martes, 19 de noviembre de 2013

El mundo de la brujería: La Bula “Summis Desiderantes”

Aunque a muchos les pueda sorprender, la brujería como tal, no estuvo siempre admitida y reconocida por parte del sumo pontífice, y por consecuencia, de la religión católica.

No fue, precisamente, hasta el 5 de diciembre de 1484 cuando a través de un decreto papal, la Bula “Summis Desiderantes”, redactada por Heinrich Institoris y firmada por el Papa Inocencio III, cuando la Iglesia reconoció la existencia de las brujas, derogando al mismo tiempo el Canon Episcopi del año 906, que proclamaba que todo aquel que creyera en las brujas estaba cometiendo un acto de herejía.



Por todo ello, curiosamente, se da la situación de que durante el siglo XV, la Inquisición llegó a quemar muchísimas más personas condenadas de herejía por creer en la existencia de brujas, que a éstas propiamente.


Sin embargo, ya con la entrada y asentamiento de la bula summis desiderantes, se calcula que se ejecutaron entre 60.000 y 5 millones de brujas, un intervalo bastante desorbitado y poco aproximado, hasta 1657, año en que se promulgaría una nueva bula papal, la Pro Formandis, que prohibiría la persecución y ejecución de brujas. 

Ejemplo de cómo eran las bulas papales

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