente de su asociación en la edad Media con las brujas, pensando las personas de la época que si veían un gato negro posiblemente éste tuviera algún cometido que lo hubiera encargado su dueña bruja para traernos el mal. Así que, es difícil saber en este supuesto si fue antes el huevo, o la gallina.

Por último no podemos olvidar mencionar el que posiblemente sea su elemento y rasgo definitorio principal, las escobas. Se cree que este tópico, y muchos son los historiadores que lo apoyan, proviene de una práctica habitual de las mujeres que coqueteaban con la brujería. Éstas, conocidas también por sus aficiones y liberalidad sexual frente a la mente recia y la cultura puritana de  la predominante población cristiana del momento, untaban en ciertas ocasiones  en  las escobas, que tenían en sus casas, un ungüento realizado a base de sustancias alucinógenas como el datura estramonium, la belladona, el beleño u el opio. Pasando, posteriormente, a introducirse el extremo de la escoba previamente untado por sus vaginas. 

Imagen de: ABC

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Autor: Jesús Mora


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