El promontorio de la Acrópolis ateniense era el punto neurálgico de la ciudad y un lugar sacro, pues en él habían ocurrido grandes narraciones de la mitología griega.
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| Vista de Atenas y la Acrópolis desde el Licabeto (Foto: Antonio López García) |
Cerca del año 480 a.C., los persas asaltan e incendian la zona, destruyendo el Prepartenón o Partenón Viejo, que era el primer templo de mármol blanco y que se encontraba por entonces en construcción. En los años siguientes la actividad constructora se centró en la reconstrucción de la ciudad propiamente dicha, hasta que en el 449 a.C. se decide reconstruir el lugar. Los encargados de ello serán Fidias y Pericles, y los nuevos templos, construidos con el dinero de la Liga Délica, se situarán sobre los cimientos sagrados de los anteriores. El primer monumento que se comenzó a construir fue el Partenón, seguido por los Propíleos, el templo de Atenea Niké y el Erecteion, que se termina en el 406 a.C.
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| Partenón (Foto: Antonio López García) |
El templo más importante de todos ellos es el Partenón. Su construcción se inicia en el 448 a.C. y sus arquitectos son Ictinos y Calícrates. Su función principal era albergar la imagen criselefantina de Atenea Partenos realizada por Fidias, supervisor de las obras. Se le considera como una unidad plástica cerrada en sí misma, pues no tiene relación ninguna con los elementos que le rodean.
Fue diseñado en estilo dórico y construido con mármol del pentélico policromado, por lo que su aspecto sería bastante distinto del que observamos hoy en día. Tiene ocho columnas en su fachada principal y 17 en las laterales, por lo que es un templo octástilo. Tanto en la parte delantera como en la trasera cuenta con un pórtico de seis columnas.
Para que su imagen fuera perfecta se realizaron ciertos refinamientos ópticos: la curvatura de los elementos horizontales, el distinto grosor e inclinación de sus columnas según su ubicación (más gruesas las laterales) y la variación de la distancia entre las columnas.
Con el paso del tiempo ha sufrido distintas transformaciones debido a sus diversas funciones (iglesia, mezquita y polvorín), perdiendo algunos de sus elementos escultóricos y viéndose dañada su estructura.
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| Propíleos (Foto: Antonio López García) |
Los Propíleos son la entrada monumental de la Acrópolis. Se construyeron para equilibrar la visión del Partenón, hacia el que están orientados y con el que comparten estilo, proporciones y material. Se trata de una obra inacabada (aunque visualmente no lo parezca), pues el desnivel del terreno aumentó el coste de la obra en un momento en el que se necesitaban recursos para la Guerra del Peloponeso. Las obras fueron dirigidas por Mnesiklés bajo la supervisión de Fidias. Están compuestos por dos estructuras columnadas a distinto nivel y una doble escalera peatonal a los lados de la rampa de acceso. También a ambos lados se sitúan dos pares de estancias rectangulares cuya función desconocemos.
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| Templo de Atenea Niké (Foto: Antonio López García) |
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| El Erecteion y la tribuna de las Cariátides (Foto: Antonio López García) |
El Erecteion es un templo jónico construido por Mnesiklés a distintos niveles. Dedicado a varios cultos (Atenea Polias, Posidón Erecteo...), está formado por cuatro salas y tres pórticos de distintos tamaños y orientación. En su lado sur se encuentra adosada la famosa tribuna de las Cariátides (columnas con forma de mujer), una galería orientada al Partenón.
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Créditos de las imágenes: Antonio López García (Departamento de Arqueología. Universidad de Florencia)





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